Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Foto: Archivo del Escritor – Biblioteca Nacional

JORGE TEILLIER

(1935-1996)

  

Nació en Lautaro, Chile.  Sus libros: Para ángeles y gorriones (Santiago, Ediciones Peuelche, 1956), El cielo cae con las hojas (Santiago, Ediciones Alerce, 1958), El árbol de la memoria (Santiago, Arancibia Hnos. Impresores, 1961), Poemas del país de nunca jamás (Santiago, Arancibia Hnos. Impresores, 1963), Crónica del forastero (Santiago, Arancibia Hnos. Impresores), Muertes y maravillas (Santiago, Editorial Universitaria, 1971), Para un pueblo fantasma (Valparaíso, Ediciones Universitarias de Valparaíso, 1978), Cartas para reinas de otras primaveras (Santiago, Ediciones Manieristas, 1985), Los dominios perdidos (Santiago, Fondo de Cultura Económica, 1992), El molino y la higuera (Santiago, Ediciones del Azafrán, 1993).  

Un poeta es un ser extraño, distinto, que ensaya vivir como un hombre común y corriente.” Una entrevista de Jorge Teillier con Elga Pérez-Laborde está al final de esta página en su íntegra y permite entrar en el universo muy especial del poeta.  Lea la entrevista.

     

Antología (Selección)    

TEXTOS EN ESPAÑOL Y/EM PORTUGUÊS 

Tradução de Antonio Miranda


SIN SEÑAL DE VIDA

 

¿Para qué dar señales de vida?

Apenas podría enviarte con el mozo

un mensaje en una servilleta.

Aunque no estés aquí.

Aunque estés a años sombra de distancia

te amo de repente

a las tres de la tarde,

la hora en que los locos

sueñan con ser espantapájaros vestidos de marineros

espantando nubes en los trigales.

No sé si recordarte

es un acto de desesperación o elegancia

en un mundo donde al fin

el único sacramento ha llegado a ser el suicidio.

Tal vez habría que cambiar la palanca del cruce

para que se descarrilen los trenes.

Hacer el amorS

en el único Hotel del pueblo

para oír rechinar los molinos de agua

e interrumpir la siesta del teniente de carabineros

y del oficial del Registro Civil.

Si caigo preso por ebriedad o toque de queda

hazme serías de sol con tu espejo de mano

frente al cual te empolvas

como mis compañeras de tiempo de Liceo.

Y no te entretengas

en enseñarle palabras feas a los choroyes.

Enséñales sólo a decir Papá o Centro de Madres.

Acuérdate que estamos en un tiempo donde se habla en voz baja,

y sorber la sopa un día de Banquete de Gala

significa soñar en voz alta.

Qué hermoso es el tiempo de la austeridad.

Las esposas cantan felices

mientras zurcen el terno

único del marido cesante.

Ya nunca más correrá sangre por las calles.

Los roedores están comiendo nuestro queso

en nombre de un futuro

donde todas las cacerolas

estarán rebosantes de sopa,

y los camiones vacilarán bajo el peso del alba.

Aprende a portarte bien

en un país donde la delación será una virtud.

Aprende a viajar en globo

y lanza por la borda todo tu lastre:

Los discos de Joan Baez, Bob Dylan, los Quilapayún,

aprende de memoria los Quincheros y el 7º de Línea.

Olvida las enseñanzas del Nido de Chocolate, Garfield o el Grupo Arica,

quema la autobiografía de Trotsky o la de Freud

o los 20 Poemas de Amor en edición firmada y numerada por el autor.

Acuérdate que no me gustan las artesanías

ni dormir en una carpa en la playa.

Y nunca te hubiese querido más

que a los suplementos deportivos de los lunes.

Y no sigas pensando en los atardeceres en los bosques.

En mi provincia prohibieron hasta el paso de los gitanos.

Y ahora

voy a pedir otro jarrito de chicha con naranja

y tú

mejor enciérrate en un convento.

Estoy leyendo El Grito de Guerra del Ejército de Salvación.

Dicen que la sífilis de nuevo será incurable

y que nuestros hijos pueden soñar en ser economistas o dictadores.  


 

 

SEM SINAIS DE VIDA

 

Para que dar sinais de vida?

Podia tão somente enviar-te com o mensageiro

um aviso num guardanapo.

Mesmo que não estejas aqui.

Ainda que estejas a anos-sombra de distância

te amo de repente

às três da tarde,

na hora em que os loucos

sonham com ser espantalhos vestidos de marinheiro

espantando nuvens nos trigais.

Não sei se recordar-te

é um ato de desespero ou elegância

em um mundo onde o fim

é o único sacramento que chegou a ser o suicídio.

Talvez devêssemos mudar a alavanca do cruzamento

para que os trens descarrilem.

Fazer o amor

no único hotel da cidade

para ouvir ranger os moinhos d’água

e interromper a sesta do tenente de carabineiros

 e do oficial do Registro Civil.

Se vou preso por embriaguez ou toque de queda

hazme serías o sol com teu espelho portátil

diante do qual te empoas

como minhas colegas do tempo de Liceu.

E não te distraias

ensinando palavras feias aos periquitos.

Ensine apenas a dizer Papai ou Centro das Mães.

Lembra-te de que vivemos um tempo onde se fala em voz baixa,

e sorver a sopa em dia de Banquete de Gala

significa sonhar em voz alta.

Que belo é o tempo da austeridade!

As esposas cantam felizes

enquanto cerzem o terno

único do marido cessante.

Nunca mais correrá sangue pelas ruas.

Os roedores estão comendo nosso queijo

em nome de um futuro

onde todas as panelas

estarão transbordantes de sopa,

e os caminhões vacilarão sob  peso da aurora.

Aprenda a comportar-te bem

num país onde a delação será uma virtude.

Aprenda a viajar em globo

e lance pela beirada todo teu lastro:

os discos de Joan Baez, Bob Dylan, Los Quilapayún,

aprenda de memória Los Quincheros e o 7º de Linha.

Esqueça os ensinamentos do Ninho de Chocolate, Garfield ou do Grupo Arica,

queime a auto-biografia de Trotsky ou a de Freud

ou os 20 Poemas de Amor em edição assinada e numerada pelo autor.

Lembra-te que não me agradam os artesenatos

nem dormir numa barraca na praia.

E nunca deverias querer

mais que os suplementos esportivos das segundas-feiras.

E não sigas pensando nos entardeceres nos bosques.

Em minha província proibiram até a passagem dos ciganos.

E agora

vou pedir um copo de chicha* com laranja

e tu

melhor recolhe-te a um convento.

Estou lendo O Grito de Guerra do Exército da Salvação

Dizem que a sífilis de novo será incurável

e que nossos filhos podem sonhar com ser economistas ou ditadores.

 

 

       * chicha: bebida alcoólica feita de uva.



 

CUENTO SOBRE UNA RAMA DE MIRTO

 

Había una vez una muchacha

que amaba dormir en el lecho de un río.

Y sin temor paseaba por el bosque

porque llevaba en la mano

una jaula con un grillo guardián.

Para esperarla yo me convertía

en la casa de madera de sus antepasados

alzada a orillas de un brumoso lago.

Las puertas y las ventanas siempre estaban abiertas

pero sólo nos visitaba su primo el Porquerizo

que nos traía de regalo

perezosos gatos

que a veces abrían sus ojos

para que viéramos pasar por sus pupilas

cortejos de bodas campesinas.

El sacerdote había muerto

y todo ramo de mirto se marchitaba.

Teníamos tres hijas

descalzas y silenciosas como la belladona.

Todas las mañanas recogían helechos

y nos hablaron sólo para decirnos

que un jinete las llevaría

a ciudades cuyos nombres nunca conoceríamos.

Pero nos revelaron el conjuro

con el cual las abejas

sabrían que éramos sus amos

y el molino

nos daría trigo

sin permiso del viento.

Nosotros esperamos a nuestros hijos

crueles y fascinantes

como halcones en el puño del cazador.  


 

CONTO DE UM RAMO DE MIRTA

  

Era uma vez uma donzela

que adorava dormir no leito de um rio.

E sem medo passeava pelo bosque

porque levava na mão

uma jaula com um grilo guardião.

Para espera-la eu me convertia

em casa de madeira de seus antepassados

levantada às margens de um brumoso lago.

As portas e as janelas sempre estavam abertas

mas apenas o primo Porqueiro nos visitada

que nos trazia de presente

gatos preguiçosos

que às vezes abriam seus olhos

para que víssemos passar por suas pupilas

cortejos de bodas caipiras.

O sacerdote havia morrido

e todo ramo de mirta murchava.

Tínhamos três filhas

descalças e silenciosas como a beladona.

Recolhiam ervas

e nos falaram para dizer

que um ginete as levaria

a cidades cujos nomes nunca conheceríamos.

Mas nos revelaram o conjuro

com o qual as abelhas

saberiam que éramos seus amos

e o moinho

nos daria trio

sem permissão do vento.

Nós esperamos nossos filhos

cruéis e fascinantes

como falcões na mão do caçador.


  

PEQUEÑA CONFESION 

 

Sí, es cierto, gasté mis codos en todos los mesones.

Me amaron las doncellas y preferí a las putas.

Tal vez nunca debiera haber dejado

El país de techos de zinc y cercos de madera.

En medio del camino de la vida

Vago por las afueras del pueblo

Y ni siquiera aquí se oyen las carretas

Cuya música he amado desde niño.

Desperté con ganas de hacer un testamento

-ese deseo que le viene a todo el mundo-

pero preferí mirar una pistola

la única amiga que no nos abandona.

Todo lo que se diga de mí es verdadero

Y la verdad es que no me importa mucho.

Me importa soñar con caminos de barro

Y gastar mis codos en todos los mesones.

"Es mejor morir de vino que de tedio"

Sin pensar que pueda haber nuevas cosechas.

Da lo mismo que las amadas vayan de mano en mano

Cuando se gastan los codos en los mesones.

Tal vez nunca debí salir del pueblo

Donde cualquiera puede ser mi amigo.

Donde crecen mis iniciales grabadas

En el árbol de la tumba de mi hermana.

El aire de la mañana es siempre nuevo

Y lo saludo como un viejo conocido,

Pero aunque sea un boxeador golpeado

Voy a dar mis últimas peleas.

Y con el orgullo de siempre

Digo que las amadas pueden ir de mano en mano

Pues siempre fue mío el primer vino que ofrecieron

Y yo gasto mis codos en todos los mesones.

Como de costumbre volveré a la ciudad

Escuchando un perdido rechinar de carretas

Y soñaré techos de zinc y cercos de madera

Mientras gasto mis codos en todos los mesones. 


 

 

PEQUENA CONFISSÃO

 

Sim, é certo, gastei meus cotovelos nas barras dos bares.

As donzelas me amaram mas preferia as putas.

Talvez nunca devia ter deixado

o país de tetos de zinco* e cercas de pau.

No meio do caminho da vida

Vago pelos arredores do povoado

E nem sequer que se ouvem as carretas

cuja música amo desde pequeno.

Despertei com vontade de fazer um testamento

— desejo que lhe ocorre a todo mundo —

mas preferi olhar uma pistola

a única amiga que não nos abandona.

Tudo que se diga de mim é verdadeiro

E a verdade é que não me importa muito.

Me importar sonhar com caminhos de barro

E gastar meus cotovelos nas barras dos bares.

“É melhor morrer de vinho que de tédio”.

Sem pensar que possa haver novas colheitas.

Tanto faz que as amadas rolem de mão em mão

Quando se gastam os cotovelos nas barras dos bares.

Não devia jamais sair do povoado

Onde qualquer um pode ser meu amigo.

Onde crescem as iniciais gravadas

Na árvore do túmulo de minha irmã.

A aragem da manhão é sempre nova

E a saúdo com a uma velha conhecida,

Porque mesmo sendo um boxeador abatido

Vou dar minhas ultimas patadas.

E com o orgulho de sempre

Digo que as amadas podem rolar de mão em mão

Pois sempre é meu o primeiro vinho que oferecem

E gasto meus cotovelos nas barras do bares.

Como sempre voltarei para a cidade

Escutando um perdido ranger de carretas

E sonharei com tetos de zinc e cercas de pau

Enquanto gasto meus cotovelos nas barras dos bares.

 

 

*corresponderia aos nossos tetos de telhas de amianto. N.A. 


 

BAJO UN VIEJO TECHO

 

Esta noche duermo bajo un viejo techo,

los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,

y el niño que hay en mí renace en mi sueño,

aspira de nuevo el olor de los muebles de roble,

y mira lleno de miedo hacia la ventana,

pues sabe que ninguna estrella resucita.

Esa noche oí caer las nueces desde el nogal,

escuché los consejos del reloj de péndulo,

supe que el viento vuelca una copa del cielo,

que las sombras se extienden

y la tierra las bebe sin amarlas,

pero el árbol de mi sueño sólo daba hojas verdes

que maduraban en la mañana con el canto del gallo.

Esta noche duermo bajo un viejo techo,

los ratones corren sobre él, como hace mucho tiempo,

pero sé que no hay mañanas y no hay cantos de gallos,

abro los ojos, para no ver reseco el árbol de mis sueños,

y bajo él, la muerte que me tiende la mano. 


 

SOB UM VELHO TETO

 

Esta noite durmo sob um velho teto,

os ratos correm sobre ele, como fazem há tanto tempo,

e o menino que há em mim renasce em meu sonho,

aspira de novo o cheiro dos móveis de carvalho,

e olha cheio de medo para a janela,

pois sabe que nenhuma estrela ressuscita.

Esta noite ouvi o cair das nozes da nogueira,

escutei os conselhos do relógio de pêndulo, 

soube eu o vento revira o firmamento,

que as sombras se esgarçam

e a terra as sorve sem amá-las,

mas a árvore de meu sonho só dava horas verdes

que amadureciam na manhã com o canto do galo.

Esta noite durmo sob um velho teto,

os ratos correm sobre ele, como fazem há tanto tempo,

mas sei que não há manhãs e não há cantos de galos,

abro os olhos, para não ver queimo a árvore de meus sonhos,

e debaixo dela, a morte que estende a mão. 

 

TRADUÇÕES DE

SOLON BORGES DOS REIS

 

ALEGRIA

 

Os trilhos cintilam,

mas ninguém pensa em viajar.

 

Da sidrería vem olor

a maçãs recém moídas.

Sabemos que nunca estaremos sós

enquanto tivermos um punhado de terra fresca.

 

A chuva miúda é uma ovelha compassiva

lambendo as feridas

feitas pelo vento de inverno no povoado.

O sangue das maçãs

ilumina a sidería.

 

Desaparece a lanterna vermelha

do último carro do trem,

mas os vagabundos dormem à sombra das tílias,

e a nós nos basta olhar em nossas mãos.

 

É bom beber um copo de cerveja

para prolongar a tarde.

Recordar a tristeza

adormecida como velha doméstica

em um canto da casa.

Contar aos amigos desaparecidos

que lá fora chove em voz baixa,

e ter nas mãos

um punhado de terra fresca.

 

 

CONTO DA TARDE

 

É tarde.

O trem da noite já passou.

As horas são madeixas rolando

do colo de tua mãe adormecida.

Tenho estado imóvel enquanto falavas.

As palavras não são nada

junto à folha que ressuscita ao passar frente3 ao teu rosto,

junto ao barco de papel

que me ensinas a fazer.

Não tenho olhado senão teu reflexo no tanque,

mas a noite nova o apaga com sua mão de criança.

 

É tarde.

Em tua casa o jantar esfria,

as madeixas rolam

do colo de tua mãe adormecida.<