Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

JOSÉ GOROSTIZA

JOSÉ GOROSTIZA

 

 

Nació en Villahermosa, Tabasco, en 1901, y murió en la Ciudad de México en 1973. Formó parte del grupo de la revista Contemporáneos (1928-1931). De la canción, animada por la sencillez, José Gorostiza evolucionó hacia "una investigación de ciertas esencias --el amor, la vida, la muerte, Dios-- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver al través de él dentro de esas esencias". Esa actitud saturó finalmente su labor poética y, sin perder el impulso emotivo inicial, se conformó con una poesía que, no obstante su brevedad, ha provocado el mayor número de interpretaciones que se hayan publicado acerca de un escritor mexicano de los últimos lustros. "Muerte sin fin" (1939), texto escrito de acuerdo con temas comunes a los distintos poetas de su generación, se desborda hacia el reconocimiento de una fuerza destructiva que no sólo abarca la conciencia, sino que se halla en la totalidad de la materia. Tales ideas, acompañadas de descripciones y cantos unidos a la invariable reflexión acerca del destino humano y el alcance del campo racional, se manifiestan con un sentido depurado que difícilmente encuentra similitud en la historia de la poesía nacional.

 

Fuente de la biografia y foto: www.los-poetas.com

 

 

TEXTOS EM ESPAÑOL    /    TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

LA CASA DEL SILENCIO

 

LA CASA dei silencio

se yergue en un rincón de la montaña,

con el capuz de tejas carcomido.

Y parece tan dócil

que apenas se conmueve con el ruido

de algún árbol cercano, donde sueña

el amoroso conclave de un nido.

 

Tal vez nadie la habita

ni la quiere,

y acaso nunca la vivieron hombres;

pero su lento corazón palpita

con profundo latir de resignado,

cuando el rumor la hiere

y la sangra dei trémulo costado.

 

Imagino, en la casa dei silencio,

un patio luminoso, decorado

por la hierba que roe las canales

y un muro despintado

ai caer de las lluvias torrenciales.

 

Y en las noches azules,

la pienso conturbada si adivina
um balbucir de luz en sus escaños,
y la oigo verter con un ruido
ya casi imperceptible, contenido,
sul loro paternal de tres mil años.

1925

 

 

PAUSAS II

 

NO CANTA el grillo. Ritma

la música

de una estrella.

 

Mide

las pausas luminosas

con su reloj de arena.

 

Traza

sus órbitas de oro

en la desolación etérea.

 

La buena gente piensa

— sin embargo —

que canta una cajita

de música en la hierba.

 

1925

 

 

ESPEJO NO

 

ESPEJO no: marca luminosa,

marea blanca.

 

Conforme en todo al movimiento

con que respira el agua

 

i como se inflama en su delgada prisa,

marea alta

 

y alumbra - qué pureza de contornos,

qué piel de flor - la distancia,

 

desnuda ya de peso,

ya de eminente claridad helada!

 

Conforme en todo a la molicie

con que reposa el agua,

 

i como se vuelve hondura, hondura,

marea baja,

 

y más cristal que luz, más ojo,

intenta una mirada

en la que — espectros de color — las formas,
las claras, bellas, mal heridas, sangran!

 

1929

 

 

LECCIÓN DE OJOS

 

PANORAMA

 

EN LA esfera celeste de tus ojos

de noche.

La luna adentro, muerta,

en el gracioso número del naufrágio.

Después apenas una atmosfera delgada

tan azul

que el azul era distancia, solo distancia

entre tu pensamiento y tu mirada.

 

1927

 

 

PRESENCIA Y FUGA

 

EN EL espacio insomne que separa

el fruto de la flor, el pensamiento

del acto en que germina su aislamiento,

una muerte de agujas me acapara.

 

Febril, abeja de la carne, avara,

algo estrangula en mí a cada momento.

Usa mi voz, se nutre de mi aliento,

impone muecas turbias a mi cara.

 

¿Qué amor, no obstante, en su rigor acierta

a destruir este hálito enemigo

que a compás con mi pulso me desierta?

 

¡Templado hielo, si, glacial abrigo!

¡Cuánto — para que dure en él — liberta

en mí, que ya no morirá conmigo!

 

 

1939

 

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS
Traduções de Horácio Costa*

 

A CASA DO SILÊNCIO

 

A CASA do silêncio

Ergue-se numa dobra da montanha,

Com o capuz de telhas carcomido.

E parece tão dócil

que se comove com o ruído

de uma árvore vizinha, onde sonha

o amoroso conclave de um ninho.

 

Ninguém talvez a tenha habitado

Nem querido,

e lá nunca vivessem homens;

mas o seu lento coração palpita

com profundo pulsar de resignado

quando o rumor a fere

e sangra pelo trêmulo costado.

 

Imagino, na casa do silêncio,

um pátio luminoso, decorado

pela erva que rói os canais

e um muro despintado

ao cair das chuvas torrenciais.

 

E nas noites azuis,

penso-a conturbada se pressente
um balbucio de luz nos escabelos,
e ouço-a verter com um ruído
quase imperceptível já, contido,
seu choro paternal de três mil anos.

1925.

 

 

PAUSAS II

 

NÃO CANTA o grilo. Ritma

a música

de uma estrela.

 

Mede

as pausas luminosas

com sua ampulheta.

 

Traça

suas órbitas de ouro

na desolação etérea.

 

O povo honesto pensa

— no entanto —

que canta uma caixa

de música na grama.

 

1925

 


ESPELHO NÃO

 

ESPELHO não: maré luminosa,

maré branca.

 

Conforme em tudo ao movimento

com que respira a água

 

como se inflama em sua magra pressal

maré alta

 

e alumbra - que pureza de contornos,

que pele de flor — a distância,

 

já nua de peso,

já de eminente claridade gélida!

 

Conforme em tudo à moleza

com que repousa a água,

 

como torna-se fundura, fundura,

maré baixa,

 

e mais cristal do que luz, mais olhe

tenta um olhar

no qual — espectros de cor — as formas,
claras, belas, malferidas, sangram!

1929

 

 

LIÇÃO DE OLHOS

PANORAMA

 

NA ESFERA celeste dos teus olhos

de noite.

A lua aí dentro, morta,

no grácil número do naufrágio.

Depois apenas uma atmosfera delgada

tão azul

que o azul era distância, só distância
entre teu pensamento e teus olhos.

 

1927

 

 

PRESENÇA E FUGA

I

 

NO ESPAÇO insone que separa

a fruta da flor, o pensamento

do ato em que germina o seu isolamento,

um morrer de agulhas me antepara.

 

Febril, abelha da carne, avara,

algo estrangula em mim cada momento.

Usa a minha voz, nutre-se do meu alento,

impõe turvos esgares à minha cara.

 

Qual amor, entanto, em seu rigor acerta

a destruir este hálito inimigo

que no compasso do meu pulso me deserta?

 

Temperado gelo, sim, glacial abrigo!

Quanto - para que nele dure - liberta

em mim, que já não morrerá comigo!

 

1939

 

 

 

*Textos extraídos de JOSÉ GOROSTIZA – Morte Sem Fim e outros poemas. Tradução de Horácio Costa.  São Paulo: Edusp,  2003.      225 p.

Página publicada em janeiro de 2009.


 

Voltar à página do México Topo da Página


 

 

 
 
 
Home Poetas de A a Z Indique este site Sobre A. Miranda Contato
counter create hit
Envie mensagem a webmaster@antoniomiranda.com.br sobre este site da Web.
Copyright © 2004 Antonio Miranda
 
Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Home Contato Página de música Click aqui para pesquisar