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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                   

JOAQUIM CARDOZO
(1897-1978)

 

Nacido en Recife, estado de Pernambuco, Joaquim Maria Moreira Cardozo murió en la histórica ciudad de Olinda. Ingeniero, ha sido el profesional preferido por Oscar Niemeyer para los cálculos estructurales de su avanzada arquitectura. Quizá tal hecho explique, de entrada la obra del poeta. Poesía bella y limpiamente compuesta, primorosa e innovadora, sin menoscabo de la tradición. Con fina sensibilidad suma a sus exquisitas metáforas valores regionales y folclóricos. Su tierra del Nordeste se hace presente, transfigurada con delicadeza oriental. No es de extrañar que uno de los deleites del poeta haya sido la traducción de poemas chinos, desde el original. Así puede hablarse de una "arquitectura verbal", con la emoción despejada y contenida, libros compuestos a modo de un único poema, rehaciendo la trayectoria lírico-sentimental de su ciudad, de los campos y del cielo, un mundo siempre abierto a lo universal. Son hitos admirables de su sensible quehacer lírico Prelúdio e Elegia de Uma Despedida (1952), O Signo Estrelado (1960) y O Coronel de Macambira (1963), pieza teatral según los autos medievales y las trovas populares dei Nordeste.                                      JOSÉ SANTIAGO NAUD

 

 

 

POEMAS EM PORTUGUÊS    /  POEMAS EN ESPAÑOL

 

 

 

POESIA DA PRESENÇA INVISÍVEL

 

Através do quadro iluminado da janela

Olho as grandes nuvens que chegaram do Oriente

E me lembro dos homens que seriam meus amigos

Se eu tivesse nascido em Cingapura.

 

E aqueles que estiveram comigo nas horas concluídas

Ainda impressionam o ar

— Todos eles perderam-se no mar.

 

Agora, na praia deserta estou sozinho

— Caminho

Com os pés descalços na areia.

 

Nesta tarde morta o perfume das almas

Invade as enseadas, estende-se sobre os rios, paira sobre as colinas

— A Natureza assume a precária presença de um sonho;

Um trem corre sereno na planície dos homens ausentes;

Do fundo de minha memória sobe um canto de guitarras confusas;

Sinto correr de minha boca um rio de sombra,

A sombra contínua e suave da Noite.

 

 

POEMA DO AMOR SEM EXAGERO

 

Eu não te quero aqui por muitos anos

Nem por muitos meses ou semanas,

Nem mesmo desejo que passes no meu leito

As horas extensas de uma noite.

Para que tanto Corpo!

Mas ficaria contente se me desses

Por instantes apenas e bastantes

A nudez longínqua e de pérola

Do teu corpo de nuvem.

 

(Poemas, 1947)

 

 

CANTO DO HOMEM MARCADO

 

Sou um homem marcado ...

Em país ocupado

Pelo estrangeiro.

Sou marinheiro

Desembarcado;

Marcho na bruma das madrugadas;

                                                    Mas-

Trago das águas

A substância

Da claridade.

DA CLARIDADE!

Sou o indefinido,

O inesperado

Viajante da tarde nua,

Que uma dor augusta comoveu ...

 

Tudo a renuncia,

                        Tudo

O que eu conservo

De altivo e puro,

Sob o meu manto adormeceu.

 

Em outros tempos e antigos

Plantei alfaces, vendi craveiros,

Fui hortelão, fui jardineiro;

E a escura terra ...

                            Terra

Dos meus canteiros,

Sempre arqueava o dorso

Ao gesto amigo

De minha mão.

 

Hoje provo, na boca, um desgosto,

Hoje tenho, no sangue, um sinal

Que não foi e não é das algemas

Da prisão da Vida,

Nem do jugo da Terra,

Nem do pecado original.

Muito bem sei, senhores,

Que sou um sonho cravado na morte,

Que sou um homem ferido no olhar ...

E que trago, bem viva, entre as nódoas do mundo,

A mancha do meu país natal.

 

Sou um homem manchado de sombra

No sonho, no sangue, no olhar,

Sou um homem marcado ...

Em país ocupado

Pelo estrangeiro.

 

Mas esta marca temerária

Entre a cinza das estrelas

Há de um dia se apagar!

Por isso é que me amparo às mãos dispersas da noite ...

E pelos pés difusos do vento é que marcho

Na bruma das madrugadas ...

Trazendo das águas a substância

Da claridade

E um cheiro manso

De manhã fria ...

 

Oh! Soledade!

Oh! Harmonia!

 

 

CANÇÃO ELEGÍACA

 

Quando os teus olhos fecharem

Para o esplendor deste mundo,

Num chão de cinza e fadigas

Hei de ficar de joelhos;

Quando os teus olhos fecharem

Hão de murchar as espigas,

Hão de cegar os espelhos.

 

Quando os teus olhos fecharem

E as tuas mãos repousarem

No peito frio e deserto,

Hão de morrer as cantigas;

Irá ficar desde e sempre,

Entre ilusões inimigas,

Meu coração descoberto.

 

Ondas do mar - traiçoeiras ­

A mim virão, de tão mansas,

Lamber os dedos da mão;

Serenas e comovidas

As águas regressarão

Ao seio das cordilheiras;

Quando os teus olhos fecharem

Hão de sofrer ternamente

Todas as coisas vencidas,

Profundas e prisioneiras;

Hão de cansar as distâncias,

Hão de fugir as bandeiras.

 

Sopro da vida sem margens,

Fase de impulsos extremos,

O teu hálito irá indo,

Longe e além reproduzindo,

Como um vento que passasse

Em paisagens que não vemos;

Nas paisagens dos pintores

Comovendo os girassóis

Perturbando os crisantemos.

 

O teu ventre será terra

Erma, dormente e tranqüila

De savana e de paul;

A tua nudez será fonte,

Cingida de aurora verde,

A cantar saudade pura

De abril, de sonho, de azul

Fechados no anoitecer.

 

 

(Signo Estrelado, 1960)

 

 

 

POEMAS EN ESPAÑOL

 

Traducciones de Ángel Crespo y

José Jeronymo Rivera

 

 

INVIERNO

 

La lluvia cae, inunda el suelo, encharca los vientos;

Vientos, velas fantasmas que llegan perdidas del alto mar.

 

La noche hace muy tarde.

 

Pobres vientos sin trabajo,

Expulsados de los molinos, de los navíos,

Desembarcados en el primer puerto,

Y que van por las calles vacías

Golpeando las puertas con un clamor de ráfaga,

De lamento y revuelta.

 

La noche resucita el silencio en todos los rumores.

 

¡lnvierno!

Agua que canta en las cunetas,

Perdone, agua mendiga.

 

En mi cuarto sin lujos

Pienso en las horas que pasaron,

En mis rodillas abro un libro.

 

El alma de mi abuelo viene de la sala desierta

a sentarse a mi lado en esta cama.

 

Mi guapo abuelo Manuel Antonio.

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

RECUERDOS DE TRAMATAIA

 

He visto nacer las lunas ficticias

Que hacen surgir en el espacio la curva de las mareas.

Garzas blancas volaban sobre los altos mangues

De Tramataia.

Bandos de periquitos pasaban sobre las palmeras locas

De Tramataia.

Y había un deseo de gentes en la casa de harina y en las chozas vacías

De Tramataia.

 

¡  Más aún! ¡ Más aún ! 

Me gustaba mirar las nubes grandes, blancas y sólidas,

Poseía el encanto deportivo de nadar y dormir.

 

Si me muriese ahora,

Si muriese precisamente En este instante,

Dos buenos recuerdos me llevaría :

La visión del mar desde el alto de la Misericordia de Olinda al nacer el verano

Y la nostalgia de Josefa,

La noviecita de mi amigo de Tramataia.

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

AVES DE RAPIÑA

 

 

Hace muchos anos que los caminos se arrastraban

Subiendo a las montanas.

 

Recorrían las florestas persiguiendo a la distancia,

Lentos y largos se deslizaban por las planicies.

 

 

Pasaron las lluvias, pasaron los vientos,

Pasaron sombras aladas ...

 

Un día, los aviones surgieron y 1ibertaron la distancia,

Los aviones descendieron y se llevaron los caminos.

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

 

LLUVIA DE CAJÚ

 

¿ Cómo te llamas, pequeña lluvia inconstante y breve?

¿ Cómo te llamas, di, lluvia sencilla y leve?

¿ Teresa? ¿ María?

Entra, invade la casa, moja el suelo,

Moja los 1ibros y la mesa.

Yo sé de dónde vienes, sé por dónde has andado.

Vienes de los suburbios distantes, de los sitios aromáticos

Donde los mangues florecen, donde hay cajús y mangabas,

Donde los cocoteros se enderezan en los baldes de los viveros

Y en noches de luna llena pasan rondando los mosquitos.

Lama viva, espíritu del aire nocturno del pantano.

Invade la casa, moja el suelo,

Mucho me agrada tu compañía,

Porque te amo, dulce lluvia,

Ya te llames Teresa o ya María.

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

 

LUCíA, ENCIENDE LA LÁMPARA DE LA SALA ...

 

Lucía, enciende la lámpara de la sala

Y acecha las sombras enemigas en el corredor desierto

Donde las arañas sabias han construído estructuras levísimas.

Ven después a asistir las horas de mi sueño,

Inclínate sobre mi cuerpo

Y contémplame el rostro:

Verás de mí lo que es Recóndito;

Verás en mí lo que es del Todo;

 

Verás también pasar tu imagen,

Bañada y reflejada,

Por la luz y las aguas de mi vida.

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

 

TIERRA DEL PANTANO

 

La tierra del pantano es negra y tibia

Pero la tierra del pantano tiene ojos y ve.

Velas nubes, el cielo,

Ve cuándo sube la marea,

Ve el Progreso también,

Mira los automóviles que corren por el asfalto,

Siente la poesía de los camiones que pasan hacia la aventura

                                         de las carreteras inseguras y largas.

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

Las ondas del mar que han llegado siguiendo a la noche

Desde detrás de los horizontes

Se extienden ahora, cansadas, en la arena,

Las sombras de los árboles han subido del suelo y se abrigan en las ramas.

 

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

 

No hay motivo, Margarita, para tus recelos.

Mira a través de la puerta de tu choza la sombra de la noche inmóvil:

Bajo la perpetua luz de las estrellas frías e impasibles,

La tierra del pantano está durmiendo.

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

 

 

 

 

EL RELOJ

 

¿ Quién sube las escaleras

Golpeando el escalón llano?

¿ Marcando el sordo compás

Con una pata de palo?

 

? Quién está tosiendo bajo

En la sombría antesala?  

¿ Por qué para sí murmura?

¿ Por qué no escupe y no habla?

 

¿Por qué dos gusanos tristes

Atraviesan la faz muerta?

¿ Y el mismo soplo continuo

En la grieta de la puerta?

 

De la vieja pared triste

En el musgo, rozar lento:

Son horas leves y tiernas

Naciendo del frío suelo.

 

Un puñal hiere el espacio ..

De alba sangre un gotear.

De esta sangre, mis cabellos

En la vida han de sangrar.

 

Todos las grillos callaron

Y sólo el silencio silba;

Parece que el tiempo pasa :

Lleva la capa vacía.

 

El tiempo, en fin, cristaliza

En dimensión natural;

Pero hay demonios que arpegian

Al filo de su cristal.

 

EI tiempo pulverizado

Lleva ceniza de muerte:

Están serrando en lo os curo

La madera de mi suerte.

 

 

(De Poemas, 1947.)

 

 

(Trad. Ángel Crespo)

Extraídos de la Revista de Cultura Brasileña, Tomo IV, v. 14, septiembre 1965. Publicación de la Embajada de Brasil, Madrid, España.

 

 

 

POESÍA DE LA PRESENCIA INVISIBLE

 

A través del cuadro iluminado de la ventana

Miro las grandes nubes que han llegado del Oriente

Y me acuerdo de los hombres que serían mis amigos

Se yo hubiera nacido en Singapur.

 

Y aquellos que estuvieron conmigo en las horas concluidas

Aún impresionan el aire

— todos ellos se perdieron en el mar.

 

Ahora, en la playa desierta estoy solo

— Camino

Con los pies descalzos en la arena.

 

En esta tarde muerta el perfume de las almas

Invade las ensenadas, extiéndese sobre los rios, gravita sobre Ias colinas

La Naturaleza asume la precaria presencia de un sueño;

Un tren corre sereno en la planicie de los hombres ausentes;

Del fondo de mi memoria sube un canto de guitarras confusas;

Siento correr de mi boca un río de sombra,

La sombra continua y suave de la Noche.

 

(Traducción de José Jeronymo Rivera)

 

 

POEMA DEL AMOR SIN EXAGERO

 

Yo no te quiero aquí por muchos años

Ni por muchos meses o semanas,

Ni aun deseo que pases em mi lecho

Las horas extensas de una noche.

!Para qué tanto Cuerpo!

Pero me quedaría contento si me dieras

Por instantes apenas y bastantes

La desnudez longincua y de perla

De tu cuerpo de nube.

 

(Traducción de José Jeronymo Rivera)

 

 

CANTO DEL HOMBRE MARCADO

 

Soy un hombre marcado ...

En país ocupado

Por extranjeros.

Soy marinero

Desembarcado;

Marcho en la niebla de las madrugadas;

                                                          Pero —

Traigo de las aguas

La substancia

De la claridad.

¡DE LA CLARIDAD!

Soy el indefinido,

El inesperado

Viajero en la tarde desnuda,

Que un dolor augusto conmovió ...

 

Todo la renuncia,

Todo

Lo que conservo

De altivo y puro,

Bajo mi manto se durmió.

 

En otros tiempos y antiguos

Planté lechugas, vendí claveles,

Fui hortelano, fui jardinero;

Y la oscura tierra ...

                             Tierra

De mis huertos

Siempre arqueaba el dorso

Al gesto amigo

De mi mano.

 

Hoy siento, en la boca, un disgusto;

Hoy tengo, en la sangre, una señal

Que no fue y no es de las esposas

De la cárcel de la Vida,

Ni del yugo de la Tierra,

Ni del pecado original.

Muy bien sé, señores,

Que soy un sueño clavado en la muerte,

Que soy un hombre herido en la mirada ...

Y que traigo, muy viva, entre las manchas del mundo,

La mancha de mi país natal.

 

Soy un hombre manchado de sombra

En el sueño, en la sangre, en la mirada,

Soy un hombre marcado ...

En país ocupado

Por extranjeros ...

 

!Pero esta marca temeraria

entre la ceniza de las estrellas

un día se ha de apagar!

Por eso me amparo en las manos dispersas de la noche ...

Y por los pies difusos del viento marcho

En la niebla de las madrugadas ...

Trayendo de las aguas la substancia

De la claridad

Y un olor manso

De mañana fría ...

 

¡Oh! jSoledad!

¡Oh! jArmonía!

 

(Traducción de José Jeronymo Rivera)

 

 

CANCIÓN ELEGÍACA

 

Cuando tus ojos se cierren

Al esplendor de este mundo,

Sobre ceniza y fatigas

Me quedaré arrodillado;

Cuando tus ojos se cierren:

Agotadas, las espigas,

Y los espejos, cegados.

 

Cuando tus ojos se cierren

Y tus manos ya reposen

En pecho frío y desierto,

Se morirán las cantigas;

Se quedará siempre en medio

De ilusiones enemigas

Mi corazón descubierto.

 

Olas del mar —traicioneras­

Vendrán a lamerme mansas

Los dedos de cada mano;

Serenas y conmovidas

Las aguas regresarán

A sus altas cordilleras;

Cuando tus ojos se cierren

Han de sufrir tiernamente

Todas las cosas vencidas,

Profundas y prisioneras;

Han de cansar las distancias,

han de huir las banderas.

Soplo de vida sin márgenes,

Fase de impulsos extremos,

Tu hálito se irá yendo,

Reproduciéndose lejos,

Como un viento que pasase

En paisajes que no vemos;

En paisajes de pintores

Conmoviendo girasoles

Perturbando crisantemos.

Tu vientre se ha de hacer tierra

Yerma, durmiente y tranquila

De sábana y de paúl;

Tu desnudez será fuente,

Ceñida de aurora verde,

Cantando nostalgia pura

De abril, de sueño, de azul

Que cierra el anochecer.

 

 

(Traducción de José Jeronymo Rivera)

 

 

Publicados originalmente en la antología: POETAS PORTUGUESES Y BRASILEÑOS DE LOS SIMBOLISTAS A LOS MODERNISTAS/ Organización y estudio introductorio de José Augusto Seabra.  Buenos Aires: Instituto Camões; Brasília: Thesaurus, 2002. Edición bilingüe. 

 


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