De
Los Salmos del mar
2 ed. Quito: 2003.
1
Oh juventud del mar, eterno y sonriente.
Canta su onda gentil trigal azul con nardos.
Canta inmenso y jocundo. Canta joven y viejo.
Canta manso y profundo, como un lobo sin miedo...
Soy un punto pequeño frente al mar gigantesco.
Y ambos somos misterios.
5
¡Oh claridad de Dios, el día llega!
¡Oh dulce y leve canto de las aves!
La luz, el suave viento, el mar en calma...
Oh buena y alta patria: ¡la vida unánime!
En el claror del día mi alma exulta
y halla su parentesco con los valles,
con la montaña azul y con el agua...
Y esta es la alquimia, al fin:
hallarme, hallarte,
cielo y mar otra vez,
tan juntamente,
toda la luz aquí, juntas las manos,
otra vez la unidad, el sol, ¡tu canto...!
Dame, Señor, al fin, la transparencia.
La Parusía, si, la Parusía.
6
La luz viene de Dios, el día claro,
el sol, la vida-luz,
rueda que canta.
¡Ella es nuestra salud y nuestra calma!
¡Fluya alegre y gentil el agua viva!
¡Crezcan la verde yerba y los pinares!
¡Broten, perfil de fe, nuevas palabras!
¡Vuele el joven halcón sobre la cima!
Sobre el sereno azul abro mis brazos...
En la amplitud de luz mi alma renace...
EX PAISAJE CON RETRATOS
1
El torpe muro, el
inhumano hierro
cubren la tierra inmaterial y buena
donde cantaban antes los jilgueros
y el rio hablaba sus murmullos lentos...
2
Turba mi noche una inquietud de ciego
que busca los caminos de la vida,
uma misión o vocación de Cielo
que yo la incumplo en la rutina fría.
La madrugada acecha. En el silencio
espero el don que ha de cambiar mi vida.
¿Cuál es mi hora, mi lugar, mi dia?
¿Cuál es mi sino y a qué vine al mundo:
Una ansiedad me ahoga el pecho enjuto
mientras yo rezo y alborea el día...
3
Los años pasan. La rutina es hueca.
La mente en vano esboza, hila, elabora.
¿Qué quiero? ¿qué me falta? ¿qué venero?
Si no está aqui tu brío, tu alegría,
¿cómo vivir la claridad del día?
La loca geografia de la vida
señala que el amor es lo primero...
4
La madrugada acrece. El mundo toma
un perfil de amistad. El agua mece
su consistencia eterna repicando
contra la piedra agreste,
y, pincelada gualda entre los prados,
la flor silvestre
rastro es de Dios en el momento breve.
La pincelada eterna en el ahora
mientras la vida pasa fugazmente...
5
Camino en mi sendero individual
tan libre.
Este es el arte de vivir sin tiempo:
Los sauces, el camino y mi alegría.
Florece en el silencio
la armonía
palabras que son hojas,
voces nuevas...
Nada perturba el aire de mi dicha.
la tontería no entra aqui
ni el vulgo.
He recobrado mi alma y son mis pasos
mi juventud, mi flor,
la voz tan mía.
Esa es la libertad del propio rumbo
sin controversias,
sin contradicciones...
Arriba juega el mar de nubes puras
y el sol hace amarillos los caminos...
6
Hoy, ayer y mañana
son una trama
para encontrar la luz y
la ventana
al Ser Que Se Es
y vernos,
al fin,
claros,
seres completos
en el Sol eterno...
7
— Yo soy el ortinorrinco,
rara avis,
oso único.
— Yo soy el dulce koala
y el discípulo
de Buda.
8
Llega, fulgor del Bien, hasta la tierra,
bella como las náyades pensadas
por el primer poeta.
Luz y sorpresa
y panal de flores,
eres la novedad de la belleza,
los ojos claros
cuya luz no cesa...
Eres mi libertad
que se abre y vuela
a las altas delicias del Misterio...
Llegas, eterna
y, sin embargo, pasas...
Me llenas, me embelesas y
te marchas...
Nave de luz
y del recuerdo
fuego!
9
Bebo en tu cielo limpio el aire eterno,
la inevitable luz,
el amplio brío.
La provisión más dulce e infinita.
Tú me das cuanto soy,
Tú me renuevas.
Todos tus dones son puntuales y gratuitos,
¡oh maternal Señor de la mañana!