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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MARIO BENEDETTI

 

MARIO BENEDETTI

 

(1920-2009)

 

Polígrafo uruguaio mais conhecido por seus contos e romances traduzidos a muitos idiomas. Autor de 80 livros: romances, contos, dramaturgia, roteiros para cinema. “Gracias por el fuego” (1960) e “La tregua” são as  suas novelas mais conhecidas, esta última levada ao cinema. Mas sua obra mais exuberante é a  poesia, com 33 títulos. Nasceu em 1920, viveu exilado doze anos em vários países a partir de 1973 e faleceu em 17 de maio de 2009, aos 88 anos de idade. É um dos escritores latino-americanos mais conhecidos e lidos na atualidade. É autor de um livro de haikais ou haikus, de onde selecionamos e traduzimos alguns exemplos. A estrutura do haikai comprende três versos de 5-7-5 sílabas acentuadas. O autor (se) explica:

 

 

“En mi caso particular, es obvio que no me he puesto a imitar a poetas japoneses, ni siquiera a incorporar sus imágenes y temas preferidos. Apenas he tenido la osadía de introducirme en esa pauta lírica, pero no apelando a tópicos japoneses sino a mis propios vaivenes, inquietudes, paisajes y sentimientos, que después de todo no difieren demasiado de mis restantes obras de poesía.

 

Encerrar en 17 sílabas (ya además, con escisiones predeterminadas), una sensación, una duda, una opinión, un sentimiento, un paisaje, y hasta una breve anédocta, empezó siendo un juego. Pero de a poco uno va captando las nuevas posibilidades de la vieja estructura. Así la dificultad formal pasa a ser un aliciente y la brevedad una provocativa forma de síntesis.” Mario Benedetti.

 

Poema “TE QUIERO” de Mario Benedetti,
version musical  de Alberto Favero, en la voz de Elga Pérez-Laborde
. ouvir música...

 

TEXTOS EN ESPAÑOL / TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

UN HAICAI DE BENEDETTI:

 

Racionalmente, sabemos que somos mortais, mas não vivenciamos nosso nascimento nem vivenciaremos nossa morte. No íntimo, acreditamo-nos imortais, sabendo igualmente que isso não está certo. Por isso, não nos achamos no espelho, como mostra o haicai do uruguaio Mário Benedetti (Rincon de haikus. Buenos Aires: Sudamericana, 2000):

 

desde el espejo

mis ojos no me miran

miran al tiempo

 

 

 

=====================================================================



 

si en el crepúsculo

el sol era memoria

ya no me acuerdo

 

las religiones

no salvan / son apenas

un contratiempo

 

lo peor del eco

es que dice las mismas

barbaridades

 

hay pocas cosas

tan ensordecedoras

como el silencio

 

durante el sueño

los amantes son fieles

como animales

 

pasan las nubes

y el cielo queda limpio

de toda culpa

 

las plantas oyen

si uno las lisonjea

se hinchan de verde

 

en todo idilio

una boca hay que besa

y otra es besada

 

Todos los 224 haikais de Mário Benedetti pueden ser leídos en su libro RINCÓN DE HAIKUS. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 2000.  236 p.  ISBN: 950-07-1835-9

 

 

EL PUENTE

 

Para cruzalo o para no cruzarlo

ahí está el puente

 

en la otra orilla alguien me espera

con un durazno y un país

 

traigo conmigo ofrendas desusadas

entre ellas un paraguas de ombligo de madera

un libro con los pánicos en blanco

y una guitarra que no sé abrazar

 

vengo con las mejillas del insomnio

los pañuelos del mar y de las paces

Ias tímidas pancartas del dolor

las liturgias del beso y de la sombra

 

nunca he traído tantas cosas

nunca he venido con tan poco

 

ahí esta el puente

para cruzarlo o para no cruzarlo

yolIo voy a cruzar

sin prevenciones

 

en la otra orilla alguien me espera

con un durazno y un país

 

                   (De Preguntas al azar – 1984-1985)

 

 

SOY MI HUESPED

 

Soy mi huésped nocturno

en dosis mínimas

y uso la noche

para despojarme

de la modestia

y otras vanidades

 

aspiro a ser tratado

sin los prejuicios

de la bienvenida

y con las cortesías

del silencio

 

no colecciono padeceres

ni los sarcasmos

que hacen mella

 

soy tan solo

mi huésped

y traigo una paloma

que no es prenda de paz

sino paloma

 

como huésped

estrictamente mío

en la pizarra de la noche

trazo una línea

blanca

 

      (De La Vida ese Parentesis)

 


POR QUE CANTAMOS

 

Si cada hora viene con su muerte

si el tiempo es una cueva de ladrones

los aires ya no son los buenos aires

la vida es nada más que un blanco móvil

 

usted preguntará por qué cantamos

 

si nuestros bravos quedan sin abrazo

la patria se nos muere de tristeza

y el corazón del hombre se hace añicos

antes aún que explote la vergüenza

 

usted preguntará por qué cantamos

 

si estamos lejos como un horizonte

si allá  quedaron árbores y cielo

si cada noche es siempre alguna ausencia

y cada despertar un desencuentro

 

usted preguntará por qué cantamos

 

cantamos porque el río está sonando

y cuando suena el río / suena el río

cantamos porque el cruel no tiene nombre

y en cambio tiene nombre su destino

 

         (De Retratos y Canciones)

 

 

EN PIE

 

Sigo en pie

por latido

por costumbre

por no abrir la ventana decisiva

y mirar de una vez a la insolente

muerte

esa mansa

dueña de la espera

 

sigo en pie

por pereza en los adioses

cierre y demolición

de la memória

 

no es un mérito

otros desafían

la claridad

el caos

o la tortura

 

seguir en pie

quiere decir coraje

 

o no tener

donde caerse

muerto

 

      (De A Ras de Sueño, 1967)

 

 

Pájaros

 

Hace ya varios siglos
que pájaros ilustres sobrevuelan
los predios de la vasta poesía

 

la golondrina el ruiseñor

la alondra la calandria el jilguero el pica-flor
el cuervo la oropéndola y por supuesto el ave fénix
han sido convocados por poetas
para poblar sus bosques
ornamentar sus cielos
y rellenar metáforas

 

yo aquí rompo una lanza
por los discriminados los que nunca
o pocas veces comparecen
los pobres pajaritos del olvido
que también están llenos de memoria

 

por eso aquí proponho
al canario el gorrión el tordo el mirlo
la viuda el estornino el cardenal

la tórtola la urraca el hortelano
el martín pescador el benteveo
para que alguna vez entren al verso
aunque tan sólo sea como en esta ocasión
por la modesta puerta de servicio

 

A RAS DE SUE�O

 

S�lo una temporada provisoria,

tatuaje de incontables tradiciones,

oscuro mausoleo donde empieza

a existir el futuro, a hacerse piedra.

 

Nada aqu�, nada all�. Son las palabras

del mago lejan�simo y borroso.

 

Sin embargo, la infancia se empecina,

comienza a levantar sus inventarios,

a echar sus amplias redes para luego.

Es una isla limpia y sobre todo

fugaz, es un venero de primicias

que se van lentamente resecando.

 

Queda atr�s como un r�pido paisaje

del que persistir�n s�lo unas nubes,

un biombo, dos juguetes, tres racimos,

o apenas un olor, una ceniza.

Con luces queda atr�s, a la intemperie,

yacente y aplazada para nunca,

sola con su aptitud irresistible

y un pudor incorp�reo, agazapado.

Para nunca aplazada, fabulosa

infancia entre sus redes extinguida.

 

Por algo queda atr�s. Esa entra�able

cede paso al fervor, al pasmo, al fruto,

el azar hinca el diente en otra bruma,

somos los moribundos que nacemos

a la carne, a la sangre, al entusiasmo,

nos burlamos del sol, de la penumbra,

manejamos la gloria como un l�piz

y en las v�rgenes tapias dibujamos

el amor y su viejo colmo, el odio,

el grito que nos pone la verg�enza

en las manos mucho antes que en la boca.

 

El celaje se enciende. Somos niebla

bajo el cielo compacto, insolidario,

el asombro hace cuentas y no puede

mantenernos serenos, apacibles,

somos el invasor protagonista

que hace trizas el tiempo, que hace ruido

pueril, que hace palabras, que hace pactos,

somos tan poderosos, tan eternos,

que cerramos el pu�o y el verano

comienza a sollozar entre los �rboles.

 

Mejor dicho: creemos que solloza.

El verano es un.vaho, por lo tanto

no tiene ojos ni p�rpados ni l�grimas,

en sus tardes de atm�sfera m�s tenue

es calor, es calor, y en las ma�anas

de aire pesado, corporal, viscoso,

es calor, es calor. Con eso basta.

 

De todos modos cambia a las muchachas,

las ilumina, las ondula, y luego

las respira y suspira como acordes,

las envuelve en amor, las hace carne,

les pinta brazos con venitas tenues

en colores y luz complementarios,

les abre escotes para que alguien vierta

cualquier mirada, ese poderhabiente.

 

La vida, qu� regi�n esplendorosa.

�Qui�n escruta la muerte, qui�n la tienta?

A la horca con �l. �Qui�n piensa en esa

imposible quietud cuando es la hora

para cada uno de morder su fruta,

de usar su espejo, de gritar su grito,

de escupir a los cielos, de ir subiendo

de dos en dos todas las escaleras?

 

La muerte no se apura, sin embargo,

ni se aplaca. Tampoco se impacienta.

Hay tantas muertes como negaciones.

La muerte que desgarra, la que expulsa,

la que embruja, la que arde, la que agota,

la que enluta el amor, la que excrementa,

la que siega, la que usa, la que ablanda,

la muerte de arenal, la de pantano,

la de abismo, la de agua, la de almohada.

 

Hay tantas muertes como teolog�as,

pero todas se juntan en la espera.

Esa que acecha es una muerte sola.

Escarnecida, rencorosa, hueca,

su insomnio enloquecido se desploma

sobre todos los sue�os, su delirio

se parece bastante a la cordura.

Muerte esbelta y rompiente, qu� incre�ble

sirena para el Mar de los Suicidas.

 

No canta, pero indica, marca, alude,

exhibe sus voraces argumentos,

sus afiches tur�sticos, explica

por qu� es tan milagrosa su inminencia,

por qu� es tan atractivo su desastre,

por qu� tan confortable su vac�o.

 

No canta, pero es como si cantara.

Su demagogia negra usa palomas,

telegramas y rezos y suspiros,

sonatas para piano, arpas de herrumbre,

vitrinas del amor momificado,

relojes de lujuria que amontonan

segundos y segundos y otras pr�rrogas.

 

No canta, pero es como si cantara,

su espanto vendaval silba en la espiga,

su pregunta repica en el silencio,

su loco desparpajo exuda un r�quiem

que es prado y es follaje y es almena.

 

Hay que volverse sordo y mudo y ciego,

sordo de amor, de amor enmudecido,

ciego de amor. Olfato, gusto y tacto

quedan para alejar la muerte y para

hundirse en la mujer, en esa ola

que es tiempo y lengua y brazos y latido,

esa mujer descanso, mujer c�sped,

que es llanto y rostro y siembra y apetito,

esa mujer cosecha, mujer signo,

que es paz y aliento y c�bala y jadeo.

 

Hay que amar con horror para salvarse,

amanecer cuando los mansos dientes

muerden, para salvarse, o por lo menos

para creerse a salvo, que es bastante.

Hay que amar sentenciado y sin urgencia,

para salvarse, para guarecerse

de esa muerte que llueve hielo o fuego.

 

Es el cielo com�n, el alba esc�ndalo,

el goce atroz, el milagroso caos,

la piel abismo, la granada abierta,

la �nica unidad uniyugada,

la derrota de todas las cautelas.

 

Hay que amar con valor, para salvarse.

Sin luna, sin nostalgia, sin pretextos,

Hay que despilfarrar en una noche

�que puede ser mil y una� el universo,

sin augurios, sin planes, sin temblores,

sin convenios, sin votos, con olvido,

desnudos cuerpo y alma, disponibles

para ser otro y otra a ras de sue�o.

 

Bendita noche c�ncava, delicia

de encontrar un abrazo a la deriva

y entrar en ese enigma, sin astucia,

y volver por el aire al aire libre,

Hay que amar con amor, para salvarse.

 

Entonces vienen las contradicciones

o sea la raz�n. El mundo existe

con manchas, sin arar, y no hay conjuro

ni fe que lo desmienta o modifique.

 

El manantial se seca, el �rbol cae,

la sangre fluye, el odio se hace muro,

�Es mi hermano el verdugo? Ese asesino

y dios padrastro todopoderoso,

ese se�or del v�mito, ese art�fice

de la hecatombe, �puede ser mi hermano?

Surtidor de napalm, profeta imb�cil,

��se, mi pr�jimo?, ��se, el semejante?

Sindico en todo caso de la muerte,

argumento Y proclama de la ruina,

poder y brazo ejecutor. Esti�rcol.

 

Por esta vez no he de mirar mis pasos

sino el contorno triste, calcinado.

Miro a mi sombra que est� envejeciendo,

la sombra de los m�os que envejecen.

 

El mundo existe. Con o sin sus manes,

con o sin su se�al. Existe. Punto.

 

El mundo existe con mis ex iguales,

con mis amigos-enemigos, esos

que ya olvid� por qu� se traicionaron.

 

Tiendo mi mano a veces y est� sola

y est� m�s sola cuando no la tiendo,

pienso en los compradores emboscados

y tengo duelo y tengo rabia y tengo

un reproche que empieza en mis lealtades,

en mis confianzas sin mayor motivo,

en mi invenci�n del pr�jimo-mi-aliado.

Ni aun ahora me resigno a creerlo.

 

No todos son as�, no todos ceden.

Tendr� que repet�rmelo a escondidas

y barajar de nuevo el almanaque.

 

Mi coraz�n acobardado sigue

inventando valor, abriendo cr�ditos,

tirando cabos s�lo a la siniestra,

aprendiendo a aprender, pobre aleluya,

y qui�n sabe, qui�n sabe si entre tanta

mentira incandescente, no queda algo

de verdad a la sombra. Y no es met�fora.

 

Nada aqu�, nada all�. Son las palabras

del mago lejan�simo y borroso.

 

Pero �por qu� creerle a pie juntillas?

�En qu� galaxia est� el certificado?

 

Algo aqu�, nada all�. �Es tan distinto?

Lo propongo debajo de mis p�rpados

y en mi boca cerrada.

������������������������������������� �Es tan distinto?

Ya s�, hay razones n�tidas, famosas,

hay cien teor�as sobre la derrota,

hay argumentos para suicidarse,

 

Pero �y si hay un resquicio?

���������������������������������������������� �Es tan distinto,

tan necio, tan rid�culo, tan torpe,

tener un espacioso sue�o propio

donde el hombre se muera pero act�e

como inmortal?

 

 

 

TODOS CONSPIRAMOS

 

a Ra�l Sendic 

 

 

Estar�s como siempre en alguna frontera

jug�ndote en tu sue�o lindo y desvencijado

recordando los charcos y el confort todo junto

tan desconfiado pero nunca incr�dulo

nunca m�s que inocente nunca menos

esa est�ril frontera con aduanas

y pelmas y galones y tambi�n esta otra

que separa pret�rito y futuro

qu� bueno que respires que conspires

dicen que madrugaste demasiado

que en plena siesta c�vica gritaste

pero tal vez nuestra verdad sea otra

por ejemplo que todos dormimos hasta tarde

hasta golpe hasta crisis hasta hambre

hasta mugre hasta sed hasta verg�enza

por ejemplo que est�s solo o con pocos

que est�s contigo mismo y es bastante

porque contigo est�n los pocos muchos

que siempre fueron pueblo y no lo saben

qu� bueno que respires que conspires

en esta noche de podrida calma

bajo esta luna de molicie y asco

quiz� en el fondo todos conspiramos

sencillamente das la se�al de fervor

la bandera decente con el asta de ca�a

pero en el fondo todos conspiramos

y no s�lo los viejos que no tienen

con qu� pintar murales de protesta

conspiran el cesante y el mendigo

y el deudor y los pobres adulones

cuyo incienso no rinde como hace cinco a�os

la verdad es que todos conspiramos

pero no s�lo los que te imaginas

conspiran claro est� que sin saberlo

los jerarcas los ciegos poderosos

los due�os de tu tierra y de sus u�as

conspiran qu� relajo los peores

a tu favor que es el favor del tiempo

aunque crean que su ira es la �nica

o que han descubierto su fil�n y su p�lvora

conspiran las pitucas los ministros

los generales bien encuadernados

los venales los flojos los inermes

los cr�pulas los nenes de mam�

y las mam�s que adquieren su morfina

a una abusivo precio inflacionario

todos qui�ranlo-o-no van conspirando

incluso el viento que te da en la nuca

y sopla en el sentido de la historia

para que esto se rompa se termine

de romper lo que est� resquebrajado

todos conspiran para que al fin logres

y esto es lo bueno que quer�a decirte

dejar atr�s la c�ndida frontera

y te instales por fin en tus visiones

nunca m�s que inocente nunca menos

en tu futuro-ahora en ese sue�o

desvencijado y lindo como pocos.

 

 

 

BENEDETTI, MARIO.  A ras de sueño. Poesía.  Montevideo: Editorial alfa, 1967   s. p. 11,5 x 18 cm.  (Colección Carabella)   Ex. bibl. Antonio Miranda

 

         baldón

 

       El dolor es uma
         desértica província
         donde no cabe
         nadie más

         una parcela
         tierra oscura         

         tú no lindas
         con él
         tú estás a salvo

         pobre de ti
         baldón
         que no peligras.

 

 

         primera incomunión

 

       Esta historia poco sagrada
         de aqui abajísimo

         Esta nada eucarística amenaza
         bomba lustral
         hongo piedoso
         última cena com doce judas
         y ningún pobre
         salvador

         este bochorno calculado
         este loquísimo escupitajo
         en las dos caras de la eternidade

         tienen su parte em mi desrezo.

 

 


TEXTOS EM PORTUGUÊS

Versão de Antonio Miranda

 

 

e se no crepúsculo

o sol era memória

já não me lembro

 

as religiões

não salvam / são apenas

um contratempo

 

o pior do eco

é quando diz as mesmas

barbaridades

 

tem poucas coisas

tão ensurdecedoras

como o silêncio

 

durante o sono

os amantes são fiéis

como animais

 

passam as nuvens

e o céu fica limpo

de toda culpa

 

as plantas ouvem

se a gente elogia

se tingem de verde

 

em todo idílio

uma boca é beijada

a outra beija

 

carente

         uma parcela
         terra escura

         tu não demarcas
         com ele
         tu estás a salvo

         pobre de ti
         carente
         que não perigas.

 

 

         primeira incomunhão

 

       Esta história  pouco sagrada
         daqui abaixíssimo

         este nada eucarístico ameaça
         bomba lustral
         cogumelo piedoso
         última ceia com doce judas
         e nenhum pobre
         salvador

         este embaraço calculado
         esta louquíssima cuspida
         nas duas caras da eternidade

         têm sua parte em minha desoração.      

              
        

 



MÁRIO BENEDETTI

De

MÁRIO BENEDETTI
ANTOLOGIA POÉTICA.
Tradução de Julio Luís Gehlen.
Rio de Janeiro: Record, 1988
ISBN 85-1-033043-3

 

O tradutor confessa que traduziu “alguns poemas de Mario Benedetti, selecionados mais pelos olhos da sensibilidade do que pelo dedos da razâo”. Valeu o esforço. O público brasileiro pode, então, ter acesso a uma parcela significativa da obra do autor uruguaio, numa antologia que merece ser lida, da qual damos apenas uma mínima parcela:

 

 

A PONTE

 

Para cruzá-la ou não cruzá-la

eis a ponte

 

na outra margem alguém me espera

com um pêssego e um país

 

trago comigo oferendas desusadas

entre elas um guarda-chuva de umbigo de madeira

um livro com os pânicos em branco

e um violão que não sei abraçar

 

venho com as faces da insônia

os lenços do mar e das pazes

os tímidos cartazes da dor

as liturgias do beijo e da sombra

 

nunca trouxe tanta coisa

nunca vim com tão pouco

 

eis a ponte

para cruzá-la ou não cruzá-la

e eu vou cruzar

sem prevenções

 

na outra margem alguém me espera

com um pêssego e um país

 

(De Preguntas al azar – 1984-1985)

 

 

SOU MEU HÓSPEDE

 

Sou meu hóspede noturno
em doses mínimas
e uso a noite
para despojar-me
da modéstia
e outras vaidades

procuro ser tratado
sem os prejuízos
das boas-vindas
e com as cortesias
do silêncio

não coleciono padeceres
nem os sarcasmos
que deixam marca

sou tão-só
meu hóspede
e trago uma pomba
que não é sinal de paz
mas sim pomba

como hóspede
estritamente meu
no quadro-negro da noite
traço uma linha
branca

      (De La Vida ese Parentesis)

 

 

POR QUE CANTAMOS

 

Se cada hora vem com sua morte
se o tempo é um covil de ladrões
os ares já não são tão bons ares
e a vida é nada mais que um alvo móvel

você perguntará por que cantamos
se nossos bravos ficam sem abraço
a pátria está morrendo de tristeza
e o coração do homem se fez cacos
antes mesmo de explodir a vergonha

você perguntará por que cantamos

se estamos longe como um horizonte
se lá ficaram árvores e céu
se cada noite é sempre alguma ausência
e cada despertar um desencontro

você perguntará por que cantamos

cantamos porque o rio está soando
e quando soa o rio / soa o rio
cantamos porque o cruel não tem nome
embora tenha nome seu destino

         (De Retratos y Canciones)

 

EM PÉ

 

Continuo em pé

por pulsar

por costume

por não abrir a janela decisiva

e olhar de uma vez a insolente

morte

essa mansa

dona da espera

 

continuo em pé

por preguiça nas despedidas

no fechamento e demolição

da memória

 

não é um mérito

outros desafiam

a claridade

o caos

ou a tortura

 

continuar em pé

quer dizer coragem

 

ou não ter

onde cair

morto

 

      (De A Ras de Sueño, 1967)

 

 =================================================

 

 

(Uma tradução de Maria de Nazaré Fonseca Corrêa)

 

 

Pássaros


Há vários séculos

que pássaros ilustres sobrevoam

os prédios da vasta poesia

 

a andorinha o rouxinol a cotovia

a calandra o pintassilgo o beija-flor

o corvo o papa-figos

e evidentemente a ave fénix

têm sido convocados pelos poetas

para povoar seus bosques

ornamentar seus céus

e preencher metáforas

 

eu aqui ponho a mão no fogo

pelos discriminados os que nunca

ou poucas vezes comparecem

os pobres passarinhos do esquecimento

que também estão cheios de memória

por isso aqui proponho

ao canário ao pardal ao sabiá ao melro

à viúva ao estorninho ao cardeal

à rola à gralha ao tico-tico

ao martim-pescador ao bem-te-vi

para que alguma vez entrem no verso

ainda que apenas seja como nesta ocasião

pela modesta porta de serviço

 

 

 

 

TODOS CONSPIRAMOS

 

Poema de Mario Benedetti

 

a Raúl Sendic

 

                   Tradução de Salomão Sousa

 

 

Estarás como sempre nalguma fronteira

arriscando-te em teu lindo sonho e desvencilhado

recordando os charcos e o conforto tudo junto

tão desconfiado mas nunca incrédulo

nunca mais que inocente nunca menos

essa estéril fronteira com aduanas

e bobeiras e medalhas e também esta outra

que separa pretérito e futuro

que bom que respires que conspires

dizem que madrugaste muito cedo

dizem que em plena festa cívica gritaste

mas talvez nossa verdade seja outra

por exemplo que dormimos até tarde

até golpe até crises até fome

até imundícia até sede até vergonha

por exemplo que estás só ou com pouco

que estás contigo mesmo e é bastante

porque contigo estão os poucos muitos

que sempre foram povo sem saber

que bom que respires que conspires

esta noite de calma apodrecida

sob esta lua de meiguice e asco

talvez no fundo todos conspiramos

sensivelmente dás o sinal de fervor

a bandeira decente com a haste de bambu

mas no fundo todos conspiramos

e não só os velhos que não têm

com que pintar os muros de protesto

conspiram o desempregado e o mendigo

e o devedor e os podres puxa-sacos 

cujo incenso não rende como há cinco anos

a verdade é que todos conspiramos

mas não só o que tu imaginas

conspiram claro que sem saber

os hierarcas os cegos poderosos

os donos de suas terras e de suas unhas

conspiram que os piores facilitaram

em teu favor que é o favor do tempo

ainda que julguem que sua ira seja a única 

ou que descobriram o filão ou a pólvora

conspiram os abonados os ministros

os generais bem encadernados

os venais os frouxos os inermes

os crápulas os filhinhos da mamãe 

e as mamães que arranjam a morfina

num abusivo preço inflacionado

todos querendo-ou-não seguem conspirando

inclusive o vento que bate em tua nuca

e sopra no sentido da historia

para que isso se rompa e termine

de romper o que está esfrangalhado

todos conspiram para que no fim logres

e isto é o de bom que queria te dizer

deixar para trás a cândida fronteira

e te instale enfim em tuas visões 

nunca mais que inocente nunca menos

em teu futuro-agora nesse sonho

desvencilhado e lindo como poucos.

 

 

 

RASANTE AO SONHO

 

Poema de M�rio Benedetti

 

�������� Tradu��o de Salom�o Sousa

 

 

S� uma temporada provis�ria,
tatuagem de incont�veis tradi��es,
escuro mausol�u onde come�a
a existir o futuro, a tornar-se pedra.

 

Nada aqui, nada al�m. S�o as palavras
do mago long�nquo e espargido.

 

N�o resta d�vida, a inf�ncia esperneia,
come�a a fazer seus invent�rios,
a lan�ar suas amplas redes para breve.
� uma ilha limpa e sobretudo
fugaz, � um veio de prim�cias,
que lentamente v�o se ressecando.

 

Deixa-se para tr�s como uma r�pida paisagem
em que persistiram algumas nuvens,
um biombo, dois brinquedos, tr�s ramos,
ou apenas um odor, uma cinza.
Com luzes fica para tr�s, na intemp�rie,
jacente e esquecido para sempre,
s� com sua atitude irresist�vel, 
e um pudor incorp�reo, destro�ado.
Mas nunca destru�da, fabulosa
inf�ncia entre suas redes extinguida.

 

Mas algo fica para tr�s. Essa entranh�vel 
permite o fervor, o pasmo, o fruto,
ao acaso enfia os dentes noutra bruma,
somos os moribundos que nascemos
da carne, do sangue, do entusiasmo,
burlamos do sol, da penumbra,
Manipulamos a gl�ria como um l�pis 
e nas virgens paredes desenhamos
o amor e seu velho �pice, o �dio,
o grito que nos traz a vingan�a
nas m�os bem antes do que nos l�bios.

 

O nevoeiro se acende. Somos n�voa 
sob o c�u compacto, insolid�rio,
o assombro faz as contas e n�o pode
manter-nos serenos, tranquilos,
somos o invasor protagonista
que destro�a o tempo, que faz ru�do
pueril, que cria palavras, que faz pactos,

somos t�o poderosos, t�o eternos,
que cerramos os punhos e o ver�o 
come�a a solu�ar entre as �rvores.

 

Vamos dizer melhor: acreditamos que solu�a.
O ver�o � uma n�voa, portanto
n�o tem p�lpebras nem l�grimas,
em suas tardes de atmosfera mais t�nue
� calor, � calor, e nas manh�s
de ar pesado, corporal, viscoso,
� calor, � calor. Com isso basta.

 

De todos os modos muda as garotas,
ilumina-as, ondula-as, e logo
respira-as e suspira como acordes,
envolve-as em amor, torn�-as carne,
pinta-lhes os bra�os com veias t�nues 
em cores e luzes suplementares,
abre-lhes decotes para que algu�m verta
qualquer olhar, esse poderpossessivo.

 

A vida, que regi�o esplendorosa.
Quem escruta a morte, quem a acaricia?
� forca com isso. Quem pensa nessa
imposs�vel quietude quando � hora
de cada um morder sua fruta,
de usar seu espelho, de gritar seu grito,
de cuspir para os c�us, de ir subindo
de dois em dois todas as escadas.

 

A morte n�o se apura, sem d�vida 
n�o se apela. T�o pouco se impacienta.
H� tantas mortes como nega��es.
A morte que desgarra, a que expulsa,
a que embruxa, a que arde, a que esgota,
a que enluta o amor, a que excremento,
a que colhe, a que usa, a que abranda,
a morte do areal, a do p�ntano,
a do abismo, a da �gua, a da almofada.

 

 

H� tantas mortes como teologias,
mas todas se juntam na espera.
Esta que se aproxima � uma morte s�.
Escarnecida, rancorosa, oca,
sua ins�nia enlouquecida desaba
sobre todos os sonhos, seu del�rio
se parece bastante � sanidade.
Morte esbelta e rompente, que incr�vel 
sereia para o Mar dos Suicidas.

 

N�o canta, mas indica, marca, alude,
exibe seus vorazes argumentos,
seus cartazes tur�sticos, explica
porque � t�o milagrosa sua imin�ncia,
porque � t�o atrativo seu desastre,
porque t�o confort�vel seu vazio.

 

N�o canta, mas � como se cantasse.
Sua demagogia negra usa pombas,
telegramas e rezas e suspiros,
sonatas para piano, harpas de ferrugem
vitrinas de amor mumificado,
rel�gios de lux�ria que amontoam
segundos e segundos e outras prorroga��es.

 

N�o canta, mas � como se cantasse,
seu espanto vendaval silva na espiga,
sua pergunta repica no sil�ncio,
sua louca confian�a exala um r�quiem
que � prado e � folhagem e � ameia.

 

H� que se tornar surdo e mudo e cego,
surdo de amor, de amor emudecido,
cego de amor. Olfato, gosto e tato
ficam para afastar a morte e para
fundir-se na mulher, nessa onda
que � tempo e l�ngua e bra�os e pulsar,
essa mulher descanso, mulher relva,
que � pranto e rosto e semeadura e apetite,
essa mulher colheita, mulher signo,
que � paz e alento e cabala e ofegante.

 

H� que amar com horror para salvar-se,
amanhecer quando os mansos dentes
mordendo, para salvar-se, ou pelo menos
para crer-se a salvo, que � o bastante.
H� que amar sentenciado e sem urg�ncia,
para se salvar, para guarnecer-se
dessa morte que chove gelo e fogo.

 

H� o c�u comum, a alba esc�ndalo
o gozo atriz, o milagroso caos,
a pele abismo, a granada aberta,
a �nica unidade composta,
a derrota de todas as cautelas.

 

H� que amar com valor, para salvar-se.
Sem lua, sem nostalgia, sem pretextos.
H� que desperdi�ar numa noite
que pode ser mil e uma - o universo
-sem aug�rios, sem planos, sem tremores,
sem conv�nios, sem votos, com esquecimento,
nus corpo e alma, dispon�veis
para ser outro e outro rasante ao sonho.

 

Bendita noite c�ncava, del�cia 
de encontrar um abra�o � deriva
e entrar nesse enigma, sem ast�cia,
e voltar pelo ar ao ar livre,
h� que amar com amor, para salvar-se.

 

Ent�o chegam as contradi��es 
ou seja a raz�o. O mundo existe
com manchas, sem arar e n�o h� feiti�o
nem f� que o desminta ou modifique.

 

O manancial seca, a �rvore cai,
o sangue flui, o �dio torna-se muro,
� meu irm�o o verdugo? Esse assassino
e Deus padrasto todo-poderoso,
esse senhor do v�mito, esse art�fice
da hecatombe, pode ser meu irm�o?
Fornecedor de napalm, profeta imbecil,
esse, meu pr�ximo? esse, meu semelhante?
S�ndico em todo caso da morte,
argumento e proclama��o da ru�na,
poder e bra�o executor. Esterco.

 

Desta vez n�o olharei meus passos
sen�o o contorno triste, calcinado.
Olho a minha sombra que est� envelhecendo,
a sombra dos meus que envelhecem.

 

O mundo existe. Com ou sem seus manes,
com ou sem seu sinal. Existe. Ponto.

 

O mundo existe com meus ex iguais,
com meus amigos-inimigos,
que j� esqueci porque tra�ram.

 

Estendo minha m�o �s vezes e est� s�,
e est� mais s� quando n�o a estendo,
penso nos compradores emboscados
e sinto dor e sinto raiva e sinto
uma reprova��o que come�a em minhas lealdades,
em minhas confian�as sem o menor motivo,
em minha inven��o do pr�ximo-meu-aliado.
Nem ainda agora me resigno a crer nele.

 

Nem todos s�o assim, nem todos cedem.
Terei de repeti-lo �s escondidas
e baralhar de novo o almanaque.

 

Meu cora��o acovardado segue
inventando valor, abrindo cr�ditos,
arrancando cabos s� � esquerda,
aprendendo a aprender, pobre aleluia,
e quem sabe, quem sabe se entre tanta
mentira incandescente, n�o fique algo
de verdade � sombra. E n�o � met�fora.

 

Nada aqui, nada al�m. S�o as palavras
do mago long�nquo e espargido.

 

Mas por que acreditar de p�s juntos?
Em que gal�xia est� o certificado?

 

Algo aqui, nada al�m. � t�o diferente?
Proponho-o sob minhas p�lpebras 
e em minha boca fechada.
� t�o diferente?
J� sei, h� raz�es n�tidas, famosas,
h� cem teorias sobre a derrota,
h� argumentos para suicidar-se.
Mas e se h� um resqu�cio?
� t�o diferente,
t�o n�scio, t�o rid�culo, t�o torpe,
ter um espa�oso sonho pr�prio 
onde o homem morra mas atue 
como imortal?

 

 

 

TODOS CONSPIRAMOS

 

Poema de Mario Benedetti

 

a Ra�l Sendic

 

������������������ Tradu��o de Salom�o Sousa

 

 

Estar�s como sempre nalguma fronteira

arriscando-te em teu lindo sonho e desvencilhado

recordando os charcos e o conforto tudo junto

t�o desconfiado mas nunca incr�dulo

nunca mais que inocente nunca menos

essa est�ril fronteira com aduanas

e bobeiras e medalhas e tamb�m esta outra

que separa pret�rito e futuro

que bom que respires que conspires

dizem que madrugaste muito cedo

dizem que em plena festa c�vica gritaste

mas talvez nossa verdade seja outra

por exemplo que dormimos at� tarde

at� golpe at� crises at� fome

at� imund�cia at� sede at� vergonha

por exemplo que est�s s� ou com pouco

que est�s contigo mesmo e � bastante

porque contigo est�o os poucos muitos

que sempre foram povo sem saber

que bom que respires que conspires

esta noite de calma apodrecida

sob esta lua de meiguice e asco

talvez no fundo todos conspiramos

sensivelmente d�s o sinal de fervor

a bandeira decente com a haste de bambu

mas no fundo todos conspiramos

e n�o s� os velhos que n�o t�m

com que pintar os muros de protesto

conspiram o desempregado e o mendigo

e o devedor e os podres puxa-sacos 

cujo incenso n�o rende como h� cinco anos

a verdade � que todos conspiramos

mas n�o s� o que tu imaginas

conspiram claro que sem saber

os hierarcas os cegos poderosos

os donos de suas terras e de suas unhas

conspiram que os piores facilitaram

em teu favor que � o favor do tempo

ainda que julguem que sua ira seja a �nica 

ou que descobriram o fil�o ou a p�lvora

conspiram os abonados os ministros

os generais bem encadernados

os venais os frouxos os inermes

os cr�pulas os filhinhos da mam�e 

e as mam�es que arranjam a morfina

num abusivo pre�o inflacionado

todos querendo-ou-n�o seguem conspirando

inclusive o vento que bate em tua nuca

e sopra no sentido da historia

para que isso se rompa e termine

de romper o que est� esfrangalhado

todos conspiram para que no fim logres

e isto � o de bom que queria te dizer

deixar para tr�s a c�ndida fronteira

e te instale enfim em tuas vis�es 

nunca mais que inocente nunca menos

em teu futuro-agora nesse sonho

desvencilhado e lindo como poucos.

 

 

 

liada e republicada em janeiro de 2009; ampliada e republicade em aagosto de 2013

P�gina ampliada em dezembro de 2018



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