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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DIEGO DUBLÉ URRUTIA

(1877-1967)

 

 Poeta, pintor y diplomático chileno, Diego Dublé Urrutia nació en Angol el 8 de julio de 1877. Su producción literaria comenzó en 1898, cuando publicó su primer libro de poemas llamado Veinte años. En 1903 publicó Del mar a la montaña, obra con la que obtuvo gran acogida nacional e internacional. Participó en la formación del grupo Los Diez y fue miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua. Murió el 13 de noviembre de 1967.

 

 

TEXTO EN ESPAÑOL  -  TEXTO EM PORTUGUÊS

 

 

POETAS CHILENOS CONTEMPORÁNEOS. Pequeña antologia por Gustavo Donoso. Santiago, Chile: Pineda Libros, 1998.  174 p.   12 x 17, 5  cm.  Ex. bibl. Antonio Miranda

 

EN EL FONDO DEL LAGO

 

Soñé que era muy niño, que estaba en la cocina

escuchando los cuentos de la vieja Paulina.

Nada había cambiado: el candil en el muro,

el brasero en el suelo y en un rincón oscuro

el gato, dormitando. La noche estaba fría

y el tiempo tan revuelto, que la casa crujía...

Se escuchaba a lo lejos ese rumor de pena

que sollozan las olas al morir en la arena,

y a intervalos más largos esos vagos aullidos

con que piden auxilio los vapores perdidos.

Nosotros, los chiquillos, oíamos el cuento

sentados junto al fuego, y como entrara el viento

por unos vidrios rotos, su frente medio cana,

la vieja se cubría con su charlón de lana.

 

Era un cuento muy bello:

Tres príncipes hermanos

que se fueron por mares y países lejanos

tras la bella princesa que la mano de una hada

en un lago sin fondo mantenía encantada.

El mayor, que fue al norte, no regresó en su vida;

el otro, que era un loco, pereció en la partida;

y el menor, que era un ángel por lo adorable y bello,

llegó al fondo del lago sin perder un cabello...

Allá abajo, en el fondo, vio paisajes divinos,

castillos encantados de muros cristalinos

y en un palacio inmenso, de infinita belleza,

encerrada y llorando, vio a la pobre princesa.

Se encontraron sus ojos, se adoraron al punto

y lo demás fue cosa de poquísimo asunto,

pues al verlos tan bellos como el sol y la aurora,

el hada, que era buena, los casó sin demora.

 

—Así acabó la historia de aquella noche... El gato

se despertó gruñendo, desperezóse un rato

y se durmió de nuevo. Zumbó las ventolina

en el cañón, ya frío, de la vieja cocina...

Se levantó un chicuelo y sin hacer ruido

enhollinó la cara de otro chico dormido...

Yo, me quedé soñando con el príncipe amado

por la bella princesa, con el lago encantado

y también con los tristes y apartados desiertos

donde duermen los huesos de los príncipes muertos.

 

 

 

TEXTO EM PORTUGUÊS
       Versão livre por
ANTONIO MIRANDA

        

        NO FUNDO DO LAGO

 

        Sonhei que era bem menino, que estava na cozinha
escutando as histórias da velha Paulinha.
Nada havia mudado: a candeia no muro,
o braseiro no chão, e num rincão obscuro
o gato, cochilando. A noite estava fria
e o tempo tão revolto que a casa rangia...
Se ouvia, à distância, esse rumor de pena
que realizavam as ondas ao morrer na arena,
e a intervalos mais longos esses vagos mugidos
com que pedem ajuda os vapores perdidos...
Nós, tão pequeninos, ouvíamos a contento
sentados junto ao fogo, e como entrara o vento
por uns vidros rotos, sua fronte pouco sã,
a velha se cobria com seu chalé de lã.

        

         Era um conto muito belo: Três príncipes irmanados
que se foram por mares e países afastados
em busca da princesa que mão de uma fada
em um lago sem fundo mantinha encantada.
O mais velho, que foi pro norte, não regressou em sua vida:
o outro, que era um louco, pereceu ainda na partida:
e o mais jovem, que era um anjo adorável e belo,
chegou ao fundo do lago sem perder um cabelo...
Lá embaixo, no fundo, viu cenários divinos,
castelos encantados de muros cristalinos,
e num palácio enorme, de infinita beleza,
escondida e chorando, viu a pobre princesa.
Seus olhos se cruzaram, se adoraram em conjunto
e o demais foi coisa de bem escasso assunto,
pois ao vê-los tão belos como o sol e a aurora,
a fada, que bondosa, casou-os sem demora...

        

         Assim terminou a história àquela noite... O gato
despertou rosnando, espreguiçando-se de fato
e voltou a dormir. Zumbiu a ventoinha
em um rincão, já frio, da velha cozinha...
Levantou-se uma criança e se fazer ruído
tisnou-se a cara de outro menino dormido...
Eu, fiquei sonhando como o príncipe amado
pela bela princesa, com os tristes e distantes desertos
onde dormem os ossos dos príncipes mortos...

 


 Página publicada em dezembro de 2018


 

 

 
 
 
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