|
RAFAEL CADENAS Prêmio Nacional de Poesia da Venezuela. Sua vasta obra inclui títulos fundamentais como Cuadernos del destierro , Falsas Maniobras , Memorial e livros de ensaios como Literatura y Sociedad e Realidad y Sociedad . Notável é a sua Antología 1958-1983 (3ª. ed. corrigida e aumentada, compilada e apresentada por Luis Miguel Isava), publicada por Monte Ávila, de Caracas. Traducciones de José Santiago Naud.
ROTINA Me açoito. Dilacero a carne. Exibo-me num palco, E ali não ofereço o número decisivo. Devorar-me – a grande manobra! – mas também sou um armador tenaz. Sei reunir-me com paciência, usando rudes métodos de montagem. Conheço mil formas de conserto. Reajustes, tarraxas, martelagens, manejo todas. Aos golpes rejunto as peças. Sempre regresso ao meu tamanho natural. Desfaço-me, corto-me, displicente, com uma penada me apago e volto a montar a cara nova. (Não se trata de rearmar um monstro, isso é canja, mas de restituir a alguém suas proporções.) Planto minha casa no meio da loquacidade. Me reconstruo com um plano inefável. Calma. Já chega. Entro na fôrma.
O QUE NÃO PASSA Infância adormecida nos raios do sol. Quanta luz para aquele menino. Agora ele te procura.
Desdobro-me. É absurdo volver a olhar para teus dias. Viver do teu chão é tocar um estranho pelo que sou.
ANGST Não és nada, nada algo sem transcendência, nada. Uma dificuldade leve de respiração. Problema de gastura parece. Acaso não sabias que a porta é estreita?
HOMENAGEM
1. Já não sei quem sou. Se escuto meu nome ignoro o que designa tal som tão raro como a própria respiração ou como ter nascido ou estar aqui.
4. O que vivia comigo sem sentir-se, sempre um pouco atrás dos teus passos, foi-se por entre escombros e seus escrúpulos.
Agora não há ninguém. Certa intensidade busca por ele. (Quer substituí-lo).
Sentirás falta bandoleiro tartamudo que te seguia com os olhos cheios de ácido, olhos de irredimida inocência, sob códigos que fora deles?
6.
Já não sei se posso falar em nome de alguém. Quem é este sangue, estes tendões, estes olhos, esta surpresa, esta antiguidade? Uma força me toma. Então é ela quem pode dizer eu sou, quem pode levar meu nome, quem pode usar a palavra eu.
7.
Quisera que os dois fôssemos a comida do instante. Sem reticência.
8.
Intensidade. Morte e contestação à morte.
9.
Florescemos num abismo.
O ARGUMENTO De manhã lemos anestesiados as notícias da guerra (qualquer uma), uma só manchete bem merece alguns combates; cada bando quer demonstrar que Deus está da sua banda com o argumento definitivo; nossos olhos percorrem as páginas - buscamos outras confirmações de nossa derrota e o jornal traz o que esperamos achar.
O APRENDIZ DE CÔNJUGE Minha primeira mulher percebeu que o seu esposo não voltaria de uma viagem feita por desfastio. Ficou me chamando dias e dias, desde um alcantilado. Já a segunda não pôde encontra-lo, embora me buscasse entre roupas, estantes, nos bailes, nas embarcações, ao crepúsculo, nos pátios, nos leitos (e em tudo isso eu sentia que era visto). Consolou-se tocando canções num fonógrafo. Minha terceira mulher teve mais sorte, pois ficou com o corpo do seu esposo muito depois de sua queda, ou iluminação, já nem me lembro. A quarta nunca teve nem o corpo nem o espírito desse cônjuge obstinado. Não o conheceu. Tais inconstâncias, ou partidas da fortuna, animaram de modo tão cruel a juventude destas mulheres e seus maridos que todavia falam de tudo isso com encanto. Houve depois outras desposadas, menos firmes porém. Cada um dos seus consortes se lhes desfazia, nem bem se tinham comprometido com a edificação de um lar. O curioso é que elas são mais ou menos felizes (quero dizer que fizeram seus arranjos), mas o esposo de todas elas vive perturbado com os seus próprios sumiços, em constante estado de alarme, espiando com prudência.
RAFAEL CADENAS Traducciones de José Santiago Naud.
RUTINA Me fustigo. Me abro la carne. Me exhibo sobre um escenario. Alli no ofrezco el número decisivo. Devorarme ¡mi gran milicia! pero soy también un armador tenaz. Sé reunirme pacientemente, usando rudos métodos de ensamblaje. Conozco mil fórmulas de reparación. Reajustes, atornillamientos, tirones, las manejo todas. A golpes junto las piezas. Siempre regreso a mi tamaño natural. Me deshago, me suprimo, displicente, me borro de un plumazo y vuelvo a montar el carafresca. (No se trata de rearmar un monstruo, eso es fácil, sino de devolverle a alguien las proporciones.) Planto mi casa en medio de la locuacidad. Me reconstruyo con un plano inefable. Calma. Ya está. Entro en la horma.
LO QUE NO PASA Infancia dormida en los rayos del sol. Cuánta luz para aquel niño. Ahora él te busca.
Me desdoblo. Es absurdo volver los ojos a tus días. Vivir de tu suelo es cambiar un extraño por el que soy.
ANGST No es nada, nada algo sin trascendencia, nada. Una dificultad leve en la respiración. Problema de angostura parece. ¿Acaso no sabías que la puerta es estrecha?
HOMENAJE 1.
Ya no sé quien soy. Si oigo mi nombre ignoro qué designa ese sonido tan raro como en mi respiración o como haber nacido o estar aquí.
4.
El que viaja contigo sin sentirse, siempre un poco detrás de tus pasos, se marchó entre sus escombros y entre los escrúpulos.
Ahora no hay nadie. Una intensidad lo busca. (Quiere reemplazarlo).
¿Echarás de menos al balbuciente merodeador que te seguía con ojos llenos de ácido, ojos sin restaurada inocencia, ojos bajo códigos que no están en ellos?
6.
Ya no sé si puedo hablar en nombre de alguien. ¿Quién es esta sangre, estos tendones, estos ojos, esta extrañeza, esta antigüedad? Una fuerza me tiene. Entonces es ella la que puede decir soy, la que puede llevar un nombre, la que puede usar la palabra yo.
7.
Quisiera que los dos fuéramos la comida del instante. Sin reticencia.
8.
Intensidad. Muerte y contestación a la muerte.
9.
Florecemos en un abismo.
EL ARGUMENTO Por la mañana leemos anestesiados las noticias de la guerra (cualquier guerra), un titular bien merece algunos combates; cada bando desea demostrar que Dios está de su parte con el argumento definitivo; nuestros ojos recorren las páginas • buscamos más confirmaciones de nuestra derrota y el periódico trae lo que esperamos encontrar.
APRENDIZ DE CONYUGE Mi primera mujer notó que su esposo no regresaría a ella de un viaje, emprendido con desgana. Me estuvo llamando muchos días desde un alcantilado. La segunda un día no pudo encontrarlo aunque me buscó entre las ropas, los estantes, los bailes, las embarcaciones, los celajes, los patios, las camas (yo sentía que era mirado en todos esos sitios) y se consoló poniendo canciones en un fonógrafo. Mi tercera mujer tuvo más suerte, pues se quedó con el cuerpo de su esposo mucho tiempo después de su caída, o iluminación, ya no recuerdo. La cuarta nunca tuvo el cuerpo ni el espíritu de este cónyuge obstinado. No lo conoció. Tales inconstancias, o jugadas de la suerte, animaron de un modo tan cruel la juventud de estas mujeres y de sus maridos que açun hablan de todo ello con encanto. Después hubo otras desposadas, pero menos firmes. Cada uno de sus consortes se le deshacía, no bien se había prometido fundar un hogar. Lo curioso es que ellas son más o menos felices (quiero decir que han hecho sus arreglos), pero el esposo de todas vive perturbado por sus propias desapariciones, en constante estado de alarma, atisbando.
|
||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
|
|||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||