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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

AUGUSTO FREDERICO SCHMIDT

(1906-1965)

 

 

Nasceu e viveu grande parte de sua vida no Rio de Janeiro, tendo iniciado seus estudos na Suíça e vivido um período em São Paulo, no auge do Modernismo sem, no entanto, deixar-se entusiasmar muito pelos manifestos e vanguardismos. Foi, em certo sentido, um pragmático, um homem de negócios de grande sucesso e político de notoriedade. Um paradoxo, considerando seu espírito mais sentimental e religioso, seu sentimento lírico e misterioso, de excelência e profundidade. Obras: Canto do Brasileiro (1928), Cantos do Liberto A. F. S. (1929), Pássaro Cego (1930), Desaparição da Amada (1931), Mar Desconhecido (1942), Fonte Invisível (1949) e Caminho do Frio (1964), além de suas Poesias Completas de 1956.

 

 

(Página publicada com motivo do Centenário do nascimento do poeta.)

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS / TEXTOS EN ESPAÑOL

 

 

ESTRELA MORTA

 

Morta a Estrela que um dia, solitária,

Nasceu em céu sem termo.

Morta a Estrela que floriu nos meus olhos.

Morta a Estrela que olhei na noite erma.

Morta a Estrela que dançou diante dos nossos olhos,

A Estrela que descendo acendeu este amor

Morta a Estrela que foi para o meu coração,

Como a neve para os ninhos

Como o pecado para os santos

Como a ausência de Deus para os condenados.

 

                               (Canto da Noite, 1934)

 

 

 

POEMA (ERA UM GRANDE PÁSSARO…)

 

Era um grande pássaro. As asas estavam em cruz, abertas para os céus.

A morte, súbita, o teria precipitado nas areias molhadas.

Estaria de viagem, em demanda de outros céus mais frios!

Era um grande pássaro, que a morte asperamente dominara.

Era um grande e escuro pássaro, que o gelado e repentino vento sufocara.

Chovia na hora em que o contemplei.

Era alguma coisa de trágico,

Tão escuro, e tão misterioso, naquele ermo.

Era alguma coisa de trágico. As asas, que os azuis queimaram,

Pareciam uma cruz aberta no úmido areal.

O grande bico aberto guardava um grito perdido e terrível.

 

                               (Estrela Solitária, 1940)

 

 

 

 

 

TEXTOS EN ESPAÑOL

 

Traducciones de Anderson Braga Horta, Dámaso Alonso y Ángel Crespo.

 

 

 

ESTRELLA MUERTA

 

Trad. de Anderson Braga Horta

 

Muerta la Estrella que un día, solitaria,

Nació en el cielo sin término.

Muerta la Estrella que floreció en mis ojos.

Muerta la Estrella que miré en noche yerma.

Muerta la Estrella que danzó ante nuestros ojos,

La Estrella que bajando encendió este amor.

Muerta la Estrella que fue para mi corazón

Como la nieve para los nidos

Como el pecado para los santos

Como la ausencia de Dios para los condenados.

 

                               (Canto da Noite, 1934)

 

 

POEMA (ERA UN GRAN PÁJARO)

 

Trad. de Anderson Braga Horta

 

 

Era un gran pájaro. Sus alas estaban en cruz, abiertas hacia los cielos.

La muerte, súbita, lo habría precipitado a las arenas mojadas.

¡Estaba de viaje, procurando cielos más fríos!

Era un gran pájaro, que la muerte ásperamente había dominado.

Era un grande y oscuro pájaro, que el helado y repentino viento había sofocado.

Llovía cuando lo contemplé.

Era una cosa trágica,

Tan oscuro y tan misterioso, en aquel yermo.

Era una cosa trágica. Las alas, que los azules habían quemado,

Parecían una cruz abierta en el húmedo arenal.

Su gran pico abierto guardaba un grito perdido y terrible.

 

                                (Estrela Solitária, 1940)

 

 

 

EL ÁRBOL

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

El alba: en su seno,

Marchito, apagado,

no cantaban pájaros.

Sobre el cuerpo frío

Sí extendió la nieve

Sábana de muertos.

 

Los ruidos primeros,

Roncos, sofocados,

Quebrar no podían

El silencio enorme,

Que subía lento

De muerte presente,

De muerte palpable,

Como un fruto antiguo.

 

Y no era la tristeza,

Sino un pasmo inquieto

Que todo invadía.

No cantaban pájaros.

Mas, maduro, alegre,

Cubierto de flores,

Feliz al halago

De los libres vientos,

Solamente el árbol

No participaba

En la fúnebre hora,

Y brincaba loco

Desgreñado y bello,

De rocío húmedo,

Cubierto de flores.

 

 

 

LA TRISTEZA DE LA TARDE

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

La tristeza de la tarde es leve y alta.

Viene de la ciudad y sube al aire igual que una humareda.

La tristeza de la tarde envuelve los árboles delicados,

Envuelve jardines crepusculares.

La tristeza de la tarde viene de las agonías diarias,

De los niñitos enfermos, de los amantes infelices, de las lágrimas de los pobres.

 

La tristeza de la tarde viene de las grandes partidas,

De los sollozos de adiós, para los viajes y para las incomprensiones.

Miro la tristeza de la tarde caminar por el espacio.

Invadirá los cuartos de los que van a morir, se arrojará de bruces sobre las cunas,

E iluminará el alma de todos los poetas.

 

 

 

GÉNESIS

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

La oigo, ciega, avanzar por el mundo secreto

En que reina y domina sin clemencia.

La oigo mover, llegar, entre plantas y flores

Y fríos animales — formas raras.

 

Las voces que en las aguas se extendían,

Contenidas están y apagadas: silencio

Que la lámina fría de su cuerpo divide,

Verde, terrible, desolado, estéril.

 

El vacío mirar que devora el abismo

Distingue allá en la faz líquida de lo oscuro

La luz aun n engendrada todavía..

 

Ella es la esencia de la vida, la indiferente

De cuyo seno brotarán amargos frutos

Condenados al amor, al sueño y a la muerte.

 

 

 

RETRATO

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

Recordaba un pájaro del mar.

La mirada era aguda,

Un mirar lleno de misterio

De las oscuras distancias.

Un mirar frío y brumoso,

En el que posaba la poesía

De las regiones crueles.

Un mirar grave, serio, atento

A los violentos impulsos.

 

Recordaba un pájaro del mar.

Los cabellos olían a las flores,

Y plantas sumergidas.

Los cabellos desgreñados

Reflejaban el verde sombrío

De las líquidas planicies.

 

Recordaba un pájaro del mar.

Los labios cerrados

Eran túmulos en que dormían

Secretos que no se libertarían nunca.

 

La soledad había moldeado su rostro,

Un rostro en que la sonrisa

Estaba ausente o muerta.

Parecía hecha para durar tanto

Cuanto las aguas amargas

Nacidas para nunca marchitarse.

 

Parecía un pájaro del mar.

Se desprendía de su naturaleza

Una ardentía salvaje.

Nada pedía y no quería nada

Sino el silencio y la libertad.

 

 

 

MOMENTO

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

Deseo de no ser héroe ni poeta,

Deseo de no ser sino feliz y en calma.

Deseo de las voluptuosidades castas y sin sombra

De los fines de almuerzo en las casas burguesas.

 

Deseo manso de los cántaros de agua fresca,

De las flores eternas en los vasos verdes.

Deseo de los hijos que crecen vivos y sorprendentes,

Deseo de vestidos de lino azul de la esposa amada.

 

¡Oh! no las tentaculares embestidas hacia lo alto

y el tedio de las ciudades sacrificadas.

Deseo de integración en los cotidiano,

 

Deseo de pasar en silencio, sin brillo,

Y desaparecer en Dios — con poco sufrimiento

Y con la ternura de los que la vida no maltrató.

 

 

 

LA PARTIDA

 

Trad. de Dámaso Alonso  y  Ángel Crespo

 

 

Quiero morir de noche.

        Las ventanas abiertas,

Los ojos contemplando la noche grande.

 

Quiero morir de noche.

        Iré separándome poco a poco.

Desligándome muy despacio.

La luz de las velas moldeará mi rostro lívido.

 

Quiero morir de noche.

      Las ventanas abiertas —

Tus manos pondrán agua en mis labios

Y mis ojos beberán la luz tristes de tus ojos.

Los que vendrán, los aún no conozco,

      Estarán en silencio

      Puestos en mi los ojos.

 

Quiero morir de noche.

      Las ventanas abiertas —

Los ojos contemplando la noche enorme.

 

Poco a poco me veré pequeño de nuevo, muy pequeñito.

La cuna se mecerá en la sombra de una sala.

Y en la noche, medrosa, una vieja coserá un gran muñeco.

Una luz roja iluminará el dormitorio.

Y los pasos resonarán quebrando el silencio.

Después, en la tarde fría, un sombrero rodará por una calle.

 

Quiero morir de noche.

     Las ventanas abiertas —

Mi alma saldrá para muy lejos, para muy lejos del todo.

 

Y cuando todos sepan que ya no estoy

Y que nunca más volveré,

Habrá un segundo, en los que están

Y en los que han de venir, de total comprensión.

 

 

 

Extraídos de la REVISTA DE CULTURA BRASILEÑA. Número 13, Tomo IV, Junio 1965. Editada por la Embajada de Brasil en Madrid, España.


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