Home
Sobre Antonio Miranda
Currículo Lattes
Grupo Renovación
Cuatro Tablas
Terra Brasilis
Em Destaque
Textos en Español
Xulio Formoso
Livro de Visitas
Colaboradores
Links Temáticos
Indique esta página
Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


ROBERTO JUARROZ

 

 

Roberto Juarroz nació en 1925 en Coronel Dorrego, donde transcurrieron los primeros años de su infancia, y se trasladó luego a Adrogué. Terminados sus estudios secundarios se empleó en el Colegio Nacional como bibliotecario, profesión que retomaría definitivamente después de graduarse en Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Universidad de Buenos Aires. Obtuvo enseguida una beca que le permitió estudiar en la Sorbonne (1961-1962). Poeta y ensayista, de 1958 a 1965 dirigió la revista Poesía=Poesía, donde se reveló como un fino descubridor y traductor sutil de poetas extranjeros. Colaboró también como crítico literario y de cine en periódicos, revistas y diarios de la Argentina y del exterior.

 

Como experto en bibliotecología trabajó para la UNESCO y la OEA, asistiendo a numerosos congresos internacionales. Fue vicepresidente de la Asociación Latinoamericana de Escuelas de Bibliotecología y especialista en terminología de la documentación.     Varias veces director del Departamento de Bibliotecología y Documentación de la Universidad de Buenos Aires, ejerció la docencia durante treinta años. Miembro de número de la Academia Argentina de Letras en 1984, recibió varios premios y distinciones, entre ellos el Gran Premio de Honor de la Fundación Argentina para la Poesía (1984), el premio Esteban Echeverría (1984) y el premio Jean Malrieu de Marsella (1992).    Fue además el único poeta argentino que obtuvo el importante y consagratorio Premio de las Biennales Internationales

de Poésie en Lieja, Bélgica, en 1992. Juarroz falleció en Temperley el 31 de marzo de 1995.

Fonte: http://www.tematika.com/

 

Estive mais de uma vez com o notável Roberto Juarroz, uma delas convidado por ele para dar uma palestra sobre temas bibliotecários na instituição que ele dirigia em Buenos Aires, ocasião em que estivemos presos num elevador antigo até que os bombeiros viessem resgatar-nos... Era uma figura fascinante, erudita, gentil, transbordante de simpatia e sabedoria. Grata recordação! Anos depois é que aproximei-me da obra teórica dele numa orientação acadêmica sobre a Poiesofia ou da poesia como fonte de conhecimento, tema de sua especialidade.

Antonio Miranda

--------------------------------------------------------------------------------

 

 

 TEXTOS EN ESPAÑOL  /  TEXTOS EM PORTUGUÊS

 

 

A MUERTE EM POESÍA VERTICAL

 

Extraído de ALFORJA – VISTA DE POESIA – XXII, Otoño, 2002. p. 46-49 

 

2

 

Nos moriremos todos,

todos cuantos nos hemos mirado, de frente o de reojo,

tocado o conversado u olvidado.

Nos moriremos uno a uno, francamente,

de este gran imposible que es la muerte.

También se morirá el colar negro de mi perro,

el calor blanco de tu voz,

el color hueco de este día.

Y mientras tanto

haremos una cosa u otra,

ya no tan francamente,

¿pero qué importa lo que haremos?

Tal vez diera lo mismo

que mi perro tuviera el colar blanco,

que tu voz fuera negra

o que este día nos  tiñese de dios.

O tal vez no dé lo mismo

y ahí recién empiece la cuestión.

 

 

6

 

La mirada es un hermoso pretexto del ojo

y la muerte también es un pretexto,

aunque no tan hermoso.

Las espinas nos sostienen la sangre

y hay un nuevo sexo de gente

que ha descubierto a Dios.

 

A las miradas podemos borrarlas

y a la muerte enterrada,

aunque esté llenando el mundo

como un gran humo en flor.

Podemos clavarnos todas las espinas

y hasta dibujar perfectamente a Dios.

 

Pero no podemos juntar el ojo con la muerte,

ni la espina con Dios.

 

 

10

 

Mientras haces cualquier cosa,

alguien está muriendo.

 

Mientras te lustran los zapatos,

mientras odias,

mientras le escribes una carta prolija

a tu amor único o no único.

 

Y aunque pudieras llegar a no hacer nada,

alguien estaría muriendo,

tratando en vano de juntar todos los rincones,

tratando en vano de no mirar fijo a la pared.

 

Y aunque te estuvieras muriendo,

alguien más estaría muriendo,

a pesar de tu legítimo deseo

de morir un minuto con exclusividad.

 

Por eso, si te preguntan por el mundo,

responde simplemente: alguien está muriendo.

 

 

11

 

No. Hoy no quiero hablar de la muerte.

 

Quiero sencillamente decir algo

de un camino por debajo del agua,

de un ciego cuya ceguera crece

y de una mano callosa

en mi mano extrañamente desnuda.

 

Quiero mirar los ojos de los peces

y el lugar de tu sueño,

cuando la muerte coleccione encuentros.

 

Ella juega al escondite con el hombre

y hoy yo quiero jugar a abrir la puerta.

 

13

 

EI hombre pierde la vida y otras cosas,

se ensucia con cualquier crecimiento,

no aprenderá nunca a vestirse

y es un inexplicable ensayo de la muerte.

 

Sin embargo,

busca una forma higiénica de morirse,

mientras da saltitos variables por las calles

y desocupa más sitio que el que ocupa.

 

Se desayuna moralmente

y dobla saludos y se los mete en el bolsillo.

 

Pero hay un saludo que no puede doblar,

un saludo que en el bolsillo no cabe.

Y lo pierde, eso sí que lo pierde,

más que la vida y otras cosas,

por ejemplo, el cumpleaños de su muerte.

 

 

[De Segunda poesía vertical]

 

11

 

Cada uno se va como puede,

unos con el pecho entreabierto,

otros con una sola mano,

unos con la cédula de identidad en el bolsillo,

otros con el alma,

unos con la Luna atornillada en la sangre

y otros sin sangre, ni Luna, ni recuerdos.

 

Cada uno se va aunque no pueda,

uno con el amor entre dientes,

otros cambiándose la piel,

unos con la vida y la muerte,

otros con la muerte y la vida,

unos con la mano en su hombro

y otros en el hombro de otro.

Cada uno se va porque se va,

unos con alguien trasnochado entre las cejas,

otros sin haberse cruzado con nadie,

unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,

otros por una puerta dibujada en la pared o

tal vez en el aire

unos sin haber empezado a vivir

y otros sin haber terminado de vivir.

Pero todos se van con los pies atados,

unos por el camino que hicieron,

                otros por el que no hicieron       

         y todos por el que nunca harán

 

 

 

TEXTOS EM PORTUGUÊS

Tradução de Antonio Miranda 

 

A MORTE EM POESIA VERTICAL

 

Extraído de ALFORJA – VISTA DE POESIA – XXII, Otoño, 2002. p. 46-49

 

2

 

Morreremos todos,

todos quantos nos olhamos, de frente ou de soslaio,

tocado ou conversado ou esquecido.

Morreremos um a um, francamente,

deste grande impossível que é a morte.

Também morrerá a coar negra de meu cão,

a cor branca de sua voz,

a cor oca deste dia.

Enquanto isso

faremos uma coisa ou outra,

já não tão francamente,

—e que importa o que faremos?

Daria no mesmo

se meu cão  fosse de cor branca,

que tua voz fosse negra

ou que este dia nos tingisse de deus.

Ou talvez não seja o mesmo

e aí é quando começa a questão.

 

6

 

A mirada é um belo pretexto do olho

e a morte também é um pretexto,

mesmo se não tão belo.

Os espinhos não sustentam o sangue

e há um novo sexo de gente

que encontrou a Deus.

 

Podemos apagar as miradas

e a morte enterrar,

mesmo que esteja cobrindo o mundo

com um grande vapor em flor.

Podemos cravar-nos todos os espinhos

e até desenhar Deus perfeitamente.

 

Mas não podemos juntar o olho com a morte,

nem o espinho com Deus.

 

10

 

Enquanto fazes alguma coisa,

alguém está morrendo

 

Enquanto engraxas os sapatos,

enquanto odeias,

enquanto escreves uma carta prolixa

ao teu amor único (ou não).

 

E mesmo que não faças coisa alguma,

alguém estará morrendo,

tratando em vão de unir todos os lugares,

tratando em vão de não fitar a parede.

 

E mesmo que estivesses morrendo,

alguém mais estaria morrendo,

apesar de seu legítimo desejo

de morrer um minuto com exclusividade.

 

Então, se te perguntam pelo mundo,

responda simplesmente: alguém está morrendo.

 

 

11

 

Não. Hoje não quero falar da morte.

 

Quero simplesmente dizer algo

de um caminho debaixo d’ água,

de um cego cuja cegueira cresce

e de uma mão calosa

em minha mão estranhamente nua.

 

Quero mirar os olhos dos peixes

e o lugar de teu sonho

quando a morte colecionar encontros.

 

Ela brinca de esconder com o homem

e hoje eu quero brincar de abrir a porta.

 

(De Poesia vertical.)

 

13

 

O homem perde a vida e outras coisas,

se macula com qualquer conhecimento,

não aprenderá nunca a vestir-se

y é um inexplicável ensaio da morte.

 

No entanto,

Busca uma forma higiênica de morrer,

enquanto dá pulinhos variados pelas ruas

e desocupa mais lugar do que ocupa.

Desjejua moralmente

e dobra saudações e os guarda no bolso.

 

Mas há uma saudação que não consegue dobrar,

Uma saudação que não cabe no bolso.

E o perde, esse sim que o perde,

Mais que a vida e outras coisas,

por exemplo, o aniversário de sua morte.

 

11

 

Cada um vai como pode,

uns com peito entreaberto,

outros com uma só mão,

uns com a carteira de identidade no bolso,

outros com a alma,

uns com a Lua cravada no sangue

e outros sem sangue, nem Lua, nem lembranças.

 

Cada um vai mesmo que não possa,

um com o amor entre dentes,

outros trocando a pele,

uns com a vida e a morte,

uns com a mão em seu ombro

e outros no ombro de outro.

Cada um vai porque vai,

uns com alguém insone entre as sobrancelhas,

outros sem haver cruzado com ninguém,

uns com a porta desenhada na parede ou mesmo no ar

uns sem ter começado a viver

e outros sem ter terminado de viver.

Mas todos vão com os pés juntos,

uns pelo caminho que traçaram,

e todos pelo que nunca farão.

 

(De Segunda Poesia vertical.) 

 



Topo da Página Voltar para a  página Argentina Click aqui

 

 

 
 
 
Home Poetas de A a Z Indique este site Sobre A. Miranda Contato
counter create hit
Envie mensagem a webmaster@antoniomiranda.com.br sobre este site da Web.
Copyright © 2004 Antonio Miranda
 
Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Click aqui Home Contato Página de música Click aqui para pesquisar