TEIXEIRA DE PASCOAES
(1877-1952)
Su nombre era Joaquim Pereira Teixeira de Vasconcelos. Nació en una aldea de Amarante (Gatão), y allí vino a refugiarse durante la mayor parte de su vida, en el solar de Pascoaes. Después de estudiar Derecho en Coimbra, ejerció la abogacía en Oporto, donde dirigió la revista A Águia, que se volvió a partir de 1912 el órgano del movimiento de La Renascença Portuguesa, bajo el signo del Saudosismo, mitopoética de la que fue creador y figura carismática. La Saudade era para él una "religión" patria, de origen al mismo tiempo pagano y cristiano, que proyectó poéticamente en un "panteísmo trascendentalista", como Fernando Pessoa lo caracterizó. Su obra, largamente escrita y reescrita de Embriões (1895) a Sempre (1897), Terra Proibida (1899), Jesus e Pã (1903), Vida Etérea (1906), As Sombras (1907), Marânus (1911), Regresso ao Paraíso (1912), Cantos Indecisos (1921), Últimos Versos (1953), además de otras colecciones poéticas y en prosa es una de las más importantes del siglo XX, debiendo señalarse también las biografias que dedicó a San Pablo, San Jerónimo, San Agustín y Napoleón, donde se reconoce su personalidad visionaria.
TEXTOS EM PORTUGUÊS / TEXTOS EN ESPAÑOL
Traducciones de Rodolfo Alonso
DE NOITE
Quando me deito ao pé da minha dor,
Minha Noiva-fantasma; e em derredor
Do meu leito, a penumbra se condensa,
E já não vejo mais que a noite imensa,
Ante os meus olhos intimas, acesos,
Extáticos, surpresos,
Aparece-me o Reino Espiritual...
E ali, despido o hábito carnal,
Tu brincas e passeias; não comigo,
Mas com a minha dor ... o amor antigo.
A minha dor está comigoali,
Como outrora, eu estava ao pé de ti ...
Se eu fosse a minha dor, com que alegria,
De novo, a tua face beijaria!
Mas eu não sou a dor, a dor etérea ...
Sou a Carne que sofre; esta miséria
Que no silêncio clama!
A Sombra, o Corpo doloroso, o Drama ...
DENOCHE
Cuando me acuesto al pie de mi dolor,
De mi Novia-fantasma; y en redor
De mi lecho, la sombra se condensa,
Y ya no veo más que la noche inmensa
Ante mis ojos íntimos, ardientes,
Sorprendidos, extáticos,
Me aparece el Reino Espiritual ...
Y alli, desnudo el hábito carnal,
Tú juegas y paseas; no conmigo
Sino con mi dolor ... amor antiguo.
Mi dolor está conmigo allí,
Como antaño, yo estaba al pie de ti ...
¡Siendo yo mi dolor, con qué alegría
De nuevo, tu rostro besaría!
Mas no soy el dolor, dolor etéreo ...
iSoy la Carne que sufre; esta miseria
Que en el silencio clama!
La Sombra, e Cuerpo doloroso, el Drama ...
ESPERANÇA E TRISTEZA
Minha tristeza é pior que a tua dor;
Um dia, no teu ventre sentirás
Reencarnar para o mundo o teu amor:
A mesma alma, o mesmo olhar ... verás!
Eu sei que há-de-voltar; e assim terás
A alegria primeira, ainda maior...
E então, de novo, alegre ficarás;
Será primeiro o teu segundo amor!
Mas eu que, antes do tempo, já declino,
Quem sabe se verei o teu Menino,
Numa idade em que possa compreender?
E partirei sem lhe deixar,
Na memória, esse interno e fundo olhar,
A comovida imagem do meu ser ...
ESPERANZA Y TRlSTEZA
Mi tristeza es peor que tu dolor;
Un día, en tu vientre sentirás
Reencarnar para el mundo tu amor:
iLa misma alma, igual mirar ... verás!
Yo sé que ha de volver; y así tendrás
La alegría primera, aún mayor ...
De nuevo, entonces, alegre quedarás;
¡Será el primero tu segundo amor!
Mas yo que, antes de tiempo, ya declino,
¿Quién sabe si no veré a tu Niño
A una edad en que pueda comprender?
Y partiré sin que le deje,
De recuerdo, un mirar intenso y hondo,
La conmovida imagen de mi ser. ..
CANÇÃO DE UMA SOMBRA
Ai, se não fosse a névoa da manhã
E a velhinha janela onde me vou
Debruçar para ouvir a voz das causas,
Eu não era o que sou.
Se não fosse esta fonte que chorava
E como nós, cantava e que secou ...
E este sol que eu comungo, de joelhos,
Eu não era o que sou.
Ai, se não fosse este luar que chama
Os aspectos à Vida, e se infiltrou,
Como fluido mágico, em meu ser,
Eu não era o que sou.
E se a estrela da tarde não brilhasse;
E se não fosse o vento que embalou
Meu coração e as nuvens nos seus braços
Eu não era o que sou.
Ai, se não fosse a noite misteriosa
Que meus olhos de sombras povoou
E de vozes sombrias meus ouvidos,
Eu não era o que sou.
Sem esta terra funda e fundo rio
Que ergue as asas e sobe em claro vôo;
Sem estes ermos montes e arvoredos
Eu não era o que sou.
CANCIÓN DE UNA SOMBRA
Ay, si no fuera la niebla matinal
Y la vieja ventana donde voy
A asomarme para oír voces de cosas,
No sería e1 que soy.
Si no fuera esta fuente que lloraba
Y como nos, cantaba y que secó ...
Y este sol que comulgo, de rodillas,
No sería el que soy.
Ay, si no fuera esta luna que llama
Espectros a la Vida, y se infiltró,
Como fluído mágico, en mi ser,
No sería el que soy.
Y si el astro en la tarde no brillase;
Y si no fuera el viento que meció
Mi corazón y las nubes en sus brazos
No sería el que soy.
Ay, si no fuera la noche misteriosa
Que mis ojos de sombras abrumó
Y de voces sombrías mis oídos,
No sería el que soy.
Sin esta tierra honda y hondo río
Que yergue alas y sube en claro vuelo;
Sin estos yermos montes y arboledas
No sería el que soy.
A SOMBRA DE EURÍDICE
I
Canção divina as cousas comovia,
E de ternura as árvores choravam ...
E lembrava o luar a luz do dia
E os ribeiros, extáticos, paravam.
Era Orfeu, de inspirado, que descia
Às entranhas da terra! E se afundavam
Os seus olhos na noite, muda e fria,
Onde as pálidas sombras vagueavam.
Eurídice, o seu morto e triste amor,
Ouvindo-o, tomou forma e viva cor,
Íntima luz à face lhe subiu ...
Mas Orfeu, pobre amante enlouquecido,
Quis ver aquele corpo estremecido ...
E, outra vez sombra, Eurídice fugiu ...
II
Ai dos que vêem as cousas da Natura
Com este olhar da Carne, escuridão,
Que tudo nos transtorna e desfigura,
Nem mostra o mundo e o céu como eles são!
Com este olhar de trágica amargura
— Torva luz de delírio e confusão!
Que nos faz ver, brutal e tosca e dura,
A sensível e viva Criação!
Ó desgraçada luz, que só revelas
A face tenebrosa das estrelas
E a nossa pobre sombra, entregue à sorte ...
Candeia, onde é o azeite água dorida,
Não nos mostras o mundo em alma e vida,
Mas em lívido corpo e negra morte!
LA SOMIBRA DE EURÍDICE
I
Sacra canción las cosas conmovía,
Y de ternura los árboles lloraban ...
Recordaba la luna luz del día
Y cesaban, en éxtasis, arroyos.
¡Era Orfeo, inspirado, descendiendo
A entrañas de la tierra! Y se hundían
Sus ojos en la noche, muda y fría
Donde las sombras pálidas erraban.
Eurídice, su muerto y triste amor,
Oyéndolo, tomó forma y color,
Íntima luz al rostro le subió ...
Pero Orfeo, pobre amante enloquecido,
Quiso ver aquel cuerpo estremecido .
Y, otra vez sombra, Eurídice huyó.
II
¡Ay de quien mira a la Naturaleza
Con ojos de la Carne, oscuridad,
Que todo nos trastorna y desfigura,
Ni muestra cielo o mundo como son!
—¡Torva luz de delirio y confusión!
Nos hace ver, brutal y tosca y dura,
La viva y la sensible Creación!
Oh desgraciada luz, sólo revelas
La tenebrosa faz de las estrellas
Y nuestra pobre sombra, a su suerte ...
¡Candil, hecha agua de dolor tu aceite,
No nos muestras el mundo en alma y vida
Sino en lívido cuerpo y negra muerte!
Extraídos de POETAS PORTUGUESES Y BRASILEÑOS
de los simbolistas a los modernistas. /Organización y estudio
introductorio: José Augusto Seabra. Buenos Aires: Instituto
Camões; Brasilia: Thesaurus, 2002. 472 p.
Edición bilingüe Portugués y Español.
|