JOSÉ GOROSTIZA
Nació en Villahermosa, Tabasco, en 1901, y murió en la Ciudad de México en 1973. Formó parte del grupo de la revista Contemporáneos (1928-1931). De la canción, animada por la sencillez, José Gorostiza evolucionó hacia "una investigación de ciertas esencias --el amor, la vida, la muerte, Dios-- que se produce en un esfuerzo por quebrantar el lenguaje de tal manera que, haciéndolo más transparente, se pueda ver al través de él dentro de esas esencias". Esa actitud saturó finalmente su labor poética y, sin perder el impulso emotivo inicial, se conformó con una poesía que, no obstante su brevedad, ha provocado el mayor número de interpretaciones que se hayan publicado acerca de un escritor mexicano de los últimos lustros. "Muerte sin fin" (1939), texto escrito de acuerdo con temas comunes a los distintos poetas de su generación, se desborda hacia el reconocimiento de una fuerza destructiva que no sólo abarca la conciencia, sino que se halla en la totalidad de la materia. Tales ideas, acompañadas de descripciones y cantos unidos a la invariable reflexión acerca del destino humano y el alcance del campo racional, se manifiestan con un sentido depurado que difícilmente encuentra similitud en la historia de la poesía nacional.
Fuente de la biografia y foto: www.los-poetas.com
TEXTOS EM ESPAÑOL / TEXTOS EM PORTUGUÊS
LA CASA DEL SILENCIO
LA CASA dei silencio
se yergue en un rincón de la montaña,
con el capuz de tejas carcomido.
Y parece tan dócil
que apenas se conmueve con el ruido
de algún árbol cercano, donde sueña
el amoroso conclave de un nido.
Tal vez nadie la habita
ni la quiere,
y acaso nunca la vivieron hombres;
pero su lento corazón palpita
con profundo latir de resignado,
cuando el rumor la hiere
y la sangra dei trémulo costado.
Imagino, en la casa dei silencio,
un patio luminoso, decorado
por la hierba que roe las canales
y un muro despintado
ai caer de las lluvias torrenciales.
Y en las noches azules,
la pienso conturbada si adivina
um balbucir de luz en sus escaños,
y la oigo verter con un ruido
ya casi imperceptible, contenido,
sul loro paternal de tres mil años.
1925
PAUSAS II
NO CANTA el grillo. Ritma
la música
de una estrella.
Mide
las pausas luminosas
con su reloj de arena.
Traza
sus órbitas de oro
en la desolación etérea.
La buena gente piensa
— sin embargo —
que canta una cajita
de música en la hierba.
1925
ESPEJO NO
ESPEJO no: marca luminosa,
marea blanca.
Conforme en todo al movimiento
con que respira el agua
i como se inflama en su delgada prisa,
marea alta
y alumbra - qué pureza de contornos,
qué piel de flor - la distancia,
desnuda ya de peso,
ya de eminente claridad helada!
Conforme en todo a la molicie
con que reposa el agua,
i como se vuelve hondura, hondura,
marea baja,
y más cristal que luz, más ojo,
intenta una mirada
en la que — espectros de color — las formas,
las claras, bellas, mal heridas, sangran!
1929
LECCIÓN DE OJOS
PANORAMA
EN LA esfera celeste de tus ojos
de noche.
La luna adentro, muerta,
en el gracioso número del naufrágio.
Después apenas una atmosfera delgada
tan azul
que el azul era distancia, solo distancia
entre tu pensamiento y tu mirada.
1927
PRESENCIA Y FUGA
EN EL espacio insomne que separa
el fruto de la flor, el pensamiento
del acto en que germina su aislamiento,
una muerte de agujas me acapara.
Febril, abeja de la carne, avara,
algo estrangula en mí a cada momento.
Usa mi voz, se nutre de mi aliento,
impone muecas turbias a mi cara.
¿Qué amor, no obstante, en su rigor acierta
a destruir este hálito enemigo
que a compás con mi pulso me desierta?
¡Templado hielo, si, glacial abrigo!
¡Cuánto — para que dure en él — liberta
en mí, que ya no morirá conmigo!
1939
TEXTOS EM PORTUGUÊS
Traduções de Horácio Costa*
A CASA DO SILÊNCIO
A CASA do silêncio
Ergue-se numa dobra da montanha,
Com o capuz de telhas carcomido.
E parece tão dócil
que se comove com o ruído
de uma árvore vizinha, onde sonha
o amoroso conclave de um ninho.
Ninguém talvez a tenha habitado
Nem querido,
e lá nunca vivessem homens;
mas o seu lento coração palpita
com profundo pulsar de resignado
quando o rumor a fere
e sangra pelo trêmulo costado.
Imagino, na casa do silêncio,
um pátio luminoso, decorado
pela erva que rói os canais
e um muro despintado
ao cair das chuvas torrenciais.
E nas noites azuis,
penso-a conturbada se pressente
um balbucio de luz nos escabelos,
e ouço-a verter com um ruído
quase imperceptível já, contido,
seu choro paternal de três mil anos.
1925.
PAUSAS II
NÃO CANTA o grilo. Ritma
a música
de uma estrela.
Mede
as pausas luminosas
com sua ampulheta.
Traça
suas órbitas de ouro
na desolação etérea.
O povo honesto pensa
— no entanto —
que canta uma caixa
de música na grama.
1925
ESPELHO NÃO
ESPELHO não: maré luminosa,
maré branca.
Conforme em tudo ao movimento
com que respira a água
como se inflama em sua magra pressal
maré alta
e alumbra - que pureza de contornos,
que pele de flor — a distância,
já nua de peso,
já de eminente claridade gélida!
Conforme em tudo à moleza
com que repousa a água,
como torna-se fundura, fundura,
maré baixa,
e mais cristal do que luz, mais olhe
tenta um olhar
no qual — espectros de cor — as formas,
claras, belas, malferidas, sangram!
1929
LIÇÃO DE OLHOS
PANORAMA
NA ESFERA celeste dos teus olhos
de noite.
A lua aí dentro, morta,
no grácil número do naufrágio.
Depois apenas uma atmosfera delgada
tão azul
que o azul era distância, só distância
entre teu pensamento e teus olhos.
1927
PRESENÇA E FUGA
I
NO ESPAÇO insone que separa
a fruta da flor, o pensamento
do ato em que germina o seu isolamento,
um morrer de agulhas me antepara.
Febril, abelha da carne, avara,
algo estrangula em mim cada momento.
Usa a minha voz, nutre-se do meu alento,
impõe turvos esgares à minha cara.
Qual amor, entanto, em seu rigor acerta
a destruir este hálito inimigo
que no compasso do meu pulso me deserta?
Temperado gelo, sim, glacial abrigo!
Quanto - para que nele dure - liberta
em mim, que já não morrerá comigo!
1939
*Textos extraídos de JOSÉ GOROSTIZA – Morte Sem Fim e outros poemas. Tradução de Horácio Costa. São Paulo: Edusp, 2003. 225 p.
Página publicada em janeiro de 2009.
|