Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



LOPE DE VEGA

 

LOPE DE VEGA
(1562-1635)
 

Lope Félix de Vega Carpio (1562-1635) nació en Madrid de padres humildes e hizo precoces estudios en esa ciudad y en Alcalá. En su desordenada vida particular combinaba simultánea y separadamente los papeles de amante, soldado, marido, secretario y sacerdote.

También literariamente fue un fenómeno de fertilidad productiva, escribiendo historias y novelas, poesía narrativa y dramática y lírica. Sin las innovaciones estilísticas de un Góngora, Lope cultivó variadas tradiciones populares y cultas con mucha facilidad y con intensas emociones dulces y fuertes.Su gran hazaña literaria fue, por supuesto, la creación de una comedia popular y nacional para el teatro madrileño: escribió centenares de piezas, combinando estrofas octosilábicas con las endecasilábicas, temas históricos con los literarios y amorosos. En cuanto a su poesía lírica es difícil hacer aquí más que mencionar rápidamente algunas muestras de la que él mismo publicó a lo largo de su vida.
Las canciones folklóricas aparecen principalmente en sus comedias.

Fue uno de los inventores principales del romancero nuevo (consagrado en el Romancero general de 1600); en este romancero él cuenta sus amores disfrazado de pastor o de moro; otros romances nuevos de tipo mas filosófico aparecen en la Dorotea (1632). Las Rimas bumanas (1602) contienen 200 sonetos, algunos petrarquistas y otros mitológicos o pastoriles, con muchos elementos autobiográficos. Sus
Rimas sacras (1614) contienen 100 sonetos devocionales y hagiográficos, en los cuales la expresión sentimental del amor de Cristo se parece a la del amor humano; tambien en este tomo encontramos octavas, glosas, romances, canciones, tercetos, idilios y villainescas, todos llenos de una religiosidad muy personal.

In: www.poesia-castellana.com

 

 

TEXTOS EN ESPAÑOL  /  TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

SONETO DE REPENTE

 

Un soneto me manda hacer Violante,

que en mi vida me he visto en tanto aprieto;

catorce versos dicen que es soneto:

burla burlando van los tres delante.

 

Yo pensé que no hallara consonante

y estoy a la mitad de otro cuarteto,

mas si me veo en el primer terceto,

no hay cosa en los cuartetos que me espante.

 

Por el primer terceto voy entrando,

y parece que entré con pie derecho,

pues fin con este verso le voy dando.

 

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho

que voy los trece versos acabando;

contad si son catorce, y está hecho.

 

 

DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO

 

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde, animoso,

 

no hallar, fuera del bien, centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso.

 

Huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

 

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño:

esto es amor. Quien lo probó lo sabe.

 

 

LETRA PARA CANTAR

 

No ser, Lucinda, tus bellas

niñas formalmente estrellas,

bien puede ser;

pero que en su claridad

no tengan cierta deidad,

no puede ser.

 

Que tu boca celestial

no sea el mismo coral,

bien puede ser;

mas que no exceda la rosa

en ser roja y olorosa,

no puede ser.

 

Que no sea el blanco pecho

de nieve o cristales hecho,

bien puede ser;

mas que no exceda en blancura

cristales y nieve pura,

no puede ser.

 

Que no sea sol ni Apolo,

ángel puro y fénix solo,

bien puede ser;

pero que de ángel no tenga

lo que con ángel convenga,

no puede ser.

 

Que no sean lirios sus venas

ni sus manos azucenas,

bien puede ser;

mas que en ellas no se vean

cuantas gracias se desean,

no puede ser.

 

A MIS SOLEDADES VOY

 

A mis soledades voy,

de mis soledades vengo,

porque para andar conmigo

me bastan mis pensamientos.

 

¡No sé qué tiene la aldea

donde vivo y dondel muero,

que con venir de mí mismo

no puedo venir más lejos!

 

Ni estoy bien ni mal conmigo,

mas dice mi entendimiento

que un hombre que todo es alma

está cautivo en su cuerpo.

 

Entiendo lo que me basta,

y solamente no entiendo

cómo se sufre a sí mismo

un ignorante soberbio.

 

De cuantas cosas me cansan,

fácilmente me defiendo;

pero no puedo guardarme

de los peligros de un necio.

 

El dirá que yo lo soy

pero con falso argumento;

que humildad y necedad

no caben en un sujeto.

 

La diferencia conozco,

porque en él y en mí contemplo,

su locura en su arrogancia,

mi humildad en su desprecio.

 

O sabe naturaleza

más que supo en otro tiempo,

o tantos que nacen sabios

es porque lo dicen ellos.

 

Sólo sé que no sé nada,

dijo un filósofo, haciendo

la cuenta con su humildad,

adonde lo más es menos.

 

No me precio de entendido,

de desdichado me precio;

que los que no son dichosos,

¿cómo pueden ser discretos?

 

No puede durar el mundo,

porque dicen, y lo creo,

que suena a vidrio quebrado

y que ha de romperse presto.

 

Señales son del juïcio

ver que todos le perdemos,

unos por carta de más,

otros por carta de menos.

 

Dijeron que antiguamente

se fué la verdad al cielo:

¡tal la pusieron los hombres,

que desde entonces no ha vuelto!

 

En dos edades vivimos

los propios y los ajenos,

la del plata los extraños,

y la de cobre los nuestros.

 

¿A quién no dará cuidado,

si es español verdadero,

ver los hombres a lo antiguo

y el valor a lo moderno?

 

Dijo Dios que comería

su pan el hombre primero

con el sudor de su cara,

por quebrar su mandamiento;

 

y algunos inobedientes

a la vergüenza y al miedo,

con las prendas de su honor

han trocado los efectos.

 

Virtud y filosofía

peregrinan como ciegos:

el uno se lleva al otro,

llorando van y pidiendo.

 

Dos polos tiene la tierra,

universal movimiento,

la mejor vida el favor,

la mejor sangre el dinero.

 

Oigo tañer las campanas,

y no me espanto, aunque puedo,

que en lugar de tantas cruces

haya tantos hombres muertos.

 

Mirando estoy los sepulcros

cuyos mármoles eternos

están diciendo sin lengua

que no lo fueron sus dueños.

 

¡Oh, bien haya quien los hizo,

porque solamente en ellos

de los poderosos grandes

se vengaron los pequeños!

 

Fea pintan a la envidia;

yo confieso que la tengo

de unos hombres que no saben

quién vive pared en medio,

 

sin libros e sin papeles,

sin tratos, cuentas ni cuentos;

cuando quieren escribir

piden prestado el tintero.

 

Sin ser pobre, ni ser ricos,

tienen chimenea y huerto;

no los despiertan cuidados,

ni pretensiones, ni pleitos,

 

ni murmuraron del grande,

ni ofendieron al pequeño;

nunca, como yo, firmaron

parabién, ni pascua dieron.

 

Con esta envidia que digo,

y lo que paso en silencio,

a mis soledades voy,

de mis soledades vengo.

 

 

Extraídos de POETAS DO SÉCULO DE OURO ESPANHOL: POETAS DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL / Seleção e tradução de Anderson Braga Horta; Fernando Mendes Vianna e José Jeronymo Rivera; estudo introdutório de Manuel Morillo Caballero.  Brasília: Thesaurus; Consejería de Educación y Ciência de la Embajada de España, 2000.  343 p.  (Coleção Orellana – Colección Orellana; 12) ISBN 85-7062-250-7

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

SONETO DE REPENTE

 

Tradução de Anderson Braga Horta

e  José Jeronymo Rivera

 

Um soneto me pede Violante,

nunca na vida estive em tal aperto;

quatorze versos dizem que é soneto:

brinca brincando lá vão três avante.

 

Não pensei que encontrasse consoante,

e na metade estou de outro quarteto;

mas, se me vem o início de um terceto,

cá nos quartetos nada há que me espante.

 

No primeiro terceto vou entrando,

e parece que entrei com o pé direito,

pois fim com este verso lhe vou dando.

 

Estou já no segundo, e ainda suspeito

que vou os treze versos acabando;

contai se são quatorze, e ei-lo: está feito. 

 

DEFINIÇÃO DO AMOR

 

Tradução de José Jeronymo Rivera

 

Desmaiar-se, atrever-se, estar furioso,

áspero, terno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, defunto, vivo,

leal, traidor, covarde e valoroso;

 

não ver, fora do bem, centro e repouso,

mostrar-se alegre, triste, humilde, altivo,

enfadado, valente, fugitivo,

satisfeito, ofendido, receoso;

 

furtar o rosto ao claro desengano,

beber veneno qual licor suave,

esquecer o proveito, amar o dano;

 

acreditar que o céu no inferno cabe,

doar sua vida e alma a um desengano,

isto é amor; quem o provou bem sabe.                                  

 

 

LETRA PARA CANTAR

 

Tradução de Anderson Braga Horta

 

Não serem, Lucinda, estrelas

as tuas pupilas belas,

bem pode ser;

mas que em sua claridade

não haja alguma deidade,

não pode ser.

 

Que a boca celestial

não seja o próprio coral,

bem pode ser;

mas que não exceda a rosa

em ser vermelha e cheirosa,

não pode ser.

 

Que não seja o branco peito

de cristais ou neve feito,

bem pode ser;

mas que não vença em brancura

os cristais e a neve pura,

não pode ser.

 

Que não seja um anjo, o colo

da Fênix, o próprio Apolo,

bem pode ser;

porém que de anjo não tenha

o que com anjo convenha,

não pode ser.

 

Não teres flores nas veias

nem de lírios as mãos cheias,

bem pode ser;

mas que nelas não se vejam

quantas graças se desejam,

não pode ser.                                                  

 

 

A MINHAS SOLIDÕES VOU

 

Tradução de Fernando Mendes Vianna

 

A minhas solidões vou,

de minhas solidões venho,

porque para andar comigo

me bastam meus pensamentos.

 

Não sei o que tem a aldeia

onde vivo e onde pereço,

que não posso vir mais longe

porque venho de mim mesmo!

 

Nem bem nem mal vou comigo;

mas diz meu entendimento

que um homem que é todo ele alma

no próprio corpo está preso.

 

Entendo quanto me basta,

e somente não entendo

como se sofre a si mesmo

um ignorante soberbo.

 

De quantas coisas me cansam,

facilmente me defendo;

porém não posso guardar-me

desses perigos de um néscio.

 

Ele dirá que eu o sou,

porém com falso argumento;

que humildade e necedade

não cabem num só sujeito.

 

A diferença conheço,

porque nele e em mim contemplo

a loucura da arrogância,

a humildade em seu desprezo.

 

Ou sabe hoje a natureza

mais que soube em outro tempo,

ou tantos que nascem sábios

é por força de dizê-lo.

 

Eu só sei que não sei nada,

disse um filósofo, sendo

sua conta a humildade,

onde o que é mais é o menos.

 

Não me gabo de entendido,

por desditado me tenho;

pois os que não são ditosos,

como podem ser discretos?

 

Não pode durar o mundo,

pois dizem, e assim o creio,

que soa a vidro quebrado

e que se quebrará presto.

 

São os sinais do juízo

ver que todos o perdemos,

alguns por carta de mais,

outros por carta de menos.

 

Disseram que antigamente

a verdade foi-se ao céu:

tal a puseram os homens

que não se lhe viu regresso.

 

Em dupla idade vivemos

nós próprios e os estrangeiros:

a de prata é a dos estranhos,

a de cobre o nosso meio.

 

A quem não dará cuidado,

se é espanhol verdadeiro,

ver o homem à moda antiga

e nosso valor moderno?

 

Deus disse que comeria

seu pão o homem primeiro

suando o suor da carta,

por quebrar seu mandamento;

 

e alguns desobedientes

a qualquer vergonha e medo,

com as prendas de sua honra

hão trocado seus efeitos.

 

Virtude e filosofia

peregrinam como cegos.

Cada qual carrega ao outro,

pedindo vão e gemendo.

 

Dois pólos tem nossa terra,

universal movimento:

a melhor vida o favor,

o melhor sangue o dinheiro.

 

Escuto planger os sinos,

não me espanto, só me pesa

que em lugar de tantas cruzes

tantos homens mortos veja.

 

Olhando estou os sepulcros

e seus mármores eternos;

que não o foram seus donos

estão sem língua dizendo.

 

Oh! bem haja quem os fez,

porque tão-somente dentro

deles, dos mui poderosos

podem vingar-se os pequenos!

 

Sei que pintam feia a inveja;

eu, porém, tê-la confesso

de alguns homens que não sabem

nem dos que lhes vivem perto.

 

Sem tratos, contas nem contos,

sem livros e sem cadernos,

quando querem escrever

pedem a alguém o tinteiro.

 

Sem serem pobres nem ricos,

têm chaminés e canteiros.

Não os despertam cuidados,

não têm pretensões nem pleitos.

 

Não murmuraram do grande,

nem zombaram do pequeno;

nunca, como eu, páscoas deram

nem firmaram cumprimentos.

 

Com esta inveja que digo

e com o que passo em silêncio,

a minhas solidões vou,

de minhas solidões venho.      

                     

 

Extraídos de POETAS DO SÉCULO DE OURO ESPANHOL: POETAS DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL / Seleção e tradução de Anderson Braga Horta; Fernando Mendes Vianna e José Jeronymo Rivera; estudo introdutório de Manuel Morillo Caballero.  Brasília: Thesaurus; Consejería de Educación y Ciência de la Embajada de España, 2000.  343 p.  (Coleção Orellana – Colección Orellana; 12) ISBN 85-7062-250-7

 

 

LOPE DE VEGA

 

Antonio Miranda junto a la estatua del poeta
en la Biblioteca Nacional de España, Madrid.

 



Voltar para a  página da España Topo da Página Click aqui

 

 

 
 
 
Home Poetas de A a Z Indique este site Sobre A. Miranda Contato
counter create hit
Envie mensagem a webmaster@antoniomiranda.com.br sobre este site da Web.
Copyright © 2004 Antonio Miranda
 
Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Home Contato Página de música Click aqui para pesquisar