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Sobre Antonio Miranda
 
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POESÍA ESPAÑOLA / POESIA ESPANHOLA

Coordinación/coordenação de AURORA CUEVAS CERVERÓ

 

 

FEDERICO GARCÍA LORCA


 

nasceu na região de Granada, na Espanha, em 05 de junho de 1898, e faleceu nos arredores de Granada no dia 19 de agosto de 1936, assassinado pelos "Nacionalistas". Nessa ocasião o general Franco dava início à guerra civil espanhola. Apesar de nunca ter sido comunista - apenas um socialista convicto que havia tomado posição a favor da República - Lorca, então com 38 anos, foi preso por um deputado católico direitista que justificou sua prisão sob a alegação de que ele era "mais perigoso com a caneta do que outros com o revólver." Avesso à violência, o poeta, como homossexual que era, sabia muito bem o quanto era doloroso sentir-se ameaçado e perseguido. Nessa época, suas peças teatrais "A casa de Bernarda Alba", "Yerma", "Bodas de sangue", "Dona Rosita, a solteira" e outras, eram encenadas com sucesso. Sua execução, com um tiro na nuca, teve repercussão mundial.                          
Fonte: http://www.releituras.com/fglorca_menu.asp

 

TEXTO EN ESPAÑOL  /  TEXTO EM PORTUGUÊS

 

 

PAISAJE CON DOS TUMBAS Y UN PERRO ASIRIO

 

Amigo,

levántate para que oigas aullar

al perro asirio.

Las tres ninfas del cáncer han estado bailando, hijo mío.

Trajeron unas montañas de lacre rojo

y unas sábanas duras donde estaba el cáncer dormido.

El caballo tenía un ojo en el cuello

y la luna estaba en cielo tan frío

que tuvo que desgarrarse su monte de Venus

y ahogar en sangre y ceniza los cementerios antiguos.

 

Amigo,

despierta, que los montes todavía no respiran

Y las hierbas de mi corazón están en otro sitio.

No importa que estés lleno de agua de mar.

Yo amé mucho tiempo a un niño

que tenía cien años dentro de un cuchillo.

 

Despierta. Calla. Escucha. Incorpórate un poco.

El aullido

es una larga lengua morada que deja

hormigas de espanto y licor de lirios.

Ya viene hacia la roca. ¡No alargues tus raíces!

Se acerca. Gime. No solloces en sueños, amigo.

 

!Amigo!

Levántate para que oigas aullar

al perro asirio.

 

                   De Poeta en Nueva York, 1940.

 

 

DE OTRO MODO

 

La hoguera pone al campo de la tarde

unas astas de ciervo enfurecido.

Todo el valle se tiende. Por sus lomos,

caracolea el vientecillo.

 

El aire cristaliza bajo el humo.

- ojo de  gato triste y amarillo-.

Yo, en mis ojos, paso por las ramas.

Las ramas se pasean por el río.

 

Llegan mis cosas esenciales.

Son estribillos de estribillos.

Entre los juncos y la baja tarde,

¡qué raro que me llame Federico!

 

                   De Canciones, 1927.

 

 

ALMA AUSENTE

 

No te conoce el toro ni la higuera,

ni caballos ni hormigas de tu casa.

No te conoce el niño ni la tarde

porque te has muerto para siempre.

 

No te conoce el lomo de la piedra,

ni el raso negro donde te destrozas.

No te conoce tu recuerdo mudo

porque te has muerto para siempre.

 

El otoño vendrá con caracolas,

uva de niebla y montes agrupados,

pero nadie querrá mirar tus ojos

porque te has muerto para siempre.

 

Porque te has muerto para siempre,

como todos los muertos de la Tierra,

como todos los muertos que se olvidan

en un montón de perros apagados.

 

No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.

Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.

La madurez insigne de tu conocimiento.

Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca.

La tristeza que tuvo tu valiente alegría.

 

Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,

un andaluz tan claro, tan rico de ventura.

Yo canto su elegancia con palabras que gimen

y recuerdo una brisa triste por los olivos.

 

                                                        1935

 

ROMANCE SONÁMBULO

A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

              *

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

              *

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

              *

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

              *

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

              *

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
 

 

 

TEXTO EM PORTUGUÊS

Traduções de Antonio Miranda

e Salomão Sousa

 

PAISAGEM COM DUAS TUMBAS E UM CÃO ASSÍRIO

         Tradução de Antonio Miranda


Amigo,

levanta para que ouças latir

o cão assírio.

As três ninfas do câncer estiveram dançando, filho meu.

Trouxeram umas montanhas de lacre rubro

e uns lençóis duros onde estava o câncer dormido.

O cavalo tinha um olho no pescoço

E a lua estava no céu tão frio

que teve de desgarrar-se seu monte de Vênus

e afogar em sangue e cinza os cemitérios antigos.

 

Amigo,

desperta, que os montes ainda não espiram

e as ervas de meu coração estão em outro lugar.

Não importa que estejas repleto de água do mar.

Eu amei muito tempo um menino

que tinha cem anos dentro de um punhal.

 

Desperta. Cala. Escuta. Incorpora-te um pouco.

O uivo

é uma longa língua arroxeada de deixa

formigas de espanto e licor de lírios.

Já vem até a rocha. Não alongues tuas raízes!

Aproxima-te. Geme. Não soluces em sonhos, amigo.

 

Amigo!

Levanta para que ouças uivar

o cão assírio.

 

                   De Poeta en Nueva York, 1940.

 

 

DE OTRA MANEIRA

 

         Tradução de Antonio Miranda

 

 

A fogueira expõe no campo da tarde

umas lanças de cervo enfurecido.

Todo o vale se estende. Por seus lombos,

caracoleia o vento suave.

 

O ar cristaliza sob a névoa.

- olho de gato triste e amarelo-.

Eu, em meus olhos, passo pelos ramos.

Os amos passeiam pelo rio.

 

Chegam minhas coisas essenciais.

São estribilhos de estribilhos.

Entre os juncos e a baixa tarde,

que estranho que me chame Federico!

 

 

                   De Canciones, 1927.

 

 

ALMA AUSENTE

 

         Tradução de Antonio Miranda

 

 

Não te conhece o touro nem a figueira,

nem cavalos nem formigas de tua casa.

Não te conhece o menino nem a tarde

porque já morreste para sempre.

 

Não te conhece o lombo da pedra,

Nem o raso negro onde te destroças.

Não te conhece a lembrança muda

Porque já morreste para sempre.

 

O outono virá com suas conchas,

uva de névoa e montes agrupados,

mas ninguém virá olhar teus olhos

porque já morreste para sempre.

 

Porque já morreste para sempre,

como todos os mortos da Terra,

como todos os mortos esquecidos

em um monte de cães apagados.

 

Ninguém te reconhece. Não. Mas eu te louvo.

Eu canto desde já teu perfil e tua graça.

A madurez insigne de teu conhecimento.

Tua apetência de morte e o gosto de sua boca.

A tristeza que teve tua valente alegria.

 

Tardará muito tempo em nascer, se é que nasce,

um andaluz tão claro, tão pleno de ventura.

Eu canto sua elegância com palavras que gemem

e relembro uma brisa triste pelas oliveiras.

 

 

                                                        1935

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ROMANCE SONÂMBULO

Tradução de Salomão Sousa

 

Verde que te quero verde.

Verde vento. Verdes ramos.

O barco sobre o mar

e o cavalo na montanha.

Com a sombra na cintura,

ela sonha na varanda

verde carne, cabelo verde,

com olhos de fria prata.

Verde que te quero verde.

Debaixo da lua cigana,

as coisas a estão olhando

e ela não pode olhá-las.

 

***

 

Verde que te quero verde.

Grandes estrelas de escarcha

vêm com o peixe de sombra

que abre o caminho da alba.

A figueira arranha o vento

com a lixa de seus ramos

e o monte, gato matreiro,

eriça suas fibras acres.

Mas quem virá? e por onde?¼

Ela continua na varanda,

verde carne, cabelo verde,

sonhando no mar amargo.

 

***

 

Compadre, quero trocar

meu cavalo por sua casa,

meu arreio pelo espelho,

minha faca por sua manta.

Compadre, venho sangrando

desde os portos de Cabra.

Se eu pudesse, seu moço,

este trato se fechava.

Mas eu já não sou eu

nem já é minha a minha casa.

Compadre, quero morrer

decentemente em minha cama.

De arma branca, pode ser,

com os lençóis de holanda.

Não vês a ferida que tenho

do peito até a garganta?

Trezentas rosas morenas

leva teu peitilho branco.

Teu sangue respinga e cheira

ao redor de tua faixa.

Mas eu já não sou eu.

Nem já é minha a minha casa.

Deixai-me subir ao menos

até as altas varandas:

deixai-me subir!, deixai-me

até as verdes varandas!

Avarandados da lua

por onde estronda a água¼

 

***

 

Já sobem os dois compadres

até as altas varandas.

Deixando um rastro de sangue.

Deixando um rastro de lágrimas.

Tremulavam nos telhados

pequenos faróis de lata.

Mil pandeiros de cristal

feriam a madrugada.

 

***

 

Verde que de quero verde.

Vento verde. Verdes ramos.

Os dois compadres subiram.

O longo vento deixava

na boca um gosto raro

de fel, de menta e alfavaca.

Compadre! Onde está, dize-me?

Onde está tua menina amarga?

Quantas vezes te esperou!

Quantas vezes te esperara,

de cara alegre, cabelo alegre,

nesta verde varanda!

 

***

 

Sobre a boca da cisterna

a cigana tremia.

Verde carne, cabelo verde,

com olhos de fria prata.

O gelo da lua, em pedaços,

ampara-a sobre a água.

A noite se tornou íntima

como uma pequena praça.

Guardas-civis bêbados

na porta golpeavam.

Verde que te quero verde.

Verde vento. Verdes ramos.

O barco sobre o mar.

E o cavalo na montanha. 

============================================

De
Federico García Lorca
 O Passeio de Buster Keaton e outros textos.
 Trad. de Aníbal Fernandes. 
Lisboa:  Série K,  1984.    48 p

 

 

PAISAGEM DA MULTIDÃO QUE URINA

(NOCTURNO DE BATTERY PLACE)

 

Poema de Federico García Lorca

Tradução de  Anibal Fernandes

 

Eles ficaram sós:

esperavam a velocidade das últimas bicicletas.

Elas ficaram sós:

aguardavam a morte de uma criança no veleiro japonês.

Eles, elas, ficaram sós,

a sonhar com os bicos que os pássaros abrem na agonia,

com o guarda-sol agudo que fura

o sapo esmagado ainda há pouco,

sob um silêncio de mil orelhas,

e bocas de água diminutas

nos desfiladeiros que resistem

ao feroz ataque da lua.

Chorava, a criança do veleiro, e os corações partiram-se

angustiados pelo testemunho e a vigília de todas as coisas

e porque assim mesmo nomes escuros gritavam

no chão celeste de negras pegadas,

gritavam salivas e rádios de níquel.

Não importa se a criança deixa de chorar quando lhe espetam o

nem a derrota da brisa na corola do algodão,    [último alfinete,

pois há um mundo da morte com definitivos marinheiros

que hâo-de subir aos arcos e congelá-los por detrás das árvores.

É inútil procurar o cotovelo

onde a noite se esquece da viagem

e espreitar um silêncio que não tenha

fatos rotos e cascas e pranto,

pois basta o banquete da aranha, minúsculo,

para desfazer o equilíbrio de todo o céu.

Para o gemido do veleiro Japonês não há remédio,

nem para esta gente oculta que tropeça nas esquinas.

Para unir as raízes num só ponto o campo morde o seu próprio rabo

e o novelo vai procurar na erva a sua ânsia insatisfeita de longitude.

A lua! Os polícias! As sereias dos transatlânticos!

Semblante de crina, de fumo; anémonas e luvas de borracha.

Tudo está roto nesta noite

aberta de pernas em cima dos terraços.

Tudo está roto por esses canos mornos

de uma terrível e silenciosa fonte.

Ó gente! Ó mulherzinhas! ó soldados!

Temos de viajar nos olhos dos idiotas,

campos livres onde silvam mansas cobras deslumbradas,

paisagens cheias de sepulcros que produzem maçãs fresquíssimas,

para nos chegar a exorbitante luz

que os ricos temem por detrás das suas lupas,

o cheiro de um só corpo com vertente dupla de lírio e rata,

e queimar-se então esta gente que pode urinar à volta de um gemido

ou nos cristais que explicam as ondas nunca repetidas.

 

 

============================================================

 

SONETO DE LA CARTA

 

         Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con Ia flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

 

         El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce Ia sombra ni Ia evita.

Corazón interior no necesita

Ia miel helada que Ia luna vierte.

 

         Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

 

         Llena, pues, de palabra mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche dei alma para siempre oscura.

 


 

SONETO DA CARTA

        
Tradução de Afonso Félix de Sousa

 

Amor, que a vida em morte em mim convertes,

espero em vão tua palavra escrita

e, flor a se murchar, meu ser medita

que se vivo sem mim quero perder-te.

 

É infinito o ar. A pedra inerte

nada sabe da sombra e não a evita.

Íntimo, o coração não necessita

do congelado mel que a lua verte.

 

Por ti rasguei as veias às dezenas,

tigre e pomba, cobrindo-te a cintura

com luta de mordiscos e açucenas.

 

Tuas palavras encham-me a loucura

ou deixa-me viver minha serena

e infinda noite da alma, escura, escura.

 

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TRADUÇÃO DE IVO BARROSO

 

 

La Casada Infiel

 

Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuelo,

pero tenía marido.

 

Fue la noche de Santiago

y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles

y se encendieron los grillos.

En las últimas esquinas

toqué sus pechos dormidos,

y se me abrieron de pronto

como ramos de jacintos.

El almidón de su enagua

me sonaba en el oído,

como una pieza de seda

rasgada por diez cuchillos.

Sin luz de plata en sus copas

los árboles han crecido,

y un horizonte de perros

ladra muy lejos del río.

 

Pasadas las zarzamoras,

los juncos y los espinos,

bajo su mata de pelo

hice un hoyo sobre el limo.

Yo me quité la corbata.

Ella se quitó su vestido.

Yo el cinturón con revólver,

Ella sus cuatro corpinos.

 

 

 

A Casada Infiel

 

E não é que a levo ao rio

pensando que era donzela

e a moça tinha marido!

 

Foi na noite de Santiago

e quase por compromisso.

Os postes já se apagavam

e acesos punham-se os grilos.

Pelas últimas esquinas

palpei-lhe os seios dormidos

que logo desabrocharam

como ramos de jacintos.

A goma de sua anágua

rascava nos meus ouvidos

como um pedaço de seda

por dez punhais descosido.

Sem luz de prata nas copas

as frondes tinham crescido

e um horizonte de cães

latia longe do rio.

 

Depois de passar as moitas,

pêlos juncos e os espinhos,

com a mata de seus cabelos

fiz um leito sobre o limo.

Eu fui tirando a gravata,

ela tirou seu vestido;

 

eu, o revólver da cinta,

ela, seus quatro corpinhos.

 

 

[ GARCÍA LORCA, Federico ] De García Lorca. [Traduções de ] Leônidas Sobrino Pôrto e Vicente Sobrino Pôrto.  Rio de Janeiro: 1954.  63 p.  16x23 cm.  “A presente edição é de 500 exemplares, todos fora de comércio.” 

 

CORTARAM TRÊS ÁRVORES

 

("Canciones", 1921-1924)

 

Eram três.

(Veio o dia com suas achas).

Eram duas.

(Asas rasteiras de prata).

Era uma.

Era nenhuma.

(Desnuda quedou-se a água).

 

 

ROMANCE DA MÁGOA NEGRA

 

("Romancero Gitano", 1924-1927)

 

r\s picaretas dos galos

cavam procurando a aurora,

quando pelo monte escuro

desce Soledad Montoya.

Cobre amarelo, sua carne

cheira a cavalo e a sombra.

Fúmeas bigornas, seus peitos

soluçam canções redondas.

— Soledad, por quem perguntas,

sem companha e a estas horas ?

— Pergunte por quem pergunte,

dize-me : a ti que te importa ?

Venho buscar o que busco,

meu prazer, minha pessoa.

 

 

DO OUTRO MODO

 

(CANÇÃO PARA TERMINAR)

 

("Canciones", 1SS1-1924)

 

A fogueira põe ao campo da tarde

umas hastes de cervo enfurecido.

Todo o vale se alonga. Por seu dorso

caracoleia o ventisco.

 

O ar se cristaliza sob o fumo

— olho de gato amarelo e sombrio —.

Eu, nos olhos, passeio pelos ramos.

Os ramos se passeiam pelo rio.

 

Chegam as minhas coisas essenciais.

Formam-se os estribilhos de estribilhos.

Em meio aos juncos e à baixa tarde,

que estranho que eu me chame Federico !

 

 

***

TOADA DOS NEGROS EM CUBA

 

Quando chegar a lua cheia, irei a Santiago de Cuba,
Irei a Santiago.
Num carro de água negra
Irei a Santiago,
Cantarão os tetos de palmeira.
Irei a Santiago.
Quando a palma quer ser cegonha,
Irei a Santiago.
E quando quer ser medusa o plátano,
Irei a Santiago.
Irei a Santiago.
Com a ruiva cabeça do Fonseca,
Irei a Santiago.
E com a rosa de Romeu e Julieta
Irei a Santiago.
Oh Cuba! Oh ritmo de sementes secas!
Irei a Santiago.
Oh cintura quente e gota de madeira!
Irei a Santiago.
Harpa de troncos vivos. Caimão.  Flor de tabaco.
Irei a Santiago.
Sempre tenho dito que irei a Santiago
Num carro de água negra.
Irei a Santiago.
Meu coral na treva,
Irei a Santiago.
O mar afogado na arei,
Irei a Santiago.
Calor branco, fruta morta,
Irei a Santiago.
Oh bovino odor de canavieiras!
Oh Cuba! Oh curva de suspiro e barro!
Irei a Santiago.

 

Tradução de Manuel Bandeira. Extraído de BANDEIRA, Manuel. Poemas traduzidos.  Rio de Janeiro: Editora Globo, 1948.

 

 

 

 

 


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