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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

POESÍA ESPAÑOLA / POESIA ESPANHOLA

Coordinación/coordenação de AURORA CUEVAS CERVERÓ

 

 

 

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

(1836-1870)

 

Originario de Sevilla, España, Bécquer nació el 17 de febrero de 1836 siendo su padre un célebre pintor del costumbrismo sevillano quien dejó huérfano a Adolfo a los cinco años; comenzó sus primeros estudios en el colegio de San Antonio Abad, para luego pasar a tomar la carrera náutica en el colegio de San Telmo. Tiempo después encontró una plaza en la redacción de "El Contemporáneo" y fue entonces que escribió la mayoría de sus leyendas y las "Cartas desde mi celda".

 

Como legado para la literatura del mundo, Gustavo Adolfo Bécquer dejó sus "Rimas" a través de las cuales deja ver lo melancólico y atormentado de su vida; en el género de las leyendas escribió la célebre "Maese Pérez el Organista", "Los ojos verdes", "Las hojas secas" y "La rosa de pasión" entre varias otras. Escribió esbozos y ensayos como "La mujer de piedra", "La noche de difuntos", "Un Drama" y "El aderezo de esmeraldas" entre una variedad similar a la de sus leyendas. Hizo descripciones de "La basílica de Santa Leocadia", el "Solar de la Casa del Cid" y el "Enterramiento de Garcilaso de la Vega", entre otras. Por último, dentro del costumbrismo o folklor español escribió "Los dos Compadres", "Las jugadoras", la "Semana Santa en Toledo", "El café de Fornos" y otras más.  

 

TEXTOS EN ESPAÑ0L  /  TEXTOS EN PORTUGUÊS

 

RIMAS

 

I

 

Yo sé un himno gigante y extraño

que anuncia en la noche del alma una aurora,

y estas páginas son de ese himno

cadencias que el aire dilata en las sombras.

 

Yo quisiera escribirle, del hombre

domando el rebelde, mezquino idioma,

con palabras que fuesen a un tiempo

suspiros y risas, colores y notas.

 

Pero en vano es luchar; que no hay cifra

capaz de encerrarle, y apenas, ¡oh hermosa!,

si, teniendo en mis manos las tuyas,

pudiera, al oído, cantártelo a solas.

 

 

IV

 

No digáis que agotado su tesoro,

de asuntos falta, enmudeció la lira;

podrá no haber poetas; pero siempre

habrá poesía.

 

Mientras las ondas de la luz al beso

palpiten encendidas,

mientras el sol las desgarradas nubes

de fuego y oro vista,

mientras el aire en su regazo lleve

perfumes y armonías,

mientras haya en el mundo primavera,

¡habrá poesía!

 

Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,

y en el mar o en el cielo haya un abismo

que al cálculo resista,

mientras la humanidad siempre avanzando

no sepa a do camina,

mientras haya un misterio para el hombre,

¡habrá poesía!

 

Mientras se sienta que se ríe el alma,

sin que los labios se rían,

mientras se llore, sin que llanto acuda

a nublar la pupila;

mientras el corazón y la cabeza

batallando prosigan,

mientras haya esperanzas y recuerdos,

¡habrá poesía!

 

Mientras haya unos ojos que reflejen

los ojos que los miran,

mientras responda el labio suspirando

al labio que suspira,

mientras sentirse puedan en un beso

dos almas confundidas,

mientras exista una mujer hermosa,

¡habrá poesía!

 

 

x

 

Los invisibles átomos del aire

en derredor palpitan y se inflaman,

el cielo se deshace en rayos de oro,

la tierra se estremece alborozada,

oigo flotando en alas de armonías

rumor de besos y batir de alas,

mis párpados se cierran ... ¿Qué sucede?

¡Es el amor que pasa!

 

 

Extraídos de GÁRGULA, Revista de Literatura. N. 1, Brasília, 1997.

 

 

 

BÉCQUER, Gustavo AdolfoRimas. Edição bilíngue.  Tradução de José Jeronymo Rivera. Estudo introdutório de José Antonio Pérez.  Brasília: Embajada de España, Consejería de Educación y Ciencia, 2001.  203 p.    x   cm.   (Colección Orellana, 14).  Ex. bibl. Antonio Miranda

 

 

lii

 

    Olas gigantes que os rompeis bramando
en las playas desiertas y remotas,
envuelto entre la sábana de espumas,
¡llevadme con vosotras!

 

    Ráfagas de huracán que arrebentáis
del alto bosque las marchitas hojas,
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

 

    Nubes de tempestade que rompe el rayo
y en fuego ornáis las desprendidas orlas,
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

 

    Levadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria...
¡Por piedad”!... ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas!

 

 

liii

 

    Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a suas cristales
jugando llamarán;
pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar;
aquellas que aprendieron nuestros nombres,
ésas... ¡no volverán!

 

    Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardin las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde, aún más hermosas,
sus flores abrirán;
pero aquéllas cuajadas de rocío,
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer, como lágrimas del día...
ésas... ¡no volverán!

 

    Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará;
pero mudo y absorto y de rodillas,
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido... deséngañate:
¡así no te querrán!

 

 

 

 

 

TEXTOS EN PORTUGUÊS

 

 

RIMAS

Traduções de Márcia Sirotheau

 

I

 

Eu sei um hino gigante e estranho

que anuncia na noite da alma uma aurora,

e estas páginas são desse hino

cadências que o ar dilata nas sombras.

 

Eu quisera escrevê-lo, do homem

domando o rebelde, mesquinho idioma,

com palavras que fossem a um tempo

suspiros e risos, cores e notas.

 

Mas vão é lutar; que não há cifra

capaz de encerrá-lo, e apenas, oh formosa!,

se, tomando em minhas mãos as tuas,

pudesse, ao ouvido, cantar-te-o a sós.

 

 

IV

 

Não digais que esgotado seu tesouro,

de assuntos falta, emudeceu a lira;

poderá não haver poetas; mas sempre

haverá poesia.

 

Enquanto as ondas da luz ao beijo

palpitem acesas,

enquanto o sol as desgarradas nuvens

de fogo e ouro vista,

enquanto o ar em seu regaço leve

perfumes e harmonias,

enquanto haja no mundo primavera,

haverá poesia!

 

Enquanto a ciência a descobrir não alcance

as fontes da vida,

e no mar ou no céu haja um abismo

que ao cálculo resista,

enquanto a humanidade sempre avançando

não saiba para onde caminha,

enquanto haja um mistério para o homem,

haverá poesia!

 

Enquanto se sinta que se ri a alma,

sem que os lábios se riam,

enquanto se chore, sem que o pranto acuda

a nublar a pupila;

enquanto o coração e a cabeça

baralhando prossigam,

enquanto haja esperanças e memórias,

haverá poesia!

 

Enquanto haja olhos que reflitam

outros olhos que os mirem,

enquanto responda o lábio suspirando

ao lábio que suspira,

enquanto sentir-se possam em um beijo

duas almas confundidas,

enquanto exista uma mulher formosa,

haverá poesia!

 

 

x

 

Os invisíveis átomos do ar

ao redor palpitam e se inflamam,

o céu desfaz-se em raios de ouro,

a terra se estremece alvoroçada,

ouço flutuando em ondas de harmonias

rumor de beijos e bater de asas,

minhas pálpebras se fecham ... Que sucede?

É o amor que passa!

  

 

Extraídos de GÁRGULA, Revista de Literatura. N. 1, Brasília, 1997.

 

 

---------------------------------------------

 

Traducción de José Jeronymo Rivera:

 

 

         Lii

 

           Ondas gigantes que quebrais bramando
nas praias mais desertas se remotas,
envolto num lençol de espumas alvas,
oh! levai-me convosco!

 

             Rajadas de tufão que arrebatais
do espesso bosque as machucadas folhas,
arrastado no cego torvelinho,
oh! levai-me convosco!

 

             Nuvens de temporal que o raio corta,
e em fogo ornais as desprendidas bordas,
arrebatado em meio à névoa escura,
oh! levai-me convosco!

 

             Levai-me, por piedade, aonde a vertigem
junto à razão arranque-me a memória...
Piedade!... Tenho medo de ficar
com minha dor a sós!

 

 

         liii


Voltarás as escuras andorinhas
em teu alpendre o ninho a pendurar,
e outra vez com as asas nos vitrais
.brincando vão chamar;
mas aquelas que o voo refreavam,
tua beleza e minha sorte a olhar,
aquelas que aprenderam nossos nomes,
essas... não vão voltar!

 

             Voltarão as espessas madressilvas
de teu jardim os muros a escalar,
e outra vez, pela tarde, mais formosas,
as flores vão mostrar;
mas aquelas cobertas de rocio,
cujas gotas nós víamos brilhar
e cair, como lágrimas do dia...
essas... não vão voltar!

 

             E do amor voltarão em teus ouvidos
as palavras ardentes a soar;
teu coração de seu profundo sono
talvez despertará;
porém aborto e mudo e de joelhos
como se adora a Deus diante do altar,
como eu tenho te amado... ah, não te iludas:
assim não vão te amar!

 

 

 

 

 

 

Página ampliada e republicada em janeiro de 2019



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