Veja também: ANTONIO DE CASTRO ALVES EM CARTÃO POSTAL ANTIGO
Ses longs cheveux épars la couvrent tout entière
La croix de son collier repose dans sa main,-
Comme pour témoigner qu'elle a fait sa prière.
Et qu'elle va la faire en s'éveillant demain.
A. DE MUSSET
Uma note, eu me lembro... Ela dormia
Numa rede encostada molemente...
Quase aberto o roupão... solto o cabelo
E o pé descalço do tapete rente.
'Stava aberta a janela. Um cheiro agreste
Exalavam as silvas da campina...
E ao longe, num pedaço do horizonte,
Via-se a noite plácida e divina.
De um jasmineiro os galhos encurvados,
Indiscretos entravam pela sala,
E de leve oscilando ao tom das auras,
Iam na face trêmulos - beijá-la.
Era um quadro celeste!...A cada afago
Mesmo em sonhos a moça estremecia...
Quando ela serenava... a flor beijava-a...
Quando ela ia beijar-lhe... a flor fugia...
Dir-se-ia que naquele doce instante
Brincavam duas cândidas crianças...
A brisa, que agitava as folhas verdes,
Fazia-lhe ondear as negras tranças!
E o ramo ora chegava ora afastava-se...
Mas quando a via despeitada a meio,
P'ra não zangá-la... sacudia alegre
Uma chuva de pétalas no seio...
Eu, fitando esta cena, repetia
Naquela noite lânguida e sentida:
'Ó flor! - tu és a virgem das campinas!
'Virgem! - tu és a flor da minha vida!...'
É TARDE!
Trad. de Arturo Corcuera
Olha-me, Ó virgem, a fronte!
Olha-me os olhos sem luz!
A palidez do infortúnio
Por minhas faces transluz;
Olha, ó virgem - não te iludas
Eu só tenho a lira e a cruz.
JUNQUEIRA FREIRE
É tarde! É muito tarde!
MONT’ ALVERNE
E tarde! E muito tarde! O templo é negro...
O fogo-santo já no altar não arde.
Vestal! não venhas tropeçar nas piras ...
É tarde! É muito tarde!
Treda noite! E minh'alma era o sacrário,
A lâmpada do amor velava entanto,
Virgem flor enfeitava a borda virgem
Do vaso sacrossanto.
Quando Ela veio — a negra feiticeira —
A libertina, lúgubre bacante,
Lascivo olhar, a trança desgrenhada,
A roupa gotejante.
Foi minha crença — o vinho dessa orgia,
Foi minha vida — a chama que apagou-se,
Foi minha mocidade — o touro lúbrico,
Minh'alma - o tredo alcouce.
E tu, visão do céu! Vens tateando
O abismo onde uma luz sequer não arde?
Ai! não vás resvalar no chão lodoso ...
É tarde! É muito tarde!
Ai! não queiras os restos do banquete!
Não queiras esse leito conspurcado!
Sabes? meu beijo te manchara os lábios
Num beijo profanado.
A flor do lírio de celeste alvura
Quer da lucíola o pudico afago ...
O cisne branco no arrufar das plumas
Quer o aljôfar do lago.
É tarde! A rola meiga do deserto
Faz o ninho na moita perfumada ...
Rola de amor! não vás ferir as asas
Na ruína gretada.
Como o templo, que o crime encheu de espanto,
Ermo e fechado ao fustigar do norte,
Nas ruínas desta alma a raiva geme ...
E cresce o cardo — a morte —.
Ciúme! dor! sarcasmo! - Aves da noite!
Vós povoais-me a solidão sombria,
Quando nas trevas a tormenta ulula
Um uivo de agonia! ...
* * *
É tarde! Estrela-d'alva! o lago é turvo.
Dançam fogos no pântano sombrio ..
Pede a Deus que dos céus as cataratas
Façam do brejo - um rio!
Mas não ...! Somente as vagas do sepulcro
Hão de apagar o fogo que em mim arde .
Perdoa-me, Senhora! ... Eu sei que morro .
É tarde! É muito tarde! ...
Rio de Janeiro, 3 de novembro de 1869.
(De Espumas Flutuantes)
Trad. de Jaime Tello
Ses longs cheveux épars la couvrent tout entière
La croix de son collier repose dans sa main,-
Comme pour témoigner qu'elle a fait sa prière.
Et qu'elle va la faire en s'éveillant demain.
- DE MUSSET
Una noche, recuerdo… Ella dormía
Muellemente en la hamaca recostada…
Casi abierto el ropón… suelto el cabello,
Y el pie descalzo que el tapiz tocaba.
Por la ventana abierta un dulce aroma
Llegava de la selva y la campiña…
Y en lejano trozo de horizonte
Plácida ya la noche se veía.
De un jazmín los gajos recurvados
Indiscretos entraban a la sala,
Y oscilando al compás de dulce céfiro
Trémulos en el rostro la besaban.
¡Oh cuadro celestial! Cada caricia
Aun soñando a la moza estremecía…
La flor, al serenarse, la besaba…
Cuando ella lo iba a hacer, la flor huía…
Diríase que en ese dulce instante
Dos niños retozaban inocentes…
La brisa, al agitar las hojas verdes
¡Hacíale ondear las negras trenzas!
La rama se acercaba, se alejaba…
Mas al verla entreabrir los ojos negros,
Por no afligirla… alegre sacudía
Una lluvia de flores en el seno…
Yo, mirando esta escena, repetía
En esa noche trémula y sentida:
- “!Oh flor, eres la virgen de los campos!
- Virgen, ¡tú la flor eres de la vida!...”
Extraído de CUATRO SIGLOS DE POESÍA BRASILEÑA. Introducción, traducción y notas de Jaime Tello. Caracas: Centro Abreu e Lima de Estudios Brasileños; Instituto de Altos Estudios de América Latina, Universidad Simón Bolívar, 1983. 254 p.
ADORMECIDA
Trad. de Arturo Corchera
Una noche, recuerdo ... Ella dormía
Recostada en la hamaca, blandamente ...
Casi abierta la bata ... Suelto el pelo.
Desnudo el pie sobre la estera ardiente.
Absorta la ventana. Un vaho agreste
Exhalaba el zarzal de la campiña ...
Y venía en un trazo de horizonte
La noche, lejos, plácida y divina.
Los ramajes doblados, indiscretos
De un jazminero, entraban por la sala
Y al vaivén de las brisas oscilando
Trémulos como labios la besaban.
¡Era un cuadro celeste!. .. Como ensueño
Cada roce a la moza estremecía ...
Cuando ella se calmaba ... La besaban
Flores que si ella iba a besar, huían ...
Era como si en ese dulce instante
Jugaran a sonar dos inocencias ...
Mecía el aire los ramajes verdes
¡Haciendo ondear las renegridas trenzas!
Ora el jazmín se iba… Ora llegaba…
Mas si enfados urdía su despecho
Sólo por sosegarla… lloviznaba
Sobre su seno un perfumar de pétalos.
Yo, enmudecido, viéndola decía
Entre la noche de albas encendida:
“!Tú eres la Virgen —flor— de las campiñas!”
“!Tú eres la flor —Oh Virgen— de mi vida!...”
¡ES TARDE!
Trad. de Arturo Corchera
¡Es tarde! ¡Ya es muy tarde! El templo a oscuras
En el altar el fuego santo no arde.
¡No tropieces, Vestal, entre Las brasas ...!
¡Es tarde! ¡Ya es muy tarde!
¡Traidora noche! Mi alma era un sagrario,
Su lámpara el amor velaba, en tanto
Virgen flor adornaba el borde virgen
Del vaso sacrosanto.
Cuando Ella vino —fúnebre hechicera—
La libertina, lúgubre bacante,
Mirar lascivo, trenza desgreñada,
EI traje deleznante.
Mi religión —el vino de esa orgía.
No un incendio mi vida —un apagar,
Y fue mi mocedad —lúbrico toro.
Y mi alma un lupanar.
Visión del cielo! ¿Vienes tanteando
Abismos donde ya la lumbre no arde?
No vayas, ay, a sepultarte en fango ...
Es tarde. Ya es muy tarde.
¡No quieras, no, las sobras del banquete!
¡Ni el pervertido lecho del malsano!
Mi boca -entiende- manchará tu beso
Con su beso profano.
La flor del lirio de celeste albura
Busca de la luciérnaga un halago.
El cisne quiere en su agitar de plumas
La perla de los lagos.
¡Es tarde! La paloma del desierto
Su nido hace en la fronda perfumada ...
¡Paloma del amor! Cuida tus alas
De los boscajes yertos.
Templo que el crimen asoló de espanto,
Cerrado al fustigar del viento, inerte
Alma hecha ruinas, donde mi alma gime
Crece un cardo — la muerte.
¡Sarcasmos! ¡Celos! ¡Aves de la noche
Que me pobláis la soledad umbría
Cuando en tinieblas de tormenta ululan
Aullares de agonía! ...
***
¡Es tarde! !Luz del alba! ¡Lago turbio!
Danzan fuegos en lodazal sombrío.
Pide a Dios que del cielo las cascadas
Hagan del yermo —un rio.
Mas no. Sólo las olas del sepulcro
Han de apagar en mí el infierno que arde .
¡Perdonadme, Señora!. .. Yo ya he muerto .
¡Es tarde! ¡Ya es muy tarde!. ..
Extraídos de TRÊS POETAS ROMÂNTICOS: GONÇALVES DIAS, CASTRO ALVES, SOUSÂNDRADE. Prólogo d Luis Jaime Cisneros. Traducciones de Washington Delgado, Arturo Corcuera y Javier Sologuren. Lima: Centro de Estudios Brasileños, 1984. 110 p. (Tierra Brasileña. Poesía 20) |