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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SELI KA

 

BIOGRAFÍA

SELI KA (Celia Gómez de Zamora Cuevas), Madrid 1995. Actriz, poeta, artista. Actualmente finaliza sus estudios de Teatro del gesto en la Real Escuela Superior de Arte Dramático (RESAD) de Madrid.

Presentamos en esta antología una selección de dos de sus obras La marcha, 2016 y La culpa, 2017

 

UNAS PALABRAS SOBRE LA POESÍA DE SELI KA

Fuerza es la palabra que mejor define la obra de SELI KA. El sexo, el deseo, el tiempo, el ser mujer, así como lo absurdo y loco de lo real que uno quisiera que solo fuera común experiencia onírica pero que muy al contrario se presenta clara y distintamente como realidad dominante.

Sexo femenino y todo eso.

Gente, persona y todo eso al final.

Arrancada, desarraigada, manipulada

como algo normal y todo eso.

 

Todo eso de lo que se habla,

del tiempo y eso, del progreso.

del que retrocede, del que miente,

del que grita –no- en silencio,

del que se siente como todo eso.

 

Todo eso que me ha hecho convertirme y practicarme

como sexo de mujer.

Como algo más que rasgos de fémina, y todo eso.

Más que anuncios, y más que pedagogía inútil de color de mierda, rosa.

 

Todo eso y más.

La muerte del sexo femenino como solo sexo.

Y todas esas demás muertes, las vuestras,

que piensan en Mujer como –todas esas-.

 

El cuerpo, materia prima del trabajo de SELI KA como actriz, se convierte en su poesía en objeto central para su afirmación, su negación, su idolatría, su análisis, su cuestionamiento en definitiva.

Poesía en la que late la gran ciudad, el día a día, la premura, el insomnio, el no llegar a tiempo, el no llegar a todo, la inercia,  traducida en un estilo de vida incoherente, contradictorio, en un deseo de huida, de marcha.

(Voy a tener un día normal.

Con café, desayuno, prisa, saludos, deseos, hambre,

sueño, café, atasco, atardecer y despedida hasta mañana.

Fin del día.)

 

Si la energía ni se crea ni se destruye, la energía de la poesía de Seli Ka se transforma en fuerza creadora capaz de destruir los hilos de lo i-lógico, in-justo, in-cierto.

Palabras, las de SELI KA,  que necesitan de un oyente, de un escuchante que mire y vea más allá del negro sobre blanco

 

 TEXTOS EN ESPAÑOL  -  TEXTOS EM PORTUGUÊS 

 

El no de las niñas-  

 

No me hace falta
un análisis de reproches
ni de despechos
ni de palabras raras de esas.

 

No me hace falta la lluvia
ni el masoquismo
en canciones lentas
mientras pasa el paisaje.

 

Estamos hechas de otra materia,
franqueable, cómo no
pero moldeable.

 

No me hacen falta
vuestros test de supervivencia
y etiquetado.

 

Ni los hombros calentitos
de la ayuda en persona.
Ni mantas, ni azúcar,
ni América del Norte
-que ahora es todo el mundo-

 

No me hace falta que me preguntes
ni que te calles y me mires
ni que te agarres al pasado
ni que me hables de futuros
ni de verano.

 

Y llueve anoche y esta mañana
y el mundo me da una película
y un sofá
y una manta
y cansancio. Muchísimo.

 

Y me pregunto si vivo en Norteamérica
si soy rubia y tengo un gato
y una cocina que comunica al salón
y un restaurante chino debajo de mi casa,
y una dieta inhumana de revistas chillonas en la mesa.
Pero no.  

 

LA MARCHA  

Parece que nunca sé
cómo concebir la marcha.
Ni huele a adiós,
ni a hasta luego,
ni a ya veremos…
Como el punto medio
de un reloj de arena
por donde transita todo lo que cae.
El acantilado
Entre el sí
y el no. 

 

Nos vamos a mirar
hasta que queme la cercanía y nos entre miedo.
Por qué he vivido sin esto.
Sin algo.
Bailando con las manos
sin arañar
-(con lo que me gusta)-
Y en mi zona de confort
gozo sólo con sentirme fuera.
Como si siempre acabase de llegar
de aquel sitio
y me fuera a marchar
en unos días.
 

Como un tiempo obligado de paseo
entre dos espacios
que debe servirnos
para volver a centrarnos,
para que luego la sorpresa
sea enorme
descomunal
bacanal
con ''v'' de vaya una mierda
lo que hay que hacer
si quieres estar aquí, viviendo.
 

Dormir en aceras,
habitar los parques
y plantar casas. 
 

No es casualidad que haya ocurrido en primavera.
que el cansancio nos hinche las ganas de volver a casa
para dejarla atrás.
Coserme las escarpias a mis brazos y colgar de ellas
la satisfacción de estar siendo
lo que el tiempo odia,
y lo que la prensa no cuenta aunque le paguen.
 

Mucho más despacio que una cámara lenta,
como dejar el movimiento al dos por ciento de su velocidad natural
y reconocer, con los ojos cerrados,
el espacio vital que rodea mi cuerpo.
 

El choque es roce,
la risa, una comisura que se eleva
y las palabras, trabalenguas.
Tampoco hay demasiado ruido.
 

Taponad vuestros oídos
si nunca habéis escuchado el respirar de un pulmón contento.
Chocaos con desconocidos
si no sabéis qué es acariciar.
Confiad en la maldad
si desconocéis la apariencia.
Hablad sin sonido
para volver a responder
con un abrazo que no toque palabra.
 

Y si tenéis miedo de lo que vaya a pasar
cuando huya de vosotros la falsedad de lo divino,
acostaos con la tristeza de la incomprensión
y dedicaos a reconocer cada sentido
cuando la sábana os rasgue,
el silencio os taladre,
la saliva os repugne,
el sudor os impregne
y la oscuridad os arrope. 
 

Qué duro es imaginar y ver
cómo la realidad se desvanece.
Volver al lunes, perder el tren,
quedarse sin hora y con todos los horarios.
 

Busco en el espejo mi ''mí'' de antes,
el que miraba al futuro sin saber que era hoy;
y encuentro el resultado de la inundación
cuando el desbordar ya era haber sobrepasado demasiado.
 

Pregunto al espejo de los ojos de la gente
si tan fea es la sensación
de haberse quedado sin defensas.
Pero como no hay voz,
no hay respuesta;
y como no hay gente que me mire de verdad,
no hay pregunta. 
 

En un aeropuerto 

No sé si os molestan mis heridas
o si me desnudáis la piel de los talones
con envidia y desagrado.
No sé si deseáis mi desaparición,
mi conversión
o mi sexo.
No sé si tapada,
si descalza,
si pintada,
si vuestra.
No sé nada más allá de vuestras pupilas
protagonistas y negras. 
 

De vuelta en la ciudad
 

''Vivimos por inercia, y no por convicción''
Mis piernas ya van memorizando
cómo andar con prisa,
tienen un motor de lata
que renueva cada día
y que se va destruyendo a medida que anochece.
 

Y viene la risa,
el balbuceo,
la patera con ruedas,
la calle encharcada y seca,
las luces multiplicadas,
las palabras como letras
y las letras impronunciables.
No trates de calmarme cuando respiro hondo
ni vayas a asustarte porque me salga algo distinto y nuevo,
porque de pronto sea lo que nunca dije que sería.
Qué es todo esto más que una mentira,
quién puede sacar razón de este curso de estética,
y cómo atreverme yo a decir ''vida''.
Lo que niega nuestra definición, eso somos.
 

 

Lo malo
de lo humano
me da miedo.
 

La mano
que corta
las palabras
me dan miedo.
Tantas cosas
me dan miedo
que no puedo
(no quiero)
siquiera taparme entera
diciendo hasta mañana.
Hasta mañana me da miedo.
 

Me da miedo
no sentir nunca temor,
ni razón, ni vacío, ni odio.
 

Me da mucho miedo no odiar,
y amar en vano
y no querer entre semana.
 

Me da miedo
reconocer las verdades
de la mañana
en el café de la tarde,
y me da miedo divulgar con mentiras
en los vasos coloreados de la noche.
Me da miedo lo común de la repetición,
y mucho más miedo lo típico.
 

Me da miedo el -no-,
casi tanto como el silencio,
pero me asusta más el desconcierto
de no tener noticias,
de no tenerlas extranjeras,
de deambular pensando en la mejor posibilidad
de la peor película gore.
 

Me da miedo la vista al frente,
el excesivo pestañeo,
el sudor en mi mano,
el atasco inventado
y respirar tan profundo
que me fotografíes por dentro.
(Eso me da mucho miedo).
 

Tanto miedo me da la espera
que desconfío de la puntualidad.
Tanto miedo le he tenido a las capuchas
que coso trapos oscuros a mi espalda,
y tanto miedo me da escribir
que ya no escribo ni por miedo. 
 

 

Mi inmolación

Sólido humo,
sola en el sofá,
atiendo a tanta miseria
que un adiós ya no es cobarde, sino justo. 
 

Pero antes de decirlo yo
(sin pronunciar todas las letras),
forzaré vuestro vacuo discurso
de serpientes y navajas
y figuras transformadas en la ropa por la noche
para que arranquéis vuestra maquinaria de butano,
de insolencia,
y de pecado magistral,
y mintáis una vez más
a miles de millones de orejas vendadas,
narices audifonadas
y ojos con cremallera.
 

Antes de sonar a escándalo,
a noticiero constante,
a burda opinión,
a miedo y paz…
Antes del adiós
sonará –pum-
y antes de mi tortura
me haré estallar.
 

Egoísta.
No me borren, o háganlo.
Encantada de haberme conocido 

 

Toca despacito,
olvídame de la prisa,
virtud de la no-acción,
inocencia e ignorancia,
la condena a la felicidad.
 

Contengo mis ganas de llorar
como si no hubiese papel en el baño,
como si fuese a perder mi vuelo,
como si no pensase en morir cada día.
 

Contengo mis ganas de gritar
como si respetase las iglesias,
como si no me hubiesen admitido en el coro,
como si los vecinos fuesen a quejarse.
 

Contengo mis ganas de pisar el mismo suelo
como si fuese a despedirme con abrazos,
como si mi mente y mi boca dijesen lo mismo,
como si escribiese por no enloquecer.
 

Al mismo tiempo,
no contengo mis ganas de contaros,
a los que no entendéis nada,
a los que me dicen egoísta,
a los que desconfían de mi palabra,
de mis cejas,
de mis silencios…
 

Que puedo verme en todos los espejos,
obedecer el flujo de la mayoría,
''desapercibirme'' en la multitud
y solo pedir fuego, papel
y que no me busquen si desaparezco.
 

Que me encuentro tan posesiva y singular de mi primera persona
que casi prefiero pasar los últimos momentos
sola, tumbada, aun sabiendo que no funciona el calefactor.

 

Que suelo esconderme detrás de las columnas,
bajo la camiseta de mi padre,
en maletines de gerentes,
en vagones bajos de azúcar
y en las puntas desgastadas de los peines finos.
 

Que aprendo desde el fracaso,
que me apasionan las raíces,
y que puedo sentirme conquistada, tapada y violada en el año mil.
 

Que agradezco a mi futuro que no progrese demasiado,
que me lavo en polvo redescubriendo libros,
que suelo soñar con encarcelados
y repatriar solitarios, soledades y olvidados.
 

 

No sé en qué se me va el tiempo:
pensar pasó a ser actividad de pago.
 

Me han cubierto de monedas pequeñas
de las que te salvan la vida
y ahora cada movimiento simula ruido de esposas.
 

Albergo una casualidad
que una vez por semana me fustiga:
nunca nadie me aseguró
mi condición de humana
y cuando pude darme cuenta
era tarde para no inundar de vergüenzas todo mi país.
 

Lo de la culpa ya lo asumí
pero no es verdad,
la conozco como un órgano, y,
como humana de condición no cuerda,
podré mutilarla.
 

Tengo los niveles coherentes, dentro del rango.
Mi sangre trabaja, todo va bien.
Estoy bastante regulada
Aunque me crea yo (sea yo) hija de límites
Siempre
Porque he querido situarme ahí
A mí misma
Donde soy
Pero de pronto dejo todo
Y no existo más.
Me ha entregado unos papeles grises con letras y casillas
Que dudan sobre mi éxito,
Mi cabeza, mis ganas
Y el día de mi muerte.
A mí me sale todo negativo,
Si asusto será por risa.
A lo mejor necesito otra cosa:
Dejar el continente,
Darle protagonismo a mi nariz
Y hallarme extranjera preguntando por los sitios.
Mis líquidos se hallan posicionados,
Plantados dentro del baremo
En la categoría de los números.
No sé, yo lo encuentro de otra forma
Como a veces que retumbo bajo tierra
Que salgo a calle y me inundo los pies
En plena sequía de halagos y verdades.
Me fío de su traje,
Por qué no
Pero confío en mi susto,
En mi desequilibrio,
Mi mecedora,
Y qué bonito rechina
Que me duele hasta la tráquea. 

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS

Tradução de Antonio Miranda

 

 

 

O não das meninas-

 

 

Não me faz falta

uma análise de repreensões

nem de despeito

nem dessas palavras raras.

 

Não me faz falta a chuva

nem o masoquismo

em canções lentas

enquanto passa a paisagem.

 

Estamos feitas  de outra matéria,

franqueável, por que não

mais moldável.?

 

Não me fazem falta

vossos testes de sobrevivência

e etiquetados.

 

Nem os ombros quentinhos

pela ajuda pessoal.

Nem cobertores, ne açúcar,

nem América do Norte

que agora é todo o mundo—

 

Não faz falta que me preguntes

nem que te cales you me mires 

nem que te agarres ao passado

nem que me fales de futuros

ne de verão.

 

E chove pela noite e esta manhã

E o mundo me resulta uma película

e um sofá

e um cobertor

e cansaço. Muitíssimo.

 

E me pregunto se vivo em Norte América

se sou loura y tenho um gato

e uma cozinha que se comunica com o  salão

e um restaurante chinês debaixo de minha casa,

e uma dieta desumana de revistas estridentes na mesa.

Mas não.

 

 

A MARCHA

 

Parece que nunca sei
como conceber a marcha.
Não cheira a adeus,
nem a até logo,
nem a logo veremos...
Como o ponto central
de uma relógio de areia
por onde transita tudo o que cai.
O íngreme
Entre o sim
e o não.

 

 

Vamos observar-nos
até que se queime as adjacências e nos invada o medo.
Por que vivi sem isso?
Sem algo.

Bailando com as mãos
sem arranhar
— (com o que me agrada) —
E em minha zona de conforto
gozo apenas com sentir-me de fora.

 

Como se sempre estivesse chegando
daque lugar
e fosse marchar
dentro de uns dias.

 

Como um tempo obrigado de passeio
entre dois espaços
que deve servir-nos
para voltar a centrar-nos,
para que logo a surpresa
seja enorme
descomunal
bacanal,
com “v” de vai-se uma merda
o que deve ser feito
se queres estar aqui, vivendo.

Dormir pelas calçadas,
habitar os parques
e plantar casas.

 

 

Não por casualidade que tenha acontecido em primavera,

que o cansaço no inche as ganas de voltar para casa
para deixa-la para trás.

 

Costura as escápulas em meus braços e pendurar nelas

a satisfação de estar sendo
o que o tempo odeia,
e o que a imprensa não informa mesmo que lhe paguem.

 

Bem mais devagar que em câmera lenta,
como deixar o movimento em dois por centro de sua velocidade   
                                                                             natural
e reconhecer, com os olhos fechados,
o espaço vital que rodeia meu corpo.

 

 

O choque é atrito,
o riso, uma comissura que se eleva
e as palavras, trava-línguas.
Tampouco existe demasiado ruído.

 

Tapai vossos ouvidos

Se nunca haveis escutado o respirar de um pulmão contente.

Chocai-os com desconhecidos
se não sabeis o que é acariciar.

Confiai na maldade
se desconheceis a aparência.
Falai sem som
para voltar a responder
com um abraço que não toque palavra.

 

E se tens medo do que vai acontecer}
quando se for de vós a falsidade do divino,
deitai-vos com a tristeza da incompreensão
e dedicai-os a reconhecer cada sentido
quando o cobertor os rasgue,
o silêncio os perfure, a saliva vos repugne,
o suor os impregne

e a escuridão os agasalhe.

 

 

Que difícil é imaginar e ver
como a realidade se desvanece.
Voltar à segunda-feira, perder o trem,
ficar sem horário e com todos os horários.

 

Busco no espelho meu “meu” de antes,
o que olhar o olhar o futuro sem saber que era hoje;
e encontro o resultado da inundação
quando o desbordar já era ter sobrepassado demais.

 

Perunto ao espelho dos olhos da gente
se tão fei é a sensação
de ter ficado sem defesas.

 

Mas como não há voz,
não há resposta;
eomo não há gente que me olhe de verdade,
não há pergunta.

 

        

 

         No aeroporto.

 

Não sei vos molestam minhas feridas}
ou se desvestis a pele dos calcanhares
com inveja e desagrado.

Não sei se desejais meu desaparecimento,
minha conversão
ou meu sexo.

Não sei se coberta,
se descalça,
se pintada,
se vossa.
Não sei nada mais além de vossas pupilas

Protagonistas e negras.

 

 

 

         De volta à cidade.

        

         “Vivemos por inércia, e não por convicção”
         Minhas pernas já vão memorizando
         como andar depressa,
         têm um motor de lata
         que se renova a cada dia
         e que se vai destruindo à que anoitece.

         E vem o riso,
         o balbuceio,
         a balsa com rodas,
         a rua encharcada e seca,
         as luzes multiplicadas,
         as palavras como letras
         e as letras impronunciáveis.
         Não trates de acalmar-me quando respiro fundo
         não vá assustar-te porque me saia algo diferente e novo,
         porque de repente seja o que nunca disse que seria.
         Que é tudo isso além de uma mentira,
         quem pode extrair razão deste curso de estétical,
         e como atrever-me a dizer “vida”?
         O que nega a nossa definição, isso somos.

 

LIUBLIANA

 

Vejo pernas e braços

carregando móveis,

momentos,

e malfeitores desejos de destacar no despercebido.

 

Algo que apenas entendem

quem costumam sentir à margem dos grandes grupos

como observadores experimentando

em círculos sociais fechados com chave.

 

Vínculo com o de fora,

o transporte até a comparação ,

para que possamos destacar no novo,

que foi velho e ancestral.

Estamos recuperando-o.

 

Não sei se resta tempo

para dedicarmo-nos à esperança

ou se é melhor começar do zero,

sem livros nem lições

nem quadros comparativos

que enquadrem as ideias.

 

Um zero completo

no centro,

que seja sempre zero,

e que crescer não signifique somar e mutar-se

e falar dessa cifra inicial

como envergonhando-nos do que fomos.

 
Muetra de piezas de teatro de Seli Ka


 

PÁGINA EM CONSTRUÇÃO
Página publicada em agosto de 2017

 

 

 

 


 

 

 
 
 
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