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Sobre Antonio Miranda
 
 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 




Gabriel Impaglione

Nasceu em Buenos Aires em 1958 e vive na Itália. Poeta e jornalista argentino. Colaborador de publicações impressas e eletrônicas.
Publicou Echarle pájaros al Mundo (poesía, Ediciones Panorama- BsAs- 1994); Breviario de Cartografía Mágica (poesía, El Taller del Poeta- Galicia- 2002); Poemas Quietos (Antol. Editorial Mizares- Barcelona- 2002); Poemas en e-book Todas las voces una voz - Editado por Universidad de Educación a Distancia, Madrid, 2002; Bagdad y otros poemas (El Taller del Poeta- Galicia- 2003); Conto La manada "- Segundo prêmio Antología Escritores Hispanoamericanos en el Mundo- (Edit. Bellvigraf- Córdoba -Arg.- 2004); Letrarios de Utópolis (poesia, Linajes Editores- México- 2004). Cuentapájaros (poesia, no prelo, Taller del Poeta- Galicia). Premiado e reconhecido em várias oportunidades por sua atividade literária. É editor do sítio: Contato: correo electrónico: poesia@argentina.com

 

Em seguida, texto do livro Prensa Callejera , editado por La Luna Que, em sua coleção de poesia Poeta Joaquin Gianuzzi,

com a curadoria de Julio Carabelli.


TEXTO EN ESPAÑOL e TEXTO EM PORTUGUÊS

   

 

Prensa callejera.

 

 

 

Poema de Gabriel Impaglione

 

Tradução ao Português

por Antonio Miranda

 

 

.El rumor del ayuno

en el follaje

 

 

 

No hay tal paraiso, compañero.

Se desvanecen los sueños cada tanto

y resulta que somos lo que somos:

hipócritas, hambrientos, inválidos

que vuelven de viejas trincheras

con una medalla bajo el brazo

en busca del Banco de Empeños.

La memoria, a veces, gota

de sangre caída en el crepúsculo. 

 

 

Hombre que tira de carro.

 

1

 

El hambre a veces brilla reloj de oro,

se suma al coro de plata de las espaldas rotas

de sudor inútil,

brota vía láctea

desde infinito ignoto que se llama tristeza.

 

No hay cansancio más feroz que el de la espera del pan.

El hombre se convierte en presa de sí mismo

y vuelca sobre sus brazos andanadas de colmillo.

 

Despojo trashumante cercado de carroñeros

artífices del luto de la tierra muerta.

 

 

2

 

Vi el cuerpo de espejo de un hombre asno

hundirse en el gentío de una estación de trenes.

No pisaba sobre pies descalzos

sino también sobre ruedas oxidadas

y brazos que llegaban más allá del límite

para abrazar una caja de lata machucada.

 

Viaje de ida con hijos en la carga.

Hombre asno sudando hambre

brilla en el hambre transpirado,

su cuerpo desnudo es una vara de agua.

 

Cierto resplandor agónico

de esperanza.

 

 

3.

 

En tren la terrible pasajera.

Late ingobernable su púa la miseria.

Casa habitada de residuo sin boleto.

 

Allí también cartones,

viejos diarios preocupados

de lo que pasa en otra parte.

Vidrio plástico metal retorcido,

milagro de la modernidad:

masa del pan finalmente un día.

 

El último cigarrillo corre de boca en boca

como el agua fresca

o la palabra almuerzo. .

 

Y cada tanto

en el silencio roto por los parches del rumbo,

la palabra basta

que más que palabra

puño crispando lentamente

la impotencia.

 

 

4.

 

Yo no sé muchas cosas de la antropología

pero será la nueva especie de la que se habla

en los círculos adscriptos al fin de la historia.

 

Raza nacida de explosión atómica

de vendaval de hipocrecía

de gran epidemia de capitalismo.

 

Van y vienen por las calles vacías

a horas imprudentes

cargados de niños y de ayunos.

 

Monstruosos malholientes

con la risa amputada desgajados

ruinosos se apiñan en los trenes.

 

Tienen apéndices de dos o cuatro ruedas

Y olfato para detectar el vidrio.

Un silbo a veces

abre camino

y detrás de su puñal

se cuelan en la ciudad dormida.

 

Pero si Usted viera, su Señoría!

Son tan educados!

 

Usted debiera verlos!

No hablan nunca con la boca llena.

 

Muerden el aire

porque en el aire se dice

un perfume de albahaca

viene tiñendo el día.

 

Ay que duele tanto la ternura

de las palabras dormidas! 

 

 

Mensuario del Hombre Nada

 

Enero:

 

Salgo a juntar la limosna de la noche,

rodajas de luto en los umbrales,

breves uvas del rocío fugitivo.

A disputar con perros las orillas

de las horas quietas calle abajo.

Le doy un poema al cartonero,

al chicobicicleta de las doce,

al que le duele como a mí el frío,

la extensa oscuridad de cada día.

 

Febrero:

 

Salir a la intemperie

con el alma en cueros

y ojos ardidos de preguntas,

perseguir nada,

oficio mal pago

y maloliente.

Si palabras inútiles,

inútil uno,

ya no queda

siquiera aunquesea

en el residuo.

 

 

Marzo:

 

Qué parte de uno

se rompió qué día, a qué hora,

cómo dolió tanto entonces,

ay tanto

que todo ese dolor

fue un largo sueño extraviado.

 

 

Abril:

 

Hoy me vi al espejo.

No me sabía de cuerpo entero.

Tengo un brazo inútil

y otro brazo izquierdo que es mal visto.

Una oreja llena

de voces subversivas

y otra pierna gastada

de llevar cuesta arriba el deseo.

 

Ah, como sombra refulgente ,

cierta aguda insistencia metálica

caliente
áspera

en los desvelos.

 

 

Mayo:

 

Pensaba en la patria.

O sea en todo.

Vengo de su entraña

a su entraña voy,

y en el camino amo

su boca de amapola,

la fruta de zumo

desbordada.

Pero ella es una piedra,
hueco, no sé,

espalda.

Y qué hago ahora

con estas manos duras

y el cereal ausente

y las palabras!

 

 

Junio:

 

Será que ya no sirvo para algunas cosas,

que tanto desandar la hora me ha gastado.

Cómo es sentirse desalado

sin risa sin horario

siquiera para ayunar como es debido?

Le respondo a las preguntas

con un silencio extraviado.

 

 

Julio:

 

Será que empecinado

empuño tonterías?

Voy pasando de moda como un disco.

Ando lleno de palabras

que no importan.

 

 

Agosto:

 

Será la poesía

una forma de nada que sobra,

oficio triste

que resbala en vana superficie,

canto prisionero

de gota de sombra

en el viento.

 

 

Septiembre:

 

Algo nos iguala y también la muerte.

Cierta sustancia gris que bailotea

en las sombras de cada nosesabe.

Por eso uno se cansa

de girar en vano por la ciudad

tan ancha

que parece infinita.

Entre ayuno y mendrugo

una distancia inmensurable.

 

 

Octubre:

 

Se desvive así:

cada exhalación

roba un siglo de esperanza rota.

Un amigo llega con abrazo

y el vino se hace ancho

y soy pasado

a la deriva.

 

 

 

Noviembre:

 

Hombre sin trabajo

piensa apenas en desmorirse

lo suficiente

para volverse deseo la próxima hora.

No lo sabía.

 

 

Diciembre:

 

Ya no es herramienta rota

brazo partido boca deshecha

tristeza mordiendo el buendía.

Es no ver los hijos

tanto como el pan.

El credo del Hombre Nada

es intemperie

y látigo y latido fugaz

en los intersticios de la piedra

vencida.

Y la mágica paciencia

su galope encantado

venciéndolo todo

aunque no se sepa

aunque nunca llegue,

aunque no se entienda.

 

Aunque sea tarde.

 

 

Enero:

 

Volví a casa con la sed

a preguntar doce veces

por noticias de agua.

 

Los brazos de barro

serán diamante un día?

 

 

Cuánto vale el niño de la esquina del banco?

Vale los depósitos del Chase de esta mañana?

Vale la limosna que el domingo

dejaron los turistas entre una foto y otra?

Vale todo lo que hoy no vendió la Oil Company ?

Vale las cuarenta cartucheras,

las treinta mil vainas servidas,

las cincuenta bayonetas traficadas?

 

Vale el diezmo, la coima, el descuento

especial por pago al contado?

Vale un diamante o un corcho quemado?

 

Cuanto vale ese niño señor Presidente?

Vale una vacante en Naciones Desunidas?

Vale la dura carta del Fondo?

Vale un bloqueo, una demanda, un puño

alzando su amenaza de cartón pintado?

 

Y si así fuera amenaza de misil llegando,

vale ese niño la dignidad de su guiso?

Cuánto vale ese niño de la camiseta

rasgada de potrero y miseria?

Vale un contrato por doce goles anuales?

Vale lo que un cartel televisado?

Vale un pago por desarraigo

o una jubilación de privilegio?

 

Cuánto vale ese niño de la esquina del banco?

Pronto, es urgente!

Que los carroñeros merodean

con una bolsa en la mano.

 

 

Desanimar el desanimo

deshilacharlo

que se desdibuje

grotescamente

y se destierre

y se deseternice

y su deshielo nos descubra

llenos de desimposibles.

 

 

 

Preguntas a Pablo Neruda

en el centenario de su nacimiento

 

 

"Cuándo se dicta bajo tierra

la designación de la rosa? "

Pablo Neruda, Libro de las Preguntas.

 

 

Enero es un pedazo de brasa extraviada

que inaugura el ciclo del agua?

 

Es verdad que los ingleses no saltan?

Los presidentes estan exentos de subir

a los colectivos?

 

Porqué a veces cuando duele el alma se ríe la poesía?

Cómo no hay empleo si sobra el trabajo?

 

Un obrero de la ford

vale menos que un auto?

 

El albañil que levanta maravillas vive en una casa

sin reboques? Tiene ventana de mirar vecino?

 

Es que los barrenderos llevan la tierra del centro

de las ciudades para que reviva en las orillas?

 

Tiene esa mujer un hombre en su brazo

o una cartera?

 

Quién se anima a jurar que el Che ha muerto?

Y por cierto, querido Pablo, Miguel y Federico?

 

Doblan las campanas?

 

Vale más un hombre o la palabra?

O un hombre de palabra?

 

Se desgaja de risa el niño con su guiso

o es el guiso que suelta carcajadas de justicia?

 

Es que quien se va tenía patria

o la patria es virtud en vías de extinción?

 

Sabe la historia si alguna vez, el mundo,

respiró libre de imperios y traidores?

 

Es la luna el jazmín más próximo al abrazo?

 

Acabará en la cárcel también el silencio cómplice?

Es que hay muchos gatos o los pájaros

no mueren?

 

Se desprendió un retazo constelado

o un niño trazó su mapa de la noche con un dedo?

 

Qué sucedería si en los hospitales

se dejase de administrar amor en generosas dosis?

 

Cuándo entenderá el hombre que la mujer lleva

la gota de zumo del mundo entre sus labios?

Regresa un navío?

 

Porqué los ministerios de Economía

son más importantes que los ministerios de Cultura?

 

Dónde se acaban las preguntas? Entonces callo,

o a veces las respuestas son un hueco inútil en la boca?

 

Porqué la poesía, Neftalí Reyes, compañero,

entre los escombros como una rosa indomable?

 

 

 

Hay que morirse de pájaros

de estallido de lirios y crepúsculo,

de risa y canto a manos llenas

y dejarle la gravedad de los bolsillos

a los recaudadores de impuestos,

cederle el paso a los urgentes

trujamanes del alboroto a sueldo.

Empecinarse en la esperanza

de brazos abiertos en la calle. .

banquete de marcha ingobernable.

Hay que andar que andando

se llega finalmente.

Los habitantes del rumbo

reparten la alegría como el agua.

Hay que desmorirse de posibles

hasta nacerse de nuevo, refundar

la tierra en nombre de los hijos.

Urge construir la verdadera

la definitiva

casa de las fraternidades.


 

 

TEXTO EM PORTUGUÊS

 

 

Convoco os poetas com violão

 

Tradução: Graciela Caramelino de Porfiri

 

 

Companheiros poetas,

aos  irmãos,

em um dia de torre com sinos,

em uma hora dolorosa de papoulas,

em um minuto de concludente: chega!

 

Temos que dar batalha;

por cada bomba cem versos rigorosos,

por cada disparo um pombo.

Não podemos ser indiferentes aos ossários

Não si  pode.

Já não se pode mais

morrer de costas.

 

Apelo aos jornalistas com honra.

Companheiros jornalistas,

aos irmãos,

à urgente Assembléia Universal da Ética.

Temos que recuperar a palavra

Exercer a verdade a tudo ou  nada

romper o  muro de aplausos à barbárie.

A feroz perversão do silêncio.

Para cada estilha de osso queimado,

para cada vômito de chumbo sobre o Líbano,

seis nomes de genocidas na primeira página

atestando as imagens do inferno.

Que  caia acima deles  o desprezo dos seus filhos

A punição dos  povos , a angústia

brutal das vítimas  remordendo-lhes  a  consciência.

 

Oh, irmãos

Não poderemos olharmos nos olhos,

nem falar de poesia, nem de amanhã,

nem lançar ao vôo sonhos de um grande pão dourado

para todos.

Não poderemos  cantar bandeiras, nem domingos,

amor,  justiça

verdade…

Não poderemos

Não poderemos

pronunciar vozes  tão simples,

Não poderemos.

 

Já se sabe toda aquela gente que vai pelos salões

Com a palavra  liberdade na boca.

 

Estão  rompendo o mundo, companheiros.

Esfaqueiam-no  dia a dia,

estes sete fanáticos de grandes bolsos

estão dividindo o mundo em pedaços.

E então, agora e aqui

Nós

A gente

Nada?


Prensa de rua.


Poema de Gabriel Impaglione

 

Tradução de Antonio Miranda


.O rumor do jejum

na folhagem

 

 

Não existe tal paraiso, companheiro.

Os sonhos se desvanecem a cada tanto

e resulta que somos o que somos:

hipócritas, famintos, inválidos

que voltam de velhas trincheiras

com uma medalha no sovaco

buscando a Caixa de Empenhos.

A memória, às vezes, gota

A memória, às vezes, gota

sangue caida no crespúsculo.

Homem que arroja de carro.
Homem que arroja de carro.

 

1

O homem às vezes brilha relógio de ouro,

somando-se ao coro de prata das espáduas rotas
de suor inútil,
brota via láctea
Desde infinito ignoto que se chama tristeza.

Não há cansaço mais feroz que a espera do pão.
O homem se converte em presa de si mesmo
e cai sobre seus braços surriadas de caninos. 

Despojo transumante cercado de pestilentes
Artífices do luto da terra morta. 

2 

Vi o corpo de espelho de um homem asno

Fundir-se no gentio de uma estação de trens.

Não pisava com os pés descalços
senão também sobre rodas oxidadas
e baços que chegavam além do limite
para abraçar uma caixa de lata machucada.

Viagem de ida com filhos na carga.
Homem asno suando fome

brilha na fome transpirado,
Seu corpo despido é vara de água.

Certo resplendor agônico

de esperança. 

 

3.

 

No trem a terrível passageira.
Late ingovernável sua pua a miséria.
Casa habitada de resíduo sem ingresso.

Ali também cartões,
velhos diários preocupados
do que passa em outra parte.
Vidro plástico metal retorcido,
milagre da modernidade:
massa de pão finalmente um dia.


O último cigarro corre de boca em boca

como água fresca
ou a palavra almoço.

De vez em quando

no silêncio roto pelos parches do rumo,
a palavra basta
que mais que palavra
punho crispando lentamente
a impotência.

4.

Eu não sei muitas coisas de antropologia,
mas será a nova espécie da que se fala
nos círculos adscritos ao fim da história.

Raça nascida da explosão atômica
de vendaval de hipocrisia
da grande epidemia do capitalismo.


Vão e vêm pelas ruas vazias
em horas imprudentes
carregados de filhos e jejuns.

Monstruosos malcheirosos
com o riso amputado desgalhados

abre caminho
e detrás de seu punhal
se coam na cidade dormida.

Mas se o Senhor visse, sua Senhoria!
São tão educados!

Vosmicê deveria vê-los!
Não falam nunca com a boca cheia.

Mordem o ar
porque no ar se diz
um perfume de alfavaca
vem tingindo o dia.

Ai, que dói tanto a ternura
das palavras dormidas!



Mensurário do Homem Nada


Janeiro:

Saio a juntar a esmola da noite,
rodelas de luto nos umbrais,
Breves uvas no orvalho fugitivo.
A disputar com cães as calçadas
das horas quietas ruma abaixo.
Dou um poema ao catador de papel
,
ao menino-biciclela das doze,
ao que dói como a mim o frio,
a extensa escuridão de cada dia.

Fevereiro:

Sair à intempérie
com a alma desnuda
e olhos ardidos de perguntas,
perseguir nada,

ofício mal pago

e malcheiroso.
Se palavras inúteis,
a gente inútil,
já não fica
sequer ainda que seja

no resíduo.

Março:

Que parte da gente
se rompeu, que dia, a que hora,
como doeu tanto então,
ai, tanto
que toda essa dor
foi um longo sonho extraviado.

Abril:

Hoje mirei no espelho.
Não me sabia de corpo inteiro.
Tenho um braço inútil
e outro braço esquerdo que é mal visto.
Uma orelha cheia
de vozes subversivas
e outra perna gastada
de levar sobre as costas o desejo.

Ah, como sombra refulgente

certa aguda insistência metálica
quente
áspera
nos desvelos.

Maio:

Pensava na pátria.
Ou seja: em tudo.
Venho de sua entranha
à sua entranha vou,
e no caminho amo
sua boca de amapola,
a fruta de sumo
desbordada.


Mas ela é uma pedra,

oco, não sei,
espádua.
E que faço agora
com estas mãos duras
e o cereal ausente
e as palavras!

Junho:

Será que já não sirvo para algumas coisas
que tanto desandar a hora já me gastou.
Como será sentir-se desolado
sem riso sem horário
pelo menos para jejuar como é devido?
Respondo as perguntas
com um silêncio extraviado.

Julho:

Será que obstinado
empunho tolices?
Vou passando de moda como um disco.
Ando pleno de palavras
que não importam.

Agosto:

Será a poesia
uma forma de nada que sobra,
ofício triste
que resvala em vã superfície,
canto prisioneiro
de gota de sombra
no vento.

Setembro:

Algo nos iguala e também a morte.
Certa substância cinza que rodopia
nas sombras de cada não-se-sabe.
Por isso a gente se cansa
de girar em vão pela cidade
tão ampla
que parece infinita.
Entre jejum e migalhas

uma distância incomensurável.


Outubro:


Desvivemos assim:
cada exalação
rouba um século de esperança rota.
Um amigo chega com abraço
e o vinho se faz ancho
e sou levado

à deriva.

Novembro:

Homem sem trabalho
pensa apenas em desmorrer

o suficiente

para tornar-se desejo a próxima hora.
Mas não sabia.
 

 

Dezembro:

Já não é ferramenta rota
braço partido boca desfeita

Tristeza mordendo o bom-dia
É não ver os filhos
tanto como o pão.
O credo do Homem Nada
é intempérie
e látego e latido fugaz
nos interstícios da pedra
vencida.
E a mágica paciência
seu galope encantado
vencendo-o todo
ainda que não saiba
mesmo que nunca chegue,
ainda que não se entenda.
Mesmo que seja tarde.


Janeiro:

Voltei pra casa com sede
perguntando duas vezes
por notícia de água.

Os braços de barro
serão diamante um dia?


Quanto vale o menino da esquina do banco?
Vale os depósitos do Chase desta manhã?

Vale a esmola que no domingo

deixaram os turistas entre uma foto e outra?

 

Vale tudo o que hoje vendeu a Oil Company?
Vale as quarentas cartucheiras,
as trinta mil vagens servidas,
as cinqüenta baionetas traficadas?

Vale o dízimo, a concubina, o desconto
especial pelo pagamento à vista?
Vale um diamante ou um
corcho queimado?

Quanto vale este menino, senhor Presidente?
Vale uma vaga nas Nações Desunidas?
Vale a dura cara do Fundo?
Vale um bloqueio, uma demanda, um punho
erguendo sua ameaça de cartaz pintado?

E se fosse uma ameaça de míssil chegando,
valeria o menino a dignidade de seu guisado?


Quanto vale um menino de camiseta
rasgada de potreiro e miséria?

Vale um contrato por doce goles anuais?
Vale o mesmo que um cartel televisado?
Vale o pagamento por desenraizamento
ou uma aposentadoria como privilégio?

Pronto, é urgente!
Que os carniceiros saqueiam
com uma bolsa na mão.

Desanimar o desânimo
desfiá-lo
que se desdesenhe
grotescamente
e se desterre
e se deseternize
e seu desgelo nos descubra
cheios de desimpossíveis.




Perguntas a Pablo Neruda
no centenário de seu nascimento

“Quando se dita debaixo da terra
a designação da rosa?”
Pablo Neruda, Libro de las Preguntas

Janeiro é um pedaço de brasa extraviada
que inaugura o ciclo da água?

É verdade que os ingleses não saltam?
Os presidentes estão isentos de subir nos coletivos?

Por que às vezes quando dói a alma ri a poesia?
Por que não tem emprego se sobra o trabalho?

Um operário da Ford
vale menos que um carro?

O pedreiro que ergue maravilhas vive numa casa
sem reboco? Tem janela para ver o vizinho?

É que os varredores leva a terra do centro
das cidades para que reviva nas ourelas?

Tem essa mulher um homem em seu braço
ou uma carteira?

Quem se anima a jurar que o Chê é morto?
E por certo, querido Pablo, Miguel e Frederico?

Dobram os sinos?

Vale mais um homem ou a palavra?
Ou um homem de palavra?

Desmancha de rir o menino com chocalho
Ou é o chocalho que solta gargalhadas da justiça?

É que quem vai embora tinha pátria
ou a pátria é virtude em vias de extinção?

Sabe a história se alguma vez, o mundo,
respirou livre de impérios e traidores?

É a lua o jasmim mais próximo do abraço?

Terminará no cárcere também o silêncio cúmplice?

É que há muitos gatos ou os pássaros não morrem?

Desprendeu-se um retalho constelado
ou um menino traçou seu mapa da noite com um dedo?

Que aconteceria se nos hospitais
se deixasse de administrar amor em generosas doses?

Quando entenderá o homem que a mulher leva

a gota de sumo do mundo nos seus lábios?


Regressei um navio?

Por que os ministérios da Economia
são mais importantes que os ministérios da Cultura?

Onde se acabam as perguntam? Então calo, na boca?

Por que a poesia, Neftalí Reyes, companheiro,
entre os escombros como uma rosa indomável?

 

Há-que morrer de pássaros
de estouro de lírios e crepúsculo,


de riso e canto de mão cheia
e deixar a gravidade nos bolsos

aos cobradores de impostos,
ceder os passos aos urgentes
turgimãos da aaruaça a soldo.
Aferrar-se à esperanza
de braços abertos na rua
banquete de marcha ingovernável
.
Há que andar que andando
se chega finalmente.
Os habitantes do rumo
repartem a alegria como água.
Há que desmorrer-se de possíveis
até nascer de novo, refundar
a terra em nome dos filhos.
Urge construir a verdadeir
a
a definitva
casa das fraternidades.

 

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