Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GARCILASO DE LA VEGA
(1499-1536) 

 

(Toledo, 1501? - Niza, 1536) Poeta del llamado Siglo de Oro Español.. Perteneciente a una noble familia castellana, Garcilaso de la Vega participó ya desde muy joven en las intrigas políticas de Castilla. En 1510 ingresó en la corte del emperador Carlos I y tomó parte en numerosas batallas militares y políticas. Participó en la expedición a Rodas (1522) junto con Boscán y en 1523 fue nombrado caballero de Santiago.

 

En 1530 Garcilaso se desplazó con Carlos I a Bolonia, donde éste fue coronado. Permaneció allí un año, hasta que, debido a una cuestión personal mantenida en secreto, fue desterrado a la isla de Schut, en el Danubio, y después a Nápoles, donde residió a partir de entonces. Herido de muerte en combate, durante el asalto de la fortaleza de Muy, en Provenza, Garcilaso fue trasladado a Niza, donde murió.

 

Su escasa obra conservada, escrita entre 1526 y 1535, fue publicada póstumamente junto con la de Boscán, en Barcelona, bajo el título de Las obras de Boscán con algunas de Garcilaso de la Vega (1543), libro que inauguró el Renacimiento literario en las letras hispánicas. Sin embargo, es probable que antes hubiera escrito poesía de corte tradicional, y que fuese ya un poeta conocido.

 

 

TEXTOS EN ESPAÑOL / TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

ESCRITO ESTÁ EN MI ALMA VUESTRO GESTO

 

Escrito está en mi alma vuestro gesto

y cuanto yo escribir de vos deseo:

vos sola lo escribiste; yo lo leo

tan solo que aún de vos me guardo en esto.

 

En esto estoy y estaré siempre puesto,

que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,

de tanto bien de que no entiendo creo,

tomando ya la fe por presupuesto.

 

Yo no nací sino para quereros;

mi alma os ha cortado a su medida;

por hábito del alma misma os quiero;

 

cuanto tengo confieso yo deveros;

por vos nací, por vos tengo la vida,

por vos he de morir, y por vos muero.

 

 

NO PIERDA MÁS QUIEN HA TANTO PERDIDO

 

No pierda más quien ha tanto perdido;

bástete, amor, lo que ha por mí pasado;

válgame agora  haber jamás probado

a defenderme de lo que has querido.

 

Tu templo y sus paredes he vestido

de mis mojadas ropas, y adornado,

colmo acontece a quien ha ya escapado

libre de la tormenta en que se vido.

 

Yo había jurado nunca más meterme,

al poder mío y a mi consentimiento,

en otro tal peligro, como vano.

 

Mas del que viene no podré valerme;

y en esto no voy contra el juramento;

que ni es como los otros, ni en mi mano.

 

 

DE AQUELLA VISTA PURA Y EXCELENTE

De aquella vista pura y excelente
salen espirtus vivos y encendidos,

y siendo por mis ojos recibidos,

me pasan hasta donde el mal se siente.

 

Encuéntranse al camino fácilmente

con los míos, que de tal calor movidos,

salen fuera de mí como perdidos,

llamados de aquel bien que está presente.

 

Ausente, en la memoria la imagino;

mis espiritus, pensando que la vían,

se mueven y se encienden sin medida.

 

Mas no hallando fácil el camino,

que los suyos entrando derretían,

revientan por salir do no hay salida.

 

 

SEÑORA MÍA, SI YO DE VOS AUSENTE

Señora mía, si yo de vos ausente
en esta vida duro y no me muero,

paréceme que ofendo a lo que os quiero,

y al bien de que gozaba en ser presente.

 

Tras éste luego siento otro accidente,

que es ver que si de vida desespero

yo pierdo cuanto bien de vos espero,

y así ando en lo que siento diferente.

 

En esta diferencia mis sentidos

están en vuestra ausencia y en porfía.

No sé ya qué hacerme en mal tamaño.

 

Nunca entre sí los veo sino reñidos;

de tal arte pelean noche y día,

que sólo se conciertan en mi daño.

 

 

¡OH DULCES PRENDAS POR MI MAL HALLADAS!

 

¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería,

juntas estáis en la memoria mía

y con ella en mi muerte conjuradas!

 

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas

horas que en tanto bien por vos me vía,

que me habíades de ser en algún día

con tan grave dolor representadas?

 

Pues en una hora junto me llevastes

todo el bien que por términos me distes,

llevadme junto al mal que me dejastes.

 

Si no, sospecharé que me pusistes

en tantos bienes porque deseastes

verme morir entre memorias tristes.

 

 

HERMOSAS NINFAS, QUE EN EL RÍO METIDAS

 

Hermosas ninfas, que en el río metidas,

contentas habitáis en las moradas

de relucientes piedras fabricadas

y en columnas de vidrio sostenidas,

 

agora estéis labrando embebecidas

o tejiendo las telas delicadas,

agora unas con otras apartadas

contándoos los amores y las vidas:

 

dejad un rato la labor, alzando

vuestras rubias cabezas a mirarme,

y no os detendréis mucho según ando,

 

que o no podréis de lástima escucharme,

o convertido en agua aquí llorando,

podréis allá despacio consolarme.

 

 

SI PARA REFRENAR ESTE DESEO

Si para refrenar este deseo
loco, imposible, vano, temeroso,

y guarecer de un mal tan peligroso,

que es darme a entender yo lo que no creo,

 

no me aprovecha verme cual me veo,

o muy aventurado o muy medroso,

en tanta confusión que nunca oso

fiar el mal de mí que lo poseo,

 

¿qué me ha de aprovechar ver la pintura

de aquel que con las alas derretidas

cayendo, fama y nombre al mar ha dado,

 

y la del que su fuego y su locura

llora entre aquellas plantas conocidas,

apenas en el agua resfriado?

 

 

EN TANTO QUE DE ROSA Y AZUCENA

 

En tanto que de rosa y azucena

se muestra la color en vuestro gesto,

y que vuestro mirar ardiente, honesto,

enciende el corazón y lo refrena;

 

y en tanto que el cabello, que en la vena

del oro se escogió, con vuelo presto

por el hermoso cuello blanco, enhiesto,

el viento mueve, esparce y desordena:

 

coged de vuestra alegre primavera

el dulce fruto antes que el tiempo airado

cubra de nieve la hermosa cumbre.

 

Marchitará la rosa el tiempo helado,

todo lo mudará la edad ligera

por no hacer mudanza en su costumbre.

 

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS

Tradução de Anderson Braga Horta e

Fernando Mendes Vianna

 

 

ESCRITO ESTÁ NESTA ALMA O VOSSO ROSTO

 

Tradução de Anderson Braga Horta

 

Escrito está nesta alma o vosso rosto,

e quanto eu escrever de vós desejo:

escreveste-lo só; tão só o leio

que nisso ainda de vós guardo um desgosto.

 

Eu nisso estou e estarei sempre posto,

que não cabendo em mim quanto em vós vejo,

o bem que não entendo, nele creio,

tomando assim a fé por pressuposto.

 

Eu não nasci senão para querer-vos;

minha alma vos talhou em tal medida

que por hábito da alma ter-vos peço;

 

quanto tenho confesso ora dever-vos;

por vós nasci, por vós mantenho a vida,

por vós hei de morrer, por vós pereço.                 

 

 

NÃO PERCA MAIS QUEM TANTO TEM PERDIDO

 

Tradução de Fernandes Mendes Vianna

 

Não perca mais quem tanto tem perdido;

baste-te, amor, quanto hei por ti passado;

valha-me agora nunca haver provado

o defender-me do que tens querido.

 

Do teu templo as paredes hei vestido

de minhas roupas úmidas, e ornado,

como acontece a quem tem já escapado

liberto da tormenta em que há vivido.

 

Tinha jurado nunca mais meter-me,

por meu poder e meu consentimento,

em outro tal perigo, como vão.

 

Mas do que vem não poderei valer-me;

e não vou nisto contra o juramento:

nem este é igual, nem está em minha mão.            

 

 

DAQUELA VISTA PURA E EXCELENTE

 

 

Tradução de Fernando Mendes Vianna

 

Daquela vista pura e excelente

saem espíritos vivos e incendidos,

e sendo por meus olhos recebidos,

me passam até onde o mal se sente.

 

No caminho se encontram facilmente

com os meus, que de tal calor movidos

saem fora de mim como perdidos,

daquele bem chamados que é presente.

 

Ausente, na memória eu a imagino;

pensando meus espíritos que a viam,

já se movem e acendem sem medida.

 

Mas não achando fácil o caminho

que os seus, por ele entrando, derretiam,

rebentam por sair, mas sem saída.                                

 

 

SENHORA MINHA, SE EU, DE VÓS AUSENTE

 

 

Tradução de Fernando Mendes Vianna

 

Senhora minha, se eu, de vós ausente,

duro, e não morro de um viver tão fero,

parece-me que ofendo ao que vos quero

e ao bem do qual gozava em ser presente.

 

Trás este logo sinto outro acidente,

que é ver que se da vida desespero

eu perco quanto bem de vós espero,

e ando assim no que sinto diferente.

 

E nesta diferença meus sentidos

estão, em vossa ausência, e em porfia;

não sei já que fazer-me em mal tamanho.

 

Nunca os vejo entre si senão renhidos;

de tal sorte combatem noite e dia,

que apenas se concertam em meu dano.                        

 

 

Ó DOCES PRENDAS POR MEU MAL ACHADAS

 

Tradução de Anderson Braga Horta e

Fernando Mendes Vianna

 

 

Ó doces prendas por meu mal achadas,

doces e alegres quando Deus queria,

juntas estais-me na memória, e, um dia,

com ela em minha morte conjuradas!

 

Quem me dissera, quando nas passadas

horas que em tanto bem por vós me via,

que me houvéreis de ser em tão sombria

e tão severa dor representadas?

 

Pois numa hora junto me levastes

todo o bem cujo termo me infligistes,

levai-me junto o mal que me deixastes.

 

Ou pensarei que só me conferistes

tais bens e tantos porque desejastes

ver-me morrer entre memórias tristes.                         

 

 

BELAS NINFAS, QUE, NA ÁGUA SUBMERGIDAS

 

Tradução de Anderson Braga Horta

 

Belas ninfas, que, na água submergidas,

contentes habitais vossas moradas

de reluzentes pedras fabricadas

e em colunatas de cristal sustidas,

 

quer estejais lavrando embevecidas

ou tecendo essas telas delicadas,

quer algumas com outras apartadas

os amores contando-vos e as vidas:

 

deixai um pouco esse labor, alçando

vossas louras cabeças por fitar-me;

pouco vos detereis, do modo que ando:

 

não podereis de lástima escutar-me,

ou, convertido em água aqui chorando,

aí podereis com tempo consolar-me.           

 

 

SE PARA REFREAR ESTE DESEJO

 

Tradução de Fernando Mendes Vianna

 

Se para refrear este desejo

louco, impossível, vão e temeroso,

e curar-me de um mal tão perigoso,

que é dar-me a entender quanto a medo almejo,

 

não me aproveita ver-me qual me vejo,

ou mui aventurado ou mui medroso,

em tanta confusão, que nunca ouso

fiar de mim meu mal, que me é sobejo,

 

que me aproveitará ver a pintura

daquele que, com as asas derretidas

caindo, fama e nome ao mar tem dado,

 

e a daquele que o fogo e que a loucura

chora entre aquelas plantas conhecidas,

apenas pelas águas resfriado?                             

 

 

ENQUANTO QUE DA ROSA E DA AÇUCENA

 

Tradução de Anderson Braga Horta e

Fernando Mendes Vianna

 

Enquanto que da rosa e da açucena

revela-lhes a cor o vosso gesto,

e que vosso mirar ardente, honesto,

incende o coração e, entanto, o frena;

 

e enquanto que o dourado da melena,

de áureo veio escolhido, em vôo presto

pelo formoso colo branco, em esto,

o vento move, esparze e desordena:

 

colhei da primavera lisonjeira

o doce fruto antes que o tempo airado

dos cabelos vos torne em neve o lume.

 

Murcha-se a flor no entardecer gelado,

a tudo a idade mudará ligeira

por não fazer mudança em seu costume.     

 

 

 

Extraídos de POETAS DO SÉCULO DE OURO ESPANHOL: POETAS DEL SIGLO DE ORO ESPANHOL / Seleção e tradução de Anderson Braga Horta; Fernando Mendes Vianna e José Jeronymo Rivera; estudo introdutório de Manuel Morillo Caballero.  Brasília: Thesaurus; Consejería de Educación y Ciência de la Embajada de España, 2000.  343 p.  (Coleção Orellana – Colección Orellana; 12) ISBN 85-7062-250-7

 



Voltar para a  página da España Topo da Página Click aqui

 

 

 
 
 
Home Poetas de A a Z Indique este site Sobre A. Miranda Contato
counter create hit
Envie mensagem a webmaster@antoniomiranda.com.br sobre este site da Web.
Copyright © 2004 Antonio Miranda
 
Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui