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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


JULIO CÉSAR ARCINIEGAS

Nació em Rovira, Tolima, Colombia, el 6 de junio de 1951. 

El Premio Nacional de poesìa “Porfirio Barba Jacob”, convocado por la Casa de Poesìa del mismo nombre, en la ciudad de Medellìn, fue ganado por el poeta Julio César Arciniégas, nacido en Rovira, Tolima, en 1953. Arciniegas es autor “Del color del miedo” (Tiempo de palabra) y “Nùmeros hay sobre los templos” (Sociedad de la imaginaciòn) y otros libros que se encuentran inèditos. Julio Cèsar Arciniegas es un escritor autodidacta, excelente lector y autor de disciplina y compromiso.El poemario premiado se titula “Abreviatura del àrbol” .Fuente de la información: http://juliocorreadiaz.wordpress.com        

TEXTOS EN ESPAÑOL   /   TEXTOS EM PORTUGUÊS 

                LA RUINA

 

Soy yo, a quien grabaron bajo el peso de los adivinos,

la que apenas conoce las pendientes y las distancias,

el reino de la sílaba, su veneno de papel blanco,

el desatino del poder, su estruendo,

la desnudez del Angel caído, la inmensidad de la piedra,

el pretexto del infierno, el umbral de los serviles.

Ni siquiera mi avaro reloj vê la oscuridad de tanto delirio,

ni el abismo de la carne o la cicatriz que traigo conmigo.

Desde mi origen hay menos árboles y más cadalsos,

matas oscuras y miserables mesas de lodo, pizarras y

maderas arrancadas, muros caídos, um jardín roto y mudable,

tapiales y bancales arrrasados, velas cortadas en tres pedazos,

veredas de sequedad, cardos, venas de espinos enlutados,

flores mudas, piedras que muerden la sangre del tedio

y una insólita siembra de pájaros que se esparce por la

tierra santa de los caminos.

Los mendigos recorren la erosión con la alforja al hombro,

los ancianos de la vieja alameda pisan los ásperos ramajes,

los suspendidos astros, la pesada hacha, la ceniza.

Estoy fija a la piedra, al escombro, al ocaso, al quebranto,

conozco el lugar exacto de la corrosión de un cielo ya vencido.

 

 

SALMO VERDE

 

Alguno de los salmos oscilaba verde

y usufructuaba la luz de las encarnaduras.

El árbol y su obra tañen los deleites,

los duendes del aire, los aventureros,

los elementos del verdadero rostro,

las deidades rejuvenecidas del jardín.

Aún después del saqueo, del arrepentimiento,

de la discórdia del fruto y sus guerras,

el árbol asciende por sus vértices,

y amanece.

 

 

MANGO

 

Cumpliéndose en su forma,

habitado de luz como una sortija difícil

de comprender,

en la secreta fuente de su semilla,

no escuchaba el reino de los rendimientos,

la raiz indefinida.

Porque no es bueno que el fruto se sordo

a los raudos gendarmes, a sus propias holguras,

al ruído de los gusanillos que saborean su hondura.

 

 

Extraídos de

Revista de Poesía PROMETEO, n. 81-82, 2008.

XVIII Festival Internacional de Poesía de Medellín

 

De

ABREVIATURA DEL ÁRBOL

2 ed. Ibagué, Colombia: Edición del Autor, 2008

ISBN 978 958 44 – 3351-6 

 

NERVADURA DE CAFÉ

 

Después de tanto hablarte, subes hasta las multiplicaciones heredadas de la lluvia, asciendes al sufrimiento de las divisiones. De oír creces como cúpula avanzantes de los deseos. ¿Qué apura el engastado sorbo de la existência?

 

¿Qué techo de la memória tuya está flotando en la cifra de las nervaduras y se curva ante las alineaciones del horizonte?

 

 

ASCETA

 

Desde la curva misma de la permanência,

en este margen etéreo que garantiza el silencio

exiliado de su gigante sombra,

recoge el pez raptor de lo vertical, el inspirado,

el que resucita em remotos lugares.

Es el árbol que se inicia em el anticipo de la

igualdad, del encantamiento,

de la flexión de la madera;

árbol-parcela que profundiza la inmersión total de

la noche. 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS

Tradução de Antonio Miranda

                A RUINA

 

         Sou eu, a quem imprimiram com peso dos adivinhos

o que apenas conhece as pendentes e as distâncias,

o reino da sílaba, seu veneno de papel branco,

o desatino do poder, seu estrondo,

a nudez do anjo caído, a imensidão da pedra,

o pretexto do inferno, o umbral dos servis.

Nem mesmo meu avaro relógio vê a escuridão

nem o abismo da carne ou a cicatriz que trago em mim.

Desde minha origem há menos árvores e mais cadafalsos,

matas escuras e miseráveis mesas de lodo, quadros-negros e

madeiras arrancadas, muros caídos, um jardim roto e mutável,

taipas e barro arrasados, velas cortadas em três pedaços,

veredas do estio, cardos selvagens veias de espinhos enlutados,

flores mudas, pedras que mordem o sangue do tédio

e uma insólita semeadura de pássaros que se esvai pela

santa terra dos caminhos.

Os mendigos recorrem a erosão com o alforje ao ombro,

os anciãos da velha alameda posam os ásperos ramos,

astros suspensos, machado pesado, as cinzas.

Estou fixa à pedra, ao escombro, ao ocaso, ao quebranto,

conheço o lugar exato da corrosão de um céu já vencido.

 

 

SALMO VERDE

 

Algum dos salmos oscilava verde

e usufruía a luz das carnaduras.

A árvore e sua obra tangem os deleites,

os duendes do ar, os aventureiros,

os elementos do rosto verdadeiro,

as deidades rejuvenescidas do jardim.

Mesmo depois do saqueio, o arrependimento,

         da discórdia do fruto e suas guerras,

         a árvore ascende por seus vértices,

         e amanhece.

 

 

         MANGA

 

         Cumprindo sua forma,

         habitado de luz como uma prenda difícil,

         de entender,

         na fonte secreta de sua semente,

         não escutava o reino dos rendimentos,

         a luz indefinida.

         Porque não é bom que o fruto seja surdo

         aos gendarmes velozes, às suas próprias folgas.

 

De

ABREVIATURA DEL ÁRBOL

2 ed. Ibagué, Colombia: Edición del Autor, 2008

ISBN 978 958 44 – 3351-6 

 

         NERVURA DE CAFÉ

 

Depois de tanto te falar, sobes até as multiplicações herdadas da chuva, sobes ao sofrimento das divisões. Ao ouvir cresces como cúpula avançante dos desejos. Que aprimora o engastado sorvo da existência?

 

Que trecho de tua memória está flutuando na cifra das nervuras e se curva ante os alinhamentos do horizonte?

 

        

         ASCETA

 

         Desde a curva mesma da permanência,

         esta margem que garante o silêncio

exilado de sua sombra gigante,

recolhe o peixe raptor do vertical, o inspirado,

o que ressuscita em remotos lugares.

É a árvores que tem início na antecipação da

igualdade, do encantamento,

da flexão da madeira;

árvore-parcela que aprofunda a imersão total

da noite.

 

 

               

Página publicada em julho de 2008




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