LUIS ALBERTO CRESPO
Luis Alberto Crespo nació en Carora en 1941. Poeta, ensayista, periodista cultural, director y fundador de suplementos y revistas literarias, traductor de Rene Char
y Guillevic, ensayista, crítico (Al filo de la palabra) y cronista (Llano de hombres, varios volúmenes sobre Venezuela, el paisaje y el hombre y El país ausente, textos periodísticos donde logra magnífica alianza entre el lenguaje informativo y el lenguaje poético).
Sus poemas han sido difundidos en antologías nacionales y extranjeras y traducidos a varios idiomas.
Es autor, entre otros, de los libros de poesía: Si el verano es dilatado. Novenario, Cosas, Rayas de Lagartija, Costumbre de sequía. Resolana, Entreabierto, Señores de la distancia, Mediodía o nunca. Sentimentales, Más afuera. Duro, La mirada donde vivimos. Lado, Solamente, La íntima desmesura y Tórtola de más arriba, su obra más reciente.
De ella ha dicho el gran poeta portugués Antonio Ramos Rosa: "Herido está tu canto de cal y marejada por el sudor de una piedra exasperada que no conoce su semejanza. La ausencia es otra faz que nunca se revela y es tan pequeña su
sombra que es casi nada. Llamas porque quieres pesar sobre la tierra y alcanzar el sueño de un árbol que nada espera".
"Lo que le ha herido siempre (desde su primer libro) lo hiere ahora rodigiosamente: de manera extraña, en cuanto que excede los límites de los que aceptamos como natural, y de manera pródiga, generosa. ¿Dónde radica la extrafieza y la abundancia? En que su propio ser se le revela y se le oculta no como un pájaro tembloroso sino como un pájaro dormido mientras viaja (...)
La nada que ha aparecido siempre en sus poemas se nos presenta con otra luz. Una luz nacida en la inocencia y no en la agonía". Patricia Guzmán
TEXTOS EN ESPAÑOL / TEXTOS EM PORTUGUÊS
Viajero
La nube,
la nube que anda conmigo
por todo esto,
y un viento para llegar:
la cara hecha tuna, hecha miedo,
y la boca un pito,
contando,
contando el cuento de mi viaje,
flaco de andar
la carretera rota,
y la sombra que yo daba,
agarrada a los pajones,
a las patas de los animales,
pasaba mi cara por las paredes.
Mucho quedó de mí en los postigos
y todavía miro como aquella muchacha,
al irme.
El polvo me lleva
y nadie sabe nada,
y todos tienen los ojos en las cenizas,
en las nubes.
La visita
El tiempo tuyo y mio
Nudos
Lo que decíamos: un hilo
La aguja e las palabras.
Espejos
De qué aguas
las tejas
O más de noche,
en lo último
El paso del lino
por las manos, el paño
mojándonos
Y las palabras
de agua entre los dientes
con que hablábamos
por última vez.
La casa de aqui
Como decían en otras partes
cuando odo se va de las ventanas
Es
lo mismo
después
Y nos parábamos
Y volvíamos a empezar
La casa, aqui, igual: su rajadura.
De
LA ÍNTIMA DESMESURA
Caracas: Monte Avila Editores, 2003
Confesión
Nada tengo que ver con la ceniza
no soy de los suyos
ni de su justicia
Si uso su nombre
es para ocultar que viví
Me gusta sí recorrer su camino
que sabe adonde vamos
pero no el color de su viaje
no su polvo
que es de corazón afuera
Y amo su jardín
— su flor suelta imaginaria —
porque queda lejos.
Revelaciones
iLa culebra no avanza entre las hojas
sino entre las palabras
No es áspera nuestra mano
sobre lo que nos contempla
sino la herida de su nombre
No ha sido la puerta la que nos encierra
sino su hendija
La rapiña no es pájaro de sequía
es ocre
No somos nosotros los que alcanzamos
la edad de oro en el crepúsculo
es el alma después de la lluvia
y es estrecha la extensión que nos distancia
pero no en el destino.
Verdad
Abandono mi ser
en el polvo sobre el pecho
Espero por mí
y me pierdo esperándome
Si no me encuentro
es porque estoy mirando un río
Sólo de espaldas
eres real.
Tanto
Salgo a encontrarme
Sopla viento:
no volveré
Hay luz todavía
pero en el espíritu
Cuando pases por las hojas
quédate conmigo confín.
Sobre
Cuánto tiempo tengo diciéndote
volveré y me parezco a ti
que me miro irme
cuánto hace que dudo de espaldas
dándote la bienvenida y soy tu carta
en mi fotografía
donde desapareces
cuántas veces me espero
prometiéndote mi regreso
en el vacío abrazo que ahora somos.
Fue
El viento ha pasado
pero los árboles continúan estremecidos
no ha dejado una sola hoja
pero otro follaje nos ensombrece
El viento ha cesado
pero hace volar lo que sentimos.
TEXTOS EM PORTUGUÊS
Tradução de Antonio Miranda
Viajante
A nuvem,
a nuvem que anda comigo
por toda parte,
é um vento de chegar:
a cara como figo, feita de medo,
e a boca um apito,
contando,
contando o canto de minha viagem,
magro de andar
a estrada rota,
e a sombra que eu dava,
agarrada aos pastos,
às patas dos animais,
roçava minha cara pelas paredes.
Muito ficou de mim nos postigos
e ainda miro como aquela garota,
ao ir-me.
O pó me leva
e ninguém sabe nada,
e todos têm os olhos nas cinzas,
nas nuvens.
A visita
O tempo teu e o meu
Nós
O que dizíamos: um fio
A agulha nas palavras.
Espelhos
De que águas
as telhas
Ou mais de noite
por último
Passagem de linho
pelas mãos, o pano
molhando-nos
E as palavras
de água entre dentes
com que falávamos
pela última vez.
A casa daqui
Como diziam em outras partes
quando tudo sai pelas janelas
É
o mesmo
depois
E nos detínhamos
E tornávamos a começar
A casa, aqui, como sempre: sua rachadura.
De
LA ÍNTIMA DESMESURA
Caracas: Monte Avila Editores, 2003
Confissão
Nada tenho a ver com a cinza
não sou dos seus
nem da justiça
Se uso se nome
é para ocultar que vivi
Gosto sim de recorrer seu caminho
que sabe aonde vamos
mas não a cor da viagem
não o seu pó
que é de coração aberto
E amo seu jardim
— sua flor solta imaginária —
porque está longe.
Revelações
A cobra não avança entre as folhas
mas entre as palavras
Não é áspera a nossa mão
sobre o que nos contempla
senão a ferida de seu nome
Não foi a porta que nos encerra
mas sua fresta
A rapina não é um pássaro do estio
é ocre
Não somos nós os que alcançamos
a idade de ouro no crepúsculo
é a alma depois da chuva
é e estreita a extensão que nos afasta
mas não no destino.
Verdade
Abandono meu ser
no pó sobre o peito
Espero por mim
e me perco esperando-me
Se não me encontro
é porque estou contemplando um rio
Só de costas
és real.
Tanto
Saio para encontrar-me
Sopra o vento
não voltarei
Ainda há luz
mas no espírito
Quando passes pelas folhas
fica comigo confinante.
Sobre
Quanto tempo levo dizendo-te
voltarei e pareço contigo
que vejo ir-me?
quanto faz que duvido de costas
dando-te as boas-vindas e sou tua carta
em minha fotografia
onde desapareces?
quantas vezes me espero
prometendo-te meu regresso
no abraço vazio que agora somos?
Foi
O vento passou
mas as árvores continuam estremecidas
não ficou uma única folha
mas outra folhagem nos ensombrece
O vento cessou
mas faz voar o que sentimos.
Encontro de Antonio Miranda com Luis Alberto Crespo
durante o VI Festival Mundial de Poesia da Venezuela,
Caracas, junho de 2009.
Página publicada em julho de 2009
|